April 29, 2020 / 4:35 AM / a month ago

Cuatro generaciones afrontan juntas el confinamiento en Italia

ROMA, 28 abr (Reuters) - Incluso en Italia, donde las relaciones dentro de las familias son profundas, la historia de Marzio Toniolo sobre el confinamiento por el coronavirus es inusual: cuatro generaciones encerradas en una misma casa.

Gino Verani, de 87 años, se afeita la barba en su casa en San Fiorano, una de las ciudades de la 'zona roja' en el norte de Italia que han estado encerradas desde febrero debido al brote de coronavirus (COVID-19). Verani tiene demencia senil y ha sido muy difícil para la familia lidiar con su enfermedad durante el encierro. Esta foto fue tomada por su nieto, el maestro de escuela Marzio Toniolo, el 13 de abril de 2020. Toniolo ha estado documentando cómo ha sido la vida de su familia desde que comenzó la cuarentena semanas antes que el resto del país. Marzio Toniolo/vía REUTERS.

El rango de edad varía desde su hija Bianca, de tres años, hasta su bisabuelo Gino, de 87. La experiencia puso a prueba los lazos de amor bajo el estrés de la convivencia y Toniolo cree que han pasado la prueba.

Marzio, profesor de primaria de 35 años, su esposa Chiara, de 32, y su hija se alojaban en la casa de sus abuelos en San Fiorano, un pequeño pueblo en el norte de Italia.

Se habían mudado de Milán, habían encontrado trabajo en las escuelas locales y estaban esperando que su casa en el pueblo estuviera lista para mudarse. Massimo, el padre de Toniolo, de 62 años, estaba de visita desde Cerdeña.

El 21 de febrero, San Fiorano se convirtió en parte de la “zona roja”, un grupo de pueblos aislados, en lo que resultó ser un intento inútil de contener el virus.

“El peor momento fue cuando murió la primera persona en San Fiorano. Conozco al hijo. Ya estaba bajo mucho estrés”, dijo Toniolo. “Esa noche, casi tuve un ataque de pánico y tomé un tranquilizante por primera vez en años”, agregó.

La cuarentena se extendió por toda Italia, pero luego de un mes el padre de Marzio volvió a Cerdeña.

Las cosas comenzaron a calmarse. Pero la verdadera preocupación era Gino, que sufre pérdida de memoria a corto plazo.

“Al inicio, estábamos realmente asustados y no le dejamos salir. Mi abuela solía ir a la iglesia, pero cuando mi abuelo empezó a ponerse peor, ella dejó de acudir”, contó Toniolo.

Gino se acostaría temprano y se levantaría a las 10 de la noche, convencido de que era la hora del desayuno.

No podía entender por qué tenía que quedarse encerrado y el “coronavirus” no significaba nada para él, por lo que la familia le dijo que la gripe de 1918 había regresado.

Aquella gripe golpeó entre 1918 y 1920 y la generación de Gino supo sobre ella cuando eran jóvenes.

“Sabía qué era eso y comenzó a entender”, dijo Toniolo.

Gino ahora usa mascarilla y sale a caminar, sentándose en un banco mientras los vecinos mantienen sobre él una mirada discreta y vigilante.

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Para acceder a una galería de fotos: reut.rs/2WjEMAz

Slideshow (3 Images)

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Bianca también ayuda a Gino a adaptarse. “No, abuelo, hay coronavirus. ¡No puedes besarme!”, le advirtió.

    Toniolo y Chiara envían a sus alumnos lecciones y tareas a través de internet mientras esperan mudarse a su nuevo cuando sea posible, sabiendo que, si es necesario, están a pocos metros de la generación anterior.

    Finalmente, todo seguirá siendo un asunto familiar.

Información de Philip Pullella; editado en español por Benjamín Mejías Valencia

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