28 de enero de 2013 / 12:47 / hace 5 años

Tropas francesas y malienses recuperan el control de Tombuctú

GAO, Mali (Reuters) - Tropas malienses y francesas recuperaron el lunes el control de la histórica ciudad de Tombuctú, después de que los rebeldes islamistas que la habían ocupado huyeran del antiguo centro comercial del Sahara e incendiaron varios edificios, entre ellos una biblioteca con manuscritos de valor incalculable.

Tropas malienses apoyadas por soldados franceses buscaban el lunes en Tombuctú a rebeldes islamistas tras tomar el aeropuerto y rodear la antigua localidad turística y comercial del Sáhara en una ofensiva relámpago contra los combatientes aliados de Al Qaeda en el norte de Mali. En la imagen, un hombre pasa en bicicleta junto al pozo donde se hallaron los cuerpos de varios integristas islámicos el 28 de enero de 2013, según el director de derechos humanos de Human Rights Watch, Philippe Bolopion. REUTERS/Eric Gaillard

Estados Unidos y la Unión Europea respaldan una intervención en Mali liderada por Francia contra milicianos aliados de al Qaeda que, según temen, podrían usar el desértico norte del país como plataforma para ataques internacionales.

La recuperación de Tombuctú, considerada patrimonio mundial por la UNESCO, se produjo luego de que soldados franceses y malienses hiciesen lo propio en Gao, otra gran ciudad en el norte de Mali que había sido ocupada por la alianza de grupos radicales islamistas el año pasado.

La misión militar de Francia, que lleva ya dos semanas en su antigua colonia en el Sahel y fue solicitada por el Gobierno local, ha empujado a los rebeldes islamistas hacia el desierto y las montañas del norte.

Sin un solo disparo, 1.000 soldados y paracaidistas franceses y 200 soldados malienses tomaron el aeropuerto de Tombuctú y rodearon la antigua localidad, buscando bloquear la huida de los insurgentes vinculados con Al Qaeda.

Tanto en Tombuctú como en Gao, multitudes recibieron a los soldados.

Una tercera localidad del norte del país, la ciudad tuareg de Kidal en el remoto y escarpado noreste del país, sigue en manos de combatientes islamistas.

Pero los rebeldes del movimiento independentista tuareg MNLA, que buscan la autonomía para la región norte del país, dijeron el lunes que habían tomado el control de Kidal después de que los combatientes islamistas abandonaran el lugar.

Un diplomático confirmó en Bamako las declaraciones del MNLA.

Un portavoz militar francés dijo que las fuerzas especiales en Tombuctú tenían cuidado de evitar enfrentamientos dentro de la ciudad para no dañar los tesoros culturales, mezquitas y santuarios religiosos en lo que es considerado como un centro de conocimiento islámico.

Pero el alcalde de la ciudad, Ousmane Halle, informó de que los islamistas incendiaron hace cuatro días una biblioteca financiada por Sudáfrica que contenía miles de preciados manuscritos.

“Los rebeldes incendiaron el instituto Ahmed Baba, construido recientemente por los sudafricanos (...), ocurrió hace unos cuatro días”, dijo Ousmane a Reuters por teléfono desde Bamako. Añadió que recibió la información de su jefe de comunicaciones, que viajó al sur desde la ciudad hacía un día.

El responsable no sabía el alcance de los daños al edificio. Dijo que los rebeldes también habían incendiado su oficina y la vivienda de un miembro del Parlamento.

El portavoz de la UNESCO, Roni Amelan, dijo que la agencia cultural de la ONU estaba “horrorizada” por las noticias del incendio pero esperaba datos completos de los daños.

Marie Rodet, una académica de historia africana en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Reino Unido, dijo que Tombuctú tenía una de las bibliotecas de manuscritos islámicos más grandes del mundo.

LOS ISLAMISTAS “HUYERON”

El Instituto Ahmed Baba, uno de las varias bibliotecas y colecciones en Tombuctú con valiosos documentos que datan hasta del siglo XIII, contenía más de 20.000 manuscritos académicos. Algunos estaban almacenados en bóvedas subterráneas.

Con sus tesoros culturales, Tombuctú era un destino atractivo para turistas y académicos.

Las fuerzas islamistas forman una poco precisa alianza que agrupa a al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM por sus iniciales en inglés) con los islamistas malienses de Ansar Dine y con grupos escindidos de AQIM. Ante los bombardeos franceses, han retrocedido y buscan refugio en territorio montañoso.

Franceses y malienses no han encontrado resistencia alguna hasta ahora en Tombuctú, pero se enfrentan a la difícil tarea de peinar el laberinto de callejuelas repletas de mezquitas, monumentos y casas de adobe para expulsar a cualquier combatiente islamista que pudiera estar escondido.

El mundo se estremeció por la toma de Tombuctú el 1 de abril por los rebeldes tuareg, cuya rebelión separatista fue después interrumpida por radicales islamistas que impusieron la severa ley islámica o sharia.

Provocando la indignación internacional, los insurgentes musulmanes -que siguen a una rama salafista más radical del Islam- destruyeron decenas de antiguos santuarios sagrados para los moderados musulmanes sufistas, condenándolos como idólatras y no islámicos.

Bajo la ley, también realizaron amputaciones a ladrones y lapidaron a personas adúlteras, además de obligar a las mujeres a usar velo.

El domingo, muchas mujeres entre los miles de residentes de Gao que festejaron la expulsión de los rebeldes salieron sin velo.

“Poco a poco, Mali está siendo liberada”, dijo el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, a la cadena de televisión France 2.

En una rueda de prensa en París, el presidente de Francia, François Hollande, dijo que las tropas francesas retrocederán una vez que la tarea de recuperar ciudades claves esté completada, y soldados locales y de otros países africanos se dedicarán a perseguir a los rebeldes.

“Ellos son quienes irán al norte del país, que nosotros sabemos que es lo más difícil porque es allí donde los terroristas se están escondiendo”, dijo Hollande.

A medida que los soldados franceses y malienses avanzan en el norte de Mali, los soldados africanos de la misión continental apoyada por la Naciones Unidas -que se espera sume 7.000 hombres- están llegando al país, pese a los retrasos por los problemas logísticos.

El presidente de la Unión Africana, Thomas Boni Yayi, dijo que el coste de una fuerza de intervención africana será de 1.000 millones de dólares y afirmó que a hasta 10 países del continente podría pedírsele que envíen soldados.

Hablando en Addis Ababa el lunes, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que el organismo estaba “considerando activamente” ayudar a los países africanos que contribuyeran con soldados con apoyo logístico.

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