28 de enero de 2013 / 15:02 / hace 5 años

Los egipcios reciben el decreto de emergencia con violentas protestas

EL CAIRO (Reuters) - Un hombre murió tiroteado el lunes en el quinto día de una ola de violencia en Egipto que ha dejado un saldo de 50 muertos y llevó al presidente islamista a declarar el estado de emergencia en un intento de poner fin a la agitación que sacude al mayor país del mundo árabe.

Un hombre murió tiroteado el lunes en el quinto día de una ola de violencia en Egipto que ha dejado un saldo de 50 muertos y llevó al presidente islamista a declarar el estado de emergencia en un intento por poner fin a la agitación que sacude al mayor país del mundo árabe. En la imagen, un manifestante contrario al presidente de Egipto Mohamed Mursi lanza una piedra a policías antidisturbios en enfrentamientos en el puente Qasr Al Nil, que lleva a la plaza Tahrir, en El Cairo, el 28 de enero de 2013. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany

En virtud de los poderes de emergencia anunciados por el presidente Mohamed Mursi para las ciudades de Port Said, Ismailia y Suez el domingo, el Ejército podrá arrestar a civiles y ayudar a la policía a restaurar el orden.

El lunes por la noche, cientos de manifestantes contrarios al Ejecutivo tomaron las calles de esas tres ciudades desafiando la norma dictada por Mursi.

En Ismailia Los manifestantes coreaban “Abajo, abajo con Mohamed Mursi, abajo, abajo con el estado de emergencia”. En las otras ciudades a lo largo del canal de Suez se escucharon consignas similares.

Una fuente del gabinete dijo a Reuters que cualquier juicio sería ante tribunales civiles, pero la medida probablemente enfadará a los manifestantes que acusan a Mursi de usar tácticas de seguridad similares a las que combatieron para derrocar al ex presidente Hosni Mubarak.

La política en Egipto está profundamente polarizada desde hace dos años, cuando se desataron las revoluciones de la Primavera Árabe.

Aunque los islamistas han ganado las elecciones presidenciales y parlamentarias, la dispar oposición se ha unido contra Mursi desde entonces. A finales del año pasado, intentó expandir sus poderes y tratar de lograr la aprobación de una Constitución de corte islamista a través de un referendo que causó violentas protestas callejeras.

El llamamiento de Mursi a un diálogo para poner fin a la crisis fue rechazado por sus principales críticos. El líder había invitado a aliados islamistas, así como también a grupos de oposición liberales e izquierdistas entre otros.

La principal coalición de oposición, el Frente de Salvación Nacional, había dicho que no iba a asistir.

La convocatoria de Mursi es “cosmética y no sustantiva”, dijo Mohamed ElBaradei, uno de los principales miembros de la coalición opositora, en rueda de prensa.

Los contrarios a Mursi lo acusan de sabotear la revolución, de escuchar sólo a sus aliados islamistas y de romper su promesa de ser un presidente para todos los egipcios. Además, afirman que demasiados funcionarios de la era Mubarak se mantienen en sus cargos.

Los islamistas, por su parte, aseguran que sus rivales quieren derrocar al primer líder elegido libremente en Egipto a través de medios no democráticos.

Miles de manifestantes antiMursi salieron a las calles en El Cairo y otras ciudades el lunes para conmemorar el segundo aniversario de uno de los días más sangrientos de la revolución que se inició el 25 de enero de 2011 y que terminó con el Gobierno de Mubarak 18 días después.

“La gente quiere la caída del régimen”, cantaba al multitud en Alejandría.

La inestabilidad en Egipto ha causado preocupación en las capitales occidentales, donde a los responsables les inquieta la dirección que pueda tomar un actor regional clave que ha firmado un tratado de paz con Israel.

Estados Unidos condenó la violencia en Egipto y dijo que los hechos son inaceptables. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, instó a todos los egipcios a utilizar el proceso democrático pacíficamente.

“Queremos que todos los egipcios se expresen pacíficamente”, dijo Carney a periodistas.

MÁS VIOLENCIA

La agitación política se ha visto agravada por la violencia en las calles relacionada con una resolución judicial de pena de muerte para aficionados al fútbol condenados por su participación en disturbios en un estadio hace un año.

El lunes en El Cairo, la policía lanzó gases lacrimógenos contra manifestantes que arrojaban piedras tanto dentro como alrededor de la Plaza Tahrir, la cuna del levantamiento contra Mubarak.

Un transeúnte de 46 años resultó muerto por un disparo, dijo una fuente de seguridad del Ministerio del Interior. No estaba claro quién disparó el arma.

“Queremos derribar el régimen y poner fin al Estado controlado por los Hermanos Musulmanes”, dijo Ibrahim Eissa, un cocinero de 26 años, que protegía su cara del gas lacrimógeno.

Mursi, que llegó a la presidencia impulsado por los Hermanos Musulmanes en las elecciones de junio de 2012, ha pasado por una serie de crisis políticas y manifestaciones violentas, lo que ha complicado su tarea de mejorar la economía y prepararse para unas elecciones parlamentarias que buscan cimentar la nueva democracia en unos pocos meses.

“La protección de la nación es responsabilidad de todos. Vamos a enfrentarnos a cualquier amenaza a su seguridad con fuerza y firmeza dentro de la ley”, comentó Mursi, que ofreció sus condolencias a las familias de las víctimas en las ciudades de la zona del canal.

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