10 de enero de 2013 / 10:25 / en 5 años

Enfermo en Cuba, Chávez se pierde su fiesta de toma de posesión en Venezuela

CARACAS (Reuters) - El Gobierno venezolano celebrará el jueves una toma de posesión simbólica para marcar el comienzo del tercer mandato del presidente Hugo Chávez, a quien no se ha visto en público desde que fuera operado de urgencia en Cuba hace un mes.

El Gobierno venezolano celebrará el jueves una toma de posesión simbólica para marcar el comienzo del tercer mandato del presidente Hugo Chávez, a quien no se ha visto en público desde que fuera operado de urgencia en Cuba hace un mes. En la imagen, una mujer pasa con un carrito de bebé frente a una pintada de Chávez en Caracas, el 9 de enero de 2013. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

El chavismo ha convocado “una gran fiesta popular” en el palacio presidencial de Miraflores para rendir homenaje al carismático y polémico líder socialista, en momentos en los que afronta un postoperatorio delicado tras su cuarta operación por el cáncer que le diagnosticaron hace 18 meses en la zona pélvica.

Altos cargos de 20 gobiernos, incluyendo aliados cercanos del militar retirado como el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega y el uruguayo José Mujica, respaldarán al vicepresidente Nicolás Maduro en la primera cita internacional desde que Chávez lo nombrara su sucesor.

“Cuando (nuestros invitados) le vean los ojos mañana a esa manifestación de varios miles de hombres y mujeres (...) gente de a pie, los humildes, los chavistas, los bolivarianos, los patriotas (...) van a ver los ojos a un solo rostro: el rostro de Hugo Chávez”, dijo Maduro el miércoles por la noche.

“Un pueblo que enarbola una sola consigna: todos somos Chávez”, agregó el vicepresidente, que sería el candidato de la revolución si el mandatario no puede asumir el cargo que ganó con contundencia en octubre para gobernar hasta 2019.

Sin embargo, la posibilidad de nuevas elecciones a corto plazo se alejó después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dijera el miércoles que la toma de posesión se puede retrasar indefinidamente hasta que se despeje la duda sobre si el mandatario podrá o no ejercer el poder.

El TSJ, que en los últimos 10 años nunca ha fallado contra Chávez, también sentenció que el presidente y su gabinete siguen en funciones más allá del “formalismo” establecido en la carta magna el 10 de enero y consideró innecesario que una junta médica independiente analice la condición del jefe del Estado.

Desmoralizada tras dos apabullantes derrotas electorales y sin un criterio unificado sobre cómo afrontar la crisis, la oposición no protestará contra la decisión en las calles y se ha limitado a denunciar que la interpretación “partidista” de la carta magna sume al país petrolero en un espinoso “limbo legal”.

Con escaso margen para recurrir, los adversarios del mandatario han llevado el caso -sin precedentes en la democracia venezolana- a instancias internacionales, mientras exigen a los países de la región que no acudan al “show” oficialista.

“Les pedimos que se abstengan de venir a avalar un acto inconstitucional. No se está pensando en Venezuela y los venezolanos, sino que algunos países están pensando en su beneficio y en los regalos que han recibido durante estos 14 años”, acusó el diputado opositor Julio Borges.

El destino de Chávez, que llegó al poder en 1999, es clave para muchos países de América Latina, como Cuba, Nicaragua y Bolivia, que se benefician de una solidaria cooperación energética y comercial auspiciada por la buena sintonía ideológica entre sus mandatarios.

LOS PLANES DE CHAVEZ

La ausencia de Chávez de su toma de posesión ha puesto todas las miradas en Maduro, un ex conductor de autobús que tras seis años como canciller se ha convertido en una de las figuras más populares del oficialismo, aunque todavía muy lejos de las pasiones que levanta el jefe bolivariano.

El miércoles, vestido con traje negro y corbata roja, el fornido ex sindicalista dirigió su primer consejo de ministros televisado, junto al alto mando militar, para garantizar la continuidad del plan de gobierno y la estabilidad del país a la espera del retorno de Chávez, “más pronto que tarde”.

Siguiendo la línea del “máximo líder”, prometió mano dura con la “burguesía mercachifle y parasitaria” que especule acaparando alimentos o bienes esenciales, arremetió contra las “mentiras del imperialismo” y descartó los insistentes rumores de una lucha de poder en la cúpula del chavismo.

La pregunta que se hacen muchos analistas es si se arriesgará a tomar decisiones económicas impopulares, como una esperada devaluación cuyo retraso podría dificultar el abastecimiento del país, ante la posibilidad de tener que acudir a las urnas a medio plazo.

“El Gobierno en Venezuela está completamente paralizado, esa es la realidad. Señores del Gobierno, se acabaron las excusas”, dijo el gobernador Henrique Capriles, quien pese a su derrota en octubre sigue siendo visto como el líder opositor con más empuje electoral en un eventual escenario post-Chávez.

El último parte médico esta semana dijo que el presidente continúa luchando contra una infección pulmonar y en reposo absoluto tras una delicada operación de más de seis horas el 11 de diciembre que se complicó con una hemorragia.

Ante la parquedad de los comunicados oficiales y la ausencia de fotografías, videos o llamadas telefónicas como en anteriores convalecencias, los rumores han vuelto a apoderarse de las redes sociales, donde se especula con que el paciente puede sufrir un fallo en órganos vitales e incluso que está en coma.

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