July 13, 2019 / 9:22 AM / 3 months ago

Asad choca con un muro en la guerra siria al consolidarse los frentes

BEIRUT/AMÁN (Reuters) - La ofensiva del presidente Bashar al-Asad en el noroeste del país ha sido recibida con un duro contragolpe rebelde, que pone de manifiesto la resolución turca de mantener la zona fuera de los dominios del dirigente sirio y demuestra por qué le va a costar mucho recuperar más territorios por la fuerza.

FOTO DE ARCHIVO: Soldados turcos en una torre de vigilancia en el cruce de Atmeh, en la frontera sirio-turca, vista desde el lado sirio, en la provincia de Idlib, Siria, el 31 de mayo de 2019. REUTERS/Khalil Ashawi - RC1525F30880/File Photo

Más de dos meses de operaciones respaldadas por Rusia en la provincia de Idlib y sus alrededores han dado escasos o nulos resultados para el bando de Asad. Se trata de un caso poco común en sus campañas militares, que por lo general le han sido favorables desde la intervención de Rusia en 2015.

Además de resistir la embestida del Gobierno, los insurgentes se las han arreglado para lograr pequeños avances, aprovechando el amplio arsenal de misiles antitanque guiados que, según fuentes de la oposición y diplomáticas, han sido suministrados por Turquía.

“Están apuntando incluso al personal con estos misiles... Significa que están sobradamente provistos”, dijo una fuente rebelde, quien habló bajo la condición de anonimato al tratarse de las capacidades militares de los rebeldes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía no respondió inmediatamente a una petición de comentarios sobre las informaciones que indican que Ankara ha aumentado el suministro de armas a los rebeldes.

Teniendo en cuenta que Turquía está comprometida con los rebeldes, la batalla por el noroeste contrasta con la campaña que tuvo lugar en el suroeste hace un año, cuando los Estados occidentales y los árabes se quedaron de brazos cruzados mientras Asad y sus aliados rusos e iraníes se apoderaban de la zona.

A pesar del apoyo ruso en los últimos combates, han surgido dudas sobre si Asad y sus aliados están totalmente alineados en lo que se refiere al noroeste, donde Turquía ha desplegado fuerzas con el consentimiento de Rusia e Irán.

Moscú parece estar deseoso de preservar sus vínculos con Ankara a pesar de las bombas de sus fuerzas aéreas en apoyo de Asad: Turquía dice que Rusia ha intervenido para detener los ataques contra las fuerzas turcas desde territorio sirio controlado por el Gobierno.

Y esta vez no ha habido señales de un papel importante de las fuerzas chiíes apoyadas por Irán, que habían ayudado a Asad a obtener victorias en partes de Siria que son del mayor interés para Irán, incluyendo territorios cerca de Irak, Líbano e Israel.

La captura del suroeste hace un año sigue siendo la última gran conquista de Asad. Las perspectivas de nuevos avances se han visto obstaculizadas no sólo por los intereses turcos en el noroeste, sino también por la presencia de fuerzas estadounidenses en el este y el noreste.

Las tropas estadounidenses siguen apoyando a los combatientes liderados por los kurdos tras revocarse la decisión del presidente Donald Trump en diciembre pasado de retirarlos a todos.

Después de más de ocho años de guerra, Siria está dividida en distintas regiones bajo influencia estadounidense, rusa, turca e iraní que parece poco probable que se vayan a volver a unir en un futuro cercano.

“Es posible que los frentes se endurezcan y permanezcan así durante algún tiempo, donde ni el régimen ni los aliados tengan el apetito o la capacidad de luchar”, dijo un diplomático occidental que habló desde el anonimato para poder ofrecer una evaluación sincera.

“BATALLA ROMPEHUESOS”

La zona de Idlib está dominada por Tahrir al-Sham, el grupo de yihadistas antes conocido como Frente Nusra. Proscrito como grupo terrorista por el Consejo de Seguridad de la ONU, estos insurgentes han dejado de lado los conflictos anteriores con los rebeldes apoyados por Turquía para defender el noroeste.

El coronel Mustafá Bakour, comandante del grupo rebelde Jaish al-Izza, dijo que la coordinación entre los rebeldes era un factor importante para frustrar los ataques del Gobierno.

“Creo que las batallas continuarán por un tiempo porque se ha convertido en una batalla rompehuesos”, escribió en respuesta a preguntas de Reuters.

A la campaña gubernamental de ataques aéreos y artefactos explosivos improvisados que comenzó a finales de abril le siguió la captura de unas 20 aldeas. Esto condujo a un contraataque rebelde a principios de junio que supuso la captura de zonas que el Gobierno no ha sido capaz de recuperar.

El Gobierno sirio ha descrito sus operaciones como una respuesta a las violaciones de la insurgencia de los acuerdos de alto el fuego.

Rusia argumenta que era necesario tomar medidas para evitar que se lancen ataques desde Idlib, incluyendo ataques con aviones teledirigidos en su cercana base aérea. El presidente Vladimir Putin dijo en abril que una operación a gran escala en Idlib era poco práctica por ahora.

Aunque el Gobierno no ha declarado los objetivos de la campaña, fuentes rebeldes creen que se llevó a cabo para capturar dos carreteras que pasan a través de territorio controlado por la insurgencia.

Unas 300.000 personas que huían de los bombardeos se han desplazado hacia la frontera turca desde abril, lo que ha llevado a las Naciones Unidas a advertir que Idlib estaba al borde de una “pesadilla humanitaria”.

Para Ankara, el último gran Estado que apoya a la oposición siria, evitar otra afluencia importante de refugiados sirios es de vital importancia: Turquía ya alberga a 3,6 millones de ellos.

Aunque acusa al Gobierno sirio de atacar a civiles y a sus puestos de observación militar en la zona de Idlib, Turquía no ha culpado a Rusia, sino que ha dicho que seguirá cooperando con Moscú en el noroeste.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco, en una respuesta escrita a las preguntas de Reuters, también dijo que “se han enviado los mensajes necesarios a los responsables rusos para poner fin a los ataques contra nuestros puntos de observación y contra la población civil” en la zona de Idlib.

Cientos de civiles han muerto, al igual que muchos combatientes de ambos bandos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El director del Observatorio, Rami Abdulrahman, describió la operación como “un fracaso a todos los niveles” para Rusia y Damasco.

Un contratista militar privado ruso establecido cerca de la provincia de Idlib dijo a Reuters que allí los combatientes rebeldes son mucho más profesionales y están más motivados que su adversario. Las fuerzas progubernamentales no pueden ganar la batalla por Idlib a menos que Moscú los ayude sobre el terreno, en su opinión.

Un segundo diplomático occidental dijo que el Gobierno había sufrido grandes bajas a cambio de avances mínimos, lo que suponía un “auténtico bochorno”. “Turquía está tratando de decirles: ‘No se puede tomar esto militarmente. Hay que negociar”, dijo el diplomático.

Una fuente regional cercana a Damasco considera que la escalada iniciada en abril es una confrontación limitada, y dijo que los lazos de Rusia con Turquía eran el principal freno en cualquier ataque a gran escala para tomar todo el noroeste.

“Por supuesto que el régimen tiene el deseo de recuperar Idlib por la fuerza, pero... sin los rusos no puede, porque hay muchos insurgentes y los rusos están completamente comprometidos con los turcos”, dijo la fuente. “Es de prever que la situación en Idlib se mantenga tal cual durante mucho tiempo”.

información adicional de Orhan Coskun, Zeynep Arica y Ece Toksabay en Turquía, Laila Bassam en Beirut y Maria Tsvetkova en Moscú; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid; editado por Darío Fernández

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