20 de enero de 2013 / 9:03 / en 5 años

El asalto a la planta de gas de Argelia concluye con 23 rehenes muertos

ARGEL/AMENAS (Reuters) - El Ejército argelino llevó a cabo el sábado un dramático asalto para poner fin al asedio islamista en una planta de gas en el desierto, donde 23 rehenes, muchos de ellos extranjeros, fueron asesinados, dijo el Ministerio del Interior.

El Ejército argelino llevó a cabo el sábado un dramático asalto para poner fin al asedio islamista en una planta de gas en el desierto, donde 23 rehenes, muchos de ellos extranjeros, fueron asesinados, dijo el Ministerio del Interior. En la imagen, dos gendarmes escoltan al rehén noruego Oddvar Birkedal (D) en Amenas el 19 de enero de 2013. REUTERS/Louafi Larbi

Treinta y dos integristas vinculados con Al Qaeda murieron en la operación militar para recuperar el complejo gasístico, según un balance provisional del Ministerio. A través de un comunicado, el Gobierno dijo que 107 rehenes extranjeros y 695 argelinos habían sobrevivido.

Los islamistas tomaron el complejo ubicado en el desierto del Sahara antes del amanecer del miércoles, capturando a un gran número de rehenes, entre ellos decenas de trabajadores extranjeros, y sembraron el lugar de explosivos.

La crisis marcó un grave escalada de la violencia en el noroeste de Africa, donde las fuerzas francesas iniciaron la semana pasada una ofensiva en Mali contra un avance islamista en Tombuctú y otras ciudades.

La planta de gas, ubicada cerca de la ciudad de Amenas, albergaba a trabajadores expatriados de la británica BP, la noruega Statoil y la empresa de ingeniería japonesa JGC, entre otras. Un estadounidense y un británico están entre los muertos.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo el sábado que temía por la vida de cinco ciudadanos de su país que siguen en paradero desconocido. Statoil indicó que cinco de sus trabajadores, todos noruegos, continúan desaparecidos, al igual que trabajadores japoneses y estadounidenses.

MALAS NOTICIAS

“Sentimos un profundo y creciente malestar (...) tememos que en los próximos días recibiremos malas noticias”, dijo Helge Lund, presidente ejecutivo de Statoil, en una rueda de prensa. “La gente con la hemos hablado ha descrito experiencias increíbles, horribles”, agregó.

El ataque de los islamistas ha puesto a prueba las relaciones de Argelia con el mundo exterior, expuso la vulnerabilidad de las operaciones petroleras multinacionales en el Sáhara y llevó al radicalismo islámico del norte de Africa al centro del escenario global.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, William Hague, confirmó que las operaciones militares argelinas en la planta han concluido.

“Entendemos que el lugar no está todavía completamente seguro debido a peligros tales como trampas explosivas, por lo que se sigue trabajando en eso”, dijo Hague.

Algunos gobiernos occidentales han expresado su frustración por no haber sido informados de los planes de las autoridades argelinas de asaltar el complejo.

A medida que el Ejército rodeaba el lugar, 16 rehenes extranjeros fueron liberados, dijo una fuente cercana a la crisis. Entre ellos había dos estadounidenses y un portugués.

En tanto, el presidente ejecutivo de BP, Bob Dudley, dijo el sábado que cuatro de sus 18 trabajadores en el lugar siguen desaparecidos y que los 14 restantes estaban a salvo.

Los captores dijeron que el ataque contra la planta de gas argelina fue una respuesta a una ofensiva francesa en Mali. Sin embargo, las autoridades dicen que la redada habría sido planeada mucho antes de que Francia iniciara sus ataques.

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