March 14, 2013 / 10:04 AM / 6 years ago

El papa Francisco sale del Vaticano para una oración matinal

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Sólo 12 horas después de su elección, el papa Francisco salió del Vaticano el jueves por la mañana para rezar en busca de orientación en una basílica de Roma, mientras intenta liderar a una Iglesia católica marcada por las intrigas y los escándalos hacia una era de sencillez y humildad.

Sólo 12 horas después de su elección, el papa Francisco salió del Vaticano el jueves temprano para rezar por orientación en una basílica de Roma, mientras pretende liderar a una Iglesia Católica marcada por las intrigas y los escándalos hacia una era de simpleza y humildad. En la imagen, el papa Francisco sale de la basílica de Santa María la Mayor en Roma, el 14 de marzo de 2013. REUTERS/Alessandro Bianchi

Francisco, el cardenal argentino que se convirtió en el primer Papa nacido fuera de Europa en 1.300 años, fue a la basílica de Santa María la Mayor, que data del siglo V, donde rezó frente a un famoso icono de María llamado Salus Populi Romani, o Protectora del Pueblo Romano.

“Nos habló cordialmente, como un padre”, dijo Ludovico Melo, un cura que rezó con el papa. “Nos avisaron con 10 minutos de anticipación de que vendría el papa”.

Francisco, el primer pontífice sudamericano y el primer papa no europeo en 1.300 años, también es obispo de Roma.

En sus primeras palabras del miércoles por la noche, dejó claro que se tomaría seriamente esa parte de su papel y cumplió la promesa al visitar una de las iglesias más importantes de la capital.

Desde allí, le pidió al conductor que lo llevara a una residencia para sacerdotes situada en Roma para poder retirar el equipaje que había dejado antes de trasladarse a las instalaciones dentro del Vaticano para el cónclave, quizás un indicio de que no esperaba convertirse en Papa.

El Vaticano dijo que Francisco, que tiene reputación de austero, insistió en pagar la cuenta. “Estaba preocupado por dar un buen ejemplo de lo que sacerdotes y obispos deberían hacer”, dijo un portavoz de la Santa Sede.

El sacerdote Pawel Rytel-Andrianik, que vive en la residencia del centro de Roma en la que se hospedó el Papa, dijo a Reuters: “No creo que tenga que preocuparse por la cuenta. La casa es parte de la Iglesia, y ésta ahora es su Iglesia”.

El nuevo pontífice ha pospuesto unos días un viaje al palacio de verano de Castel Gandolfo, al sur de Roma, para ver al papa emérito Benedicto XVI, que el mes pasado se convirtió en el primer pontífice en 600 años en dimitir diciendo que estaba demasiado frágil como para abordar todos los problemas de la Iglesia.

Francisco, con 76 años, es mayor que muchos otros de los cardenales que eran candidatos al papado y su edad fue una de las varias sorpresas relativas a la elección del nuevo líder católico.

El Vaticano dijo el jueves que está en “muy buena forma” a pesar de que hace más de 50 años le extirparon un pulmón.

La elección del cardenal argentino Jorge Bergoglio como Papa puso fin a siglos de control europeo sobre el papado pero también es el primero que adopta el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís, el santo del siglo XII que rechazó la riqueza para seguir una vida de pobreza.

Su elección en el segundo día del cónclave de cardenales a puerta cerrada fue una sorpresa, ya que muchos expertos sobre el Vaticano esperaban un período de deliberación más prolongado, y ninguno predijo que el conservador de 76 años fuese el escogido.

El jueves comenzaron a emerger algunos detalles sobre la votación que explicaban que los cardenales buscaban a un hombre con cualidades pastorales, pero también con habilidad para controlar la disfuncional burocracia del Vaticano.

“Estábamos buscando un Papa que fuera espiritual, un pastor. Pienso que con el cardenal Bergoglio tenemos ese tipo de persona. También es un hombre de gran intelectualidad quien, creo, además es un hombre de gestión”, dijo a la prensa el cardenal francés Jean-Pierre Ricard.

Ricard agregó que algo que Bergoglio dijo durante las reuniones con los cardenales antes del cónclave también impresionó a los 115 electores.

“Dijo que la Iglesia no podía ser realmente la Iglesia de Cristo si se centraba solamente en sí misma y sus problemas internos, sino que debía llegar a los hombres y las mujeres en la periferia que se sentían lejos de la misma”, agregó.

