March 31, 2019 / 8:46 AM / 7 months ago

'Nueva guerra cultural': la comunidad LGBT+ de Irlanda del Norte lucha por el matrimonio gay

BELFAST (Thomson Reuters Foundation) - En la seguridad de un piso alto en el centro de Belfast, en Irlanda del Norte, un grupo de adolescentes, muchos de ellos con mechas de color rojo, azul y arcoiris, se relajan y hacen bromas.

Una persona durante el el desfile del Orgullo Gay de Irlanda del Norte posa para los fotógrafos al comienzo de las festividades en Belfast, el 1 de agosto de 2009. REUTERS / Cathal McNaughton

En esta agrupación juvenil LGBT +, dirigida por la organización benéfica Cara-Friend, se sienten entre amigos, libres de ser ellos mismos.

Pero en el exterior, dicen no sentirse siempre bienvenidos en un territorio en el que muchos políticos hacen comentarios homofóbicos y el matrimonio entre personas del mismo sexo todavía está prohibido, a pesar de haber sido legalizado en el resto del Reino Unido en 2013.

“El matrimonio gay no existe aquí”, dice Ash, un joven de 16 años que se identifica como no binario y pansexual. “Me hace sentir infrahumano, como si realmente no fuéramos tan importantes como otras personas”.

Irlanda del Norte se rige por una normativa distinta a la del resto del Reino Unido en muchos temas, como resultado de los acuerdos con los que se trató de resolver el conflicto interno entre “republicanos” (partidarios de la unión con la República de Irlanda) y “unionistas” (defensores de seguir dentro del Reino Unido).

El Partido Unionista Democrático (DUP), uno de los más conservadores socialmente de Europa, ha bloqueado en repetidas ocasiones el matrimonio gay, a pesar del apoyo que recibe de más de dos tercios de los adultos norirlandeses, según una encuesta realizada en 2015 por Ipsos MORI.

Ese año, la Asamblea de Irlanda del Norte votó a favor de legalizar las bodas entre personas del mismo sexo, pero el DUP bloqueó la decisión mediante un veto destinado a proteger los derechos de las minorías.

El Gobierno británico se ha negado a imponer el matrimonio homosexual en la región, que tenía una población de 1,9 millones en 2017, y los ministros de Londres argumentan que es un asunto que deben decidir los políticos de Irlanda del Norte.

El territorio no ha tenido un gobierno en funcionamiento durante más de dos años, tras venirse abajo un acuerdo de reparto de poder entre el DUP y el Sinn Fein, el principal partido republicano.

El matrimonio gay es uno de los temas que dividen a los dos bandos, ya que el Sinn Fein está a favor y el DUP en contra.

En el Parlamento británico, el Gobierno del partido conservador depende del DUP para tener mayoría. Esto ha llevado a acusaciones de que, para mantener su mayoría, el Gobierno central está favoreciendo la posición del DUP en temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo y el Brexit.

“Parece que elegimos a los peores políticos”, dice Kristian Nairn, quien interpretó a Hodor en la serie de televisión “Juego de tronos”.

“Parece que solo aparecen cuando es hora de criticar a una minoría. Yo les digo: ‘Largo de aquí’”.

Nairn, quien es homosexual, dice que es “demencial” que el matrimonio entre personas del mismo sexo aún no sea legal, en una entrevista en el Union Street Bar, un establecimiento situado en un pequeño distrito gay de Belfast en el que solía trabajar, a menudo vestido de “drag queen” y utilizando el nombre de Revvlon.

El año pasado, se presentaron dos recursos contra la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Tribunal de Apelación de Irlanda del Norte, órgano de apelaciones más alto de la región, tras ser rechazados por el Tribunal Superior.

Es previsible que los veredictos se conozcan en los próximos meses, pero los activistas dicen que los apelarán ante el Tribunal Supremo del Reino Unido si el matrimonio entre personas del mismo sexo no se legaliza.

También creen que el fiscal general de Irlanda del Norte apelará si el fallo va en sentido contrario.

“El Gobierno se enorgullece de haber introducido el matrimonio entre personas del mismo sexo en Inglaterra y Gales y espera que esta situación pueda extenderse a Irlanda del Norte en el futuro”, dice una portavoz del Gobierno en comentarios enviados por correo electrónico.

Esta portavoz no quiso aclarar si apelarían un fallo judicial que legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Irlanda del Norte, de mayoría protestante, y la República de Irlanda, mayoritariamente católica, han sido durante mucho tiempo uno de los lugares más conservadores en cuestiones sociales de Europa occidental. Pero ahora el matrimonio homosexual es legal en Irlanda, después de un referéndum en 2015.

Hasta hace 10 años, ningún partido de Irlanda del Norte apoyaba los derechos LGBT+, según explica a la Fundación Thomson Reuters Jeffrey Dudgeon, un concejal de Belfast para el Partido Unionista de Ulster, en una entrevista en el imponente ayuntamiento victoriano de la ciudad.

“Siempre ha sido una lucha y se debe también a la devolución (traspaso de competencias de Londres a Irlanda del Norte)”, dice Dