April 28, 2019 / 3:10 PM / 4 months ago

España vota en unas elecciones con final abierto tras una campaña muy tensa

Por Sam Edwards, Andrés González y Jesús Aguado

En la imagen, una mujer deposita su voto en un colegio electoral de Madrid, el 28 de abril de 2019. REUTERS/Javier Barbancho

MADRID (Reuters) - Un dividido electorado español acudía a las urnas el domingo, respondiendo a las demandas de participación lanzadas por sus líderes políticos en las que se prometen como las elecciones con final más impredecible y potencialmente más determinante del país en décadas.

Tras una campaña tensa dominada por el debate sobre la identidad nacional y otros temas emotivos como la igualdad de género, se espera que quede conformado un parlamento fragmentado que incluiría un grupo de diputados de ultraderecha desde el retorno de la democracia en la década de 1970.

Los socialistas del saliente primer ministro Pedro Sánchez quedarían primeros. Pero los sondeos de opinión muestran que ningún partido está cerca de una mayoría, lo que torna probable que cualquier acuerdo de coalición tarde semanas o meses en definirse.

Esto a su vez podría alimentar una sensación más amplia de incertidumbre política a lo largo de Europa. También existe la posibilidad de que tenga que realizarse una nueva votación.

“Sobre todo, que los españoles participen con una mayoría muy sólida para que el mensaje que se envíe sea un mensaje cierto (...) de qué es lo que queremos para los próximos cuatro años”, dijo Sánchez a los reporteros después de emitir su sufragio cerca de Madrid.

La votación termina a las 20:00 (1800 GMT) en los terceros comicios de España en cuatro años. En cada uno de ellos se fue erosionando al predominio de décadas de los dos mayores partidos, los socialistas y el conservador Partido Popular.

Mientras votaban temprano el domingo, los líderes de los cinco partidos principales, desde la extrema izquierda de Podemos hasta la extrema derecha de Vox, expresaron esperanzas similares a las de Sánchez, de que se registre una alta participación.

Los primeros datos sugerían que los votantes estaban acudiendo en mayor porcentaje que en las últimas generales, pues más del 41 por ciento había acudido a las urnas a las 14:00 (1200 GMT), el segundo mejor dato de participación parcial desde las elecciones de 1993.

¿TEMOR Y ENEMISTAD?

Pero el tono entre muchos votantes estaba teñido por la incertidumbre y en algunos casos, cierto elemento de miedo.

“Yo soy un votante más del estilo de (los centroderechistas) Ciudadanos o el PP pero estoy tan asustado con (el partido de ultraderecha) Vox que voté (...) por los socialistas”, dijo Julio César Galdón, de 27 años, un graduado en ciencias políticas, en Madrid.

Cuando todavía está fresco en la memoria de la generación más antigua de españoles el trauma de la dictadura militar de Francisco Franco, fallecido en 1975, el país se ha mostrado contrario desde hace tiempo a la ola de nacionalismo y populismo que se extiende por otras partes de Europa.

Pero algunos no tuvieron dudas a la hora de pasarse a Vox, que pese a repudiar la ideología del dictador, abraza algunas ideas como anular las leyes que prohíben los símbolos fascistas de la era de Franco.

“La última vez voté por el PP. Esta vez voté por Vox”, dijo Paula de la Calle, una empleada de un bar de Madrid, de 50 años de edad. “Están trayendo algo nuevo, los principios y valores españoles que el PP había comenzado a perder”.

Los sondeos de opinión no han logrado dar una imagen clara de cuántos escaños ganarían los ultraderechistas pero fácilmente podrían ser decenas.

Esta agrupación podría recibir un impulso de los votantes descontentos con los partidos establecidos y con políticas poco tradicionales que incluyen la oposición a una ley sobre violencia de género que considera que discrimina contra los hombres.

Otro foco de la votación es la irritación generalizada por la iniciativa por la independencia catalana, el tema central durante la campaña, que ha abierto una división entre los tres partidos de derecha y los dos izquierda, que se profundizó a medida que se acercaban las elecciones.

Como se cree que ninguno de esos dos bandos obtendrá una mayoría parlamentaria clara, los legisladores independentistas de la rica región del noreste español podrían convertirse en un factor decisivo a la hora de formar gobierno.

Si Sánchez llega a necesitar el respaldo de los separatistas, además de Podemos, para poder continuar en el cargo, las conversaciones serán largas y su resultado se presenta como poco claro.

Los sondeos de opinión, que terminaron el lunes, han sugerido que será más difícil que un bando de derecha dividido entre el PP, Vox y Ciudadanos alcance una mayoría pero este escenario de todos modos está dentro del margen de error y no se puede descartar.

Información adicional de Ingrid Melander y Belén Carreño; escrito por John Stonestreet; editado en español por Gabriel Burin y Jose Elías Rodríguez

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