April 9, 2020 / 12:01 PM / 2 months ago

Confinados en Cisjordania y multitudes en Gaza: la división entre los palestinos sobre el virus

GAZA/CISJORDANIA, 9 abr (Reuters) - Las divisiones políticas y físicas entre los palestinos de Cisjordania y Gaza han dado lugar a dos respuestas muy diferentes al brote de coronavirus, con un estricto confinamiento de la población en la primera y multitudes que se mueven libremente por la segunda.

Las huellas se ven en una playa durante la puesta de sol en medio de la preocupación por la propagación de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en el norte de la Franja de Gaza el 8 de abril de 2020. REUTERS/Suhaib Salem

En Cisjordania, ocupada por Israel, donde se han registrado 250 casos de la enfermedad pulmonar COVID-19, se impuso rápidamente el cierre de la vida pública: entró en cuarentena tras el primer brote registrado en marzo y se declaró el estado de emergencia.

Pero en la Franja de Gaza, un territorio costero densamente poblado, se han impuesto escasas restricciones a la circulación, la gente se sigue aglomerando en los mercados y playas públicas, y pocos usan mascarillas para detener la propagación del coronavirus.

A 40 kilómetros de distancia y separadas por Israel, Cisjordania y Gaza no tienen ningún vínculo directo que los una.

Gaza, con una superficie de 375 kilómetros cuadrados, alberga a unos dos millones de palestinos. Desde 2007 está bajo el control del grupo islamista Hamas, rivales acérrimos de la Autoridad Nacional Palestina del presidente Mahmoud Abbas, de corte más secular, cuya base de poder está en Cisjordania.

Cada vez más pequeña y pobre, Gaza ha padecido durante años el bloqueo de Israel, que argumenta cuestiones de seguridad para impedir que armas y dinero lleguen a Hamas. Los habitantes de Gaza afirman que el bloqueo ha paralizado su economía y socavado el desarrollo de sus instalaciones médicas, debilitando su capacidad para hacer frente a una pandemia.

Sin embargo, el aislamiento geográfico que indigna a los habitantes de Gaza también podría haber contribuido a frenar la entrada del nuevo coronavirus, del que sólo se han notificado 13 casos en el territorio. Todos ellos se encuentran aislados en instalaciones previstas para la cuarentena.

Hamas dice que las condiciones sanitarias hacen innecesario un confinamiento total en Gaza, pero aun así ha cerrado escuelas, mezquitas y salones de bodas y prohibido grandes reuniones en las calles.

Sin embargo, los mercados públicos seguían repletos de gente esta semana. “Nos quedaremos en casa (para evitar el coronavirus) cuando nos den dinero, comida, ayuda y pañales, nuestros hijos quieren comer”, dijo el vendedor de verduras Ahmed Al-Nahal en el mercado de Beach Camp.

Muchos temen un desastre si el coronavirus penetra más profundamente en el abarrotado enclave mediterráneo.

Las escenas de multitudes reuniéndose en las playas del pasado fin de semana provocaron críticas en las redes sociales, lo que llevó a Hamas a desplegar policías a lo largo de la costa instando a la gente a no aglomerarse.

“Mantuve la boca cerrada la semana pasada pero estoy realmente preocupado por Gaza, por mi familia y por la gente de aquí”, escribió el periodista de Gaza Omar Ghraieb. “¿Nos creemos invencibles?”

Eyad Al-Bozom, un portavoz del Ministerio del Interior de Hamas, dijo: “No dudaremos en imponer un toque de queda si es necesario. (...) Estamos tomando las decisiones necesarias de acuerdo con nuestra evaluación diaria.”

La reacción ha sido diferente en Cisjordania, donde la Autoridad Nacional Palestina ejerce un autogobierno limitado sobre unos 3 millones de palestinos que viven junto a los asentamientos y bases militares israelíes.

El presidente Abbas ordenó fuertes restricciones que dejaron algunas ciudades de Cisjordania casi desiertas, excepto para quienes acudan a las tiendas de comestibles y farmacias.

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Hubo quienes desobedecieron las normas de confinamiento, dando lugar a la interceptación de sus coches por parte de las fuerzas de seguridad, que tuvieron que intervenir la semana pasada después de que cientos de empleados públicos se reunieran frente a las sucursales bancarias para cobrar sus salarios.

Los trabajadores palestinos también enfurecieron a las autoridades tras publicarse que algunos habían regresado inadvertidamente a Cisjordania tras haberse infectado en Israel, sorteando las barreras militares de Israel y el control de los agentes sanitarios palestinos.

“Hay medidas sanitarias que deben cumplirse para prevenir la propagación del coronavirus”, dijo Ghassan Nimer, un portavoz del Ministerio del Interior palestino.

Información adicional de Zainah El-Haroun desde Ramala; escrito por Stephen Farrell; editado por Mark Heinrich; traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk

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