January 25, 2012 / 3:03 PM / 7 years ago

El titular libio de Defensa viaja a la ciudad rebelde a negociar

TRÍPOLI (Reuters) - El ministro libio de Defensa se reunió el miércoles con representantes locales en Beni Walid, un antiguo bastión de Muamar el Gadafi del que los combatientes locales expulsaron esta semana a una milicia progubernamental.

El ministro libio de Defensa se reunió el miércoles con representantes locales en Beni Walid, un antiguo bastión de Muamar el Gadafi del que los combatientes locales expulsaron esta semana a una milicia progubernamental. Imagen tomada de un vídeo del 24 de enero que muestra un tanque dañado tras un ataque por parte de leales gadafistas en Beni Walid, situada a unos 200 km de Trípoli. REUTERS/via Reuters TV

“El ministro vino hoy y estamos hablando con él para encontrar una solución a este problema”, dijo Abdul Azziz al Jmaili, miembro de un consejo local en Beni Walid, unos 150 kilómetros al sur de Trípoli, añadiendo que las fuerzas del Gobierno rodean la ciudad.

El ministro Osama al Juwali forma parte de un Gobierno provisional formado en noviembre por el Consejo Nacional de Transición (CNT), el organismo autonombrado que obtuvo el apoyo de Occidente en un levantamiento que derrocó a Gadafi en agosto.

Jmaili dijo a Reuters por teléfono que una “fuerza de paz” formada por unidades de ex combatientes rebeldes leales al CNT y reclutados de otras localidades de la región habían establecido controles de seguridad en las afueras de Beni Walid.

El lunes, habitantes armados de la ciudad atacaron los barracones de las fuerzas del CNT en la localidad, matando a cuatro combatientes, según la milicia gubernamental, y forzando a la unidad a retirarse más allá de los límites de la ciudad desértica.

Los ancianos de la ciudad transmitieron quejas de los vecinos de la ciudad de que los combatientes pro CNT habían acosado a la gente, hecho detenciones y maltratado prisioneros. También señalaron que van a nombrar su propio gobierno local y no quieren ninguna interferencia de las autoridades de Trípoli.

“NO SOMOS GADAFISTAS”

Beni Walid, bastión de la tribu Warfalla a la que pertenecen aproximadamente uno de cada seis libios, fue una de las últimas ciudades en rendirse el año pasado a la rebelión contra Gadafi.

Los enfrentamientos de esta semana aumentarán las dudas sobre la capacidad del CNT para llevar el orden y controlar a los grupos armados, algo crucial para reconstruir las exportaciones de petróleo y asegurar las vastas fronteras desérticas del país, en una región donde actúa Al Qaeda.

Los habitantes de Beni Walid rechazaron acusaciones de los combatientes del CNT de que siguen siendo leales a Gadafi, que fue capturado y asesinado en octubre tras semanas en fuga, o a sus hijos supervivientes como el ahora capturado Saif al Islam, que tuvo su último refugio en la ciudad antes de huir al Sáhara en octubre.

Periodistas de Reuters que pasaron por Beni Walid el martes no vieron signos de las banderas verdes de la era Gadafi que según habían dicho antes los partidarios del CNT, habían ondeado en la ciudad tras la retirada de la milicia progubernamental.

Sigue habiendo algunas pintadas gadafistas en las paredes, pero las banderas más habituales son las tricolores en rojo, verde y negro del CNT.

Aunque Beni Walid fue y sigue siendo un dolor de cabeza para el CNT, no es la única. Pueblos y ciudades de todo el país funcionan con poca interferencia de la autoridad central y en varios lugares se sigue luchando por viejas disputas y conflictos locales entre grupos que se suponían aliados en la revuelta.

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