A Francisco se le ve como un líder de la Iglesia cercano a la gente y con habilidades de comunicación, en un abierto contraste con la naturaleza intelectual de Benedicto XVI. Es el pontífice número 266 de la Iglesia de 2.000 años de historia y asume el cargo en momentos de profunda crisis.

La moral de los fieles se ha visto golpeada por una ola de escándalos de abusos sexuales y una lucha intestina en la administración del Vaticano, o Curia, que muchos en la Iglesia consideran que necesita una reforma radical.

Francisco no estaba siquiera en la larga lista de candidatos favoritos, y cuando apareció en el balcón de la Basílica de San Pedro pareció tan sorprendido como todos, dudando por un momento antes de salir a saludar a la enorme multitud que se reunió en la plaza para ver al nuevo Sumo Pontífice.

“Les pido un favor (...) recen por mí”, dijo a la multitud al afirmar que los otros 114 cardenales electores “fueron casi al fin del mundo” para escoger a un nuevo líder.

“Buenas noches y que tengan un buen descanso”, dijo Bergoglio antes de desaparecer en los opulentos entornos de la Ciudad del Vaticano, algo muy distinto a su simple apartamento en Buenos Aires.

“Ayer, él transmitió una gran humildad, amor y hermandad”, dijo una mujer en las afueras de la basílica, el jueves por la mañana.

El padre Tom Rosica, portavoz del Vaticano, dijo el jueves a periodistas: “Me sorprendió lo que pasó anoche. No esperaba que el pontificado empezara con ‘buen descanso’”.

CAMBIO DE DIRECCIÓN

El nombramiento respondió algunas preguntas fundamentales sobre la dirección de la Iglesia en los próximos años.

Después de más de un milenio de liderazgo europeo, los cardenales electores miraron hacia América Latina, donde viven un 42 por ciento de los católicos del mundo. El continente está más concentrado en la pobreza y el auge de las iglesias evangélicas que en temas como el materialismo y los abusos sexuales, que predominan en Occidente.

Analistas de medios italianos dijeron el jueves que el poder del bloque elector italiano entre los cardenales, que representa casi un cuarto del total, había quedado minado por el escándalo conocido como “Vatileaks” que reveló luchas internas y corrupción dentro de la Curia.

Esto redujo las posibilidades de elegir a uno de los favoritos, el arzobispo de Milán, Angelo Scola.

El jueves se supo que los obispos italianos habían enviado sus felicitaciones a Scola, asumiendo que había sido elegido, justo después de que Bergoglio apareciera en el balcón de la Basílica de San Pedro.

Bergoglio pertenecía a una familia de siete miembros, su padre era un inmigrante italiano que trabajaba en ferrocarriles y su madre un ama de casa. Él se convirtió en sacerdote a los 32 años, casi una década después de perder un pulmón debido a una enfermedad respiratoria y después de renunciar a sus estudios de química.

A pesar de su tardío comienzo, se convirtió en líder de la comunidad jesuita local en cuatro años.

Bergoglio tiene la reputación de ser alguien dispuesto a desafiar a poderosos intereses y por momentos ha tenido una difícil relación con la presidenta argentina, Cristina Fernández, y su difunto marido y predecesor, Néstor Kirchner.

Mostrando su ortodoxia conservadora, el prelado ha emitido fuertes declaraciones contra el matrimonio entre homosexuales, al denunciarlo en 2010 como “un intento por destruir el plan de Dios”, y se espera siga las inflexibles enseñanzas morales de Benedicto XVI y Juan Pablo II.

Bergoglio es el primer jesuita que se convierte en Papa. La orden fue fundada en el siglo XVI para servir al papado y es reconocida por su trabajo en educación y la capacidad intelectual de sus miembros.

El Vaticano dijo que su misa inaugural se celebraría el martes.

Según contó el cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, en la cena posterior al nombramiento como Papa, Bergoglio generó una fuerte carcajada entre los cardenales al decir: “Que Dios os perdone”.

En la basílica de San Francisco en la ciudad central de Asís, los monjes estaban encantados con la elección del nombre.

“Tengo una gran admiración por su gran humildad, su manera sencilla, de hombre común. La última vez que estuve con él fue en 2010 y me dijo que San Francisco era un paradigma de cómo vivir el Evangelio”, dijo el padre Guillermo Spirito.

/Por Crispian Balmer y Philip Pullella/

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