February 24, 2020 / 4:36 PM / a month ago

Un Podemos amansado facilita la paz del Gobierno de coalición... por el momento

MADRID, 24 feb (Reuters) - El año pasado, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, dijo que no podría “dormir tranquilo” si firmaba un pacto para gobernar con la formación de izquierda Unidas Podemos.

El presidente del Gobierno español Pedro Sánchez; Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Nadia Calvino y Teresa Ribera, vicepresidentes, durante el acto de inauguración de la XIV Legislatura en el Parlamento de Madrid, España, 3 de febrero de 2020. REUTERS/Juan Medina

El otrora radical movimiento de ‘indignados’, un partido nacido de las protestas antiausteridad del 15-M, se ha convertido ahora en los nuevos mejores amigos de Sánchez, llevando a los socialistas a la jefatura de un Gobierno que comparten desde enero, en la primera coalición en España en décadas.

Los líderes de Podemos con responsabilidad en el Gobierno, muchos de los cuales se hubieran sentido cómodos antes con la etiqueta de “antisistema”, aplaudieron este mes —junto al resto de diputados— al rey Felipe VI en el acto de apertura de la legislatura y se reúnen semanalmente con miembros del Partido Socialista de Sánchez en los llamados “maitines”. 

“Estamos en un momento dulce”, dijo un líder socialista a Reuters, reconociendo la sorpresa por la actual sintonía —pese a que todavía se trata de una fase inicial de la luna de miel— entre los antiguos rivales.

Tras años de inestabilidad política y repetidas citas electorales en España, la postura inicial de la coalición y las iniciativas políticas que se han materializado, han disipado la inquietud sobre la cuarta economía más grande de la UE entre los dirigentes comunitarios y los líderes del mundo financiero.

Las fuentes consultadas recuerdan que los socios no están de acuerdo en todo. Por ello, y ante la falta de una mayoría parlamentaria, las tensiones del llamado “pacto del abrazo” pueden surgir a raíz de las inminentes negociaciones con los independentistas catalanes, o con los partidos conservadores de la oposición, cuya cooperación es necesaria para algunas reformas.

PRUEBA SUPERADA

Algunos temen que la frágil coalición pueda desbaratarse, como ocurrió recientemente en Italia.

Por ahora, y a pesar de una historia de animosidad personal entre Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias —con quien hasta hace poco hasta evitaba el contacto visual y rara vez se hablaban—, no ha habido disputas y el miembro minoritario de la coalición se mantiene dentro de los límites.

Esta armonía les ha permitido superar su primera prueba de fuego, a principios de este mes, con la aprobación de un marco fiscal plurianual que prevé una reducción del déficit y la deuda del Estado.

“Unidas Podemos quiere lanzar medidas que implican mucho gasto, y es cierto que va a ser difícil por las restricciones presupuestarias”, dijo a Reuters un miembro del Gobierno que pertenece a Podemos. “Pero hemos aceptado que las cifras generales que se han presentado son las correctas.”

Las tensiones incipientes en temas como la inmigración o la reforma de los delitos sexuales han sido rápidamente sofocadas por Iglesias, cuyas críticas pasadas a los socialistas han dado paso a una actitud conciliadora.

“Aquí hay un Gobierno fuerte y unido”, dijo el dirigente de la formación morada la semana pasada.

Fuentes de ambos partidos señalaron que hay un dispositivo férreo para coordinar la comunicación y reuniones periódicas para evitar peleas internas. En este sentido, el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, y el director de comunicaciones de Unidas Podemos, Juanma del Olmo, han jugado un papel clave, según las fuentes consultadas, mientras que el expresidente socialista José Luis Zapatero también asesora a Iglesias.

Mientras que el año pasado Iglesias se quejaba de que Sánchez ni siquiera le llamaba al móvil, ahora el vicepresidente almuerza con él cada dos semanas en la residencia del jefe de Gobierno, según fuentes cercanas al presidente español.

En los ‘maitines’ de los lunes por la mañana se reúnen los dirigentes de ambos partidos para fijar la agenda de la semana y limar asperezas, aseguran las fuentes. Y el nuevo gabinete compartió una tarta en un retiro campestre para celebrar el cumpleaños de un ministro de Unidas Podemos, según dijo un participante en el encuentro.

El partido que una vez fue voz de la indignación en las calles por la crisis económica tiene las ideas claras respecto a su giro hacia posturas más moderadas.

“Si para elevar el salario mínimo o para hacer una ley integral que proteja la libertad sexual de todas las personas tenemos que aplaudir al jefe de Estado, obviamente lo vamos a hacer sin ninguna duda”, dijo Irene Montero, ministra de Unidas Podemos.

Un año antes, los mismos diputados de Podemos, entonces en la oposición, se habían abstenido de aplaudir al rey en el Congreso.

EL DESAFÍO CATALÁN

“Es bueno tenerlos en el Gobierno en lugar de ejercer presión desde fuera”, dijo a Reuters un alto cargo del sector financiero español.

Una fuente comunitaria dijo que las instituciones del bloque también estaban aliviadas. “Queremos que España tenga un Gobierno, del color que sea”, dijo la fuente, en referencia a la desestabilización provocada por cuatro elecciones parlamentarias en cuatro años.

El tiempo que dure la sintonía dependerá en buena parte de lo que suceda con Cataluña. El partido independentista Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha condicionado su aprobación de los presupuestos estatales al diálogo para abordar las aspiraciones separatistas en la región.

Podemos ha sido tradicionalmente más abierto a las demandas de los independentistas que los socialistas —aceptando, por ejemplo, la propuesta de debatir un referéndum—, pero ahora han dicho que respaldarán a Sánchez, quien se opone a una consulta.

El Gobierno también necesita el apoyo del conservador Partido Popular para realizar nombramientos de alto nivel en instituciones importantes como el Tribunal Constitucional, lo cual no será fácil.

También se necesita un amplio apoyo para reformas importantes, como la laboral y la de las pensiones.

“Por ahora podemos hablar de sorpresas positivas”, dijo una fuente socialista cercana a Sánchez. “Pero se avecinan tiempos difíciles en los próximos meses.”

Información de Belén Carreño; información adicional de Paola Luelmo; editado por Ingrid Melander y Andrew Cawthorne; traducido por Tomás Cobos

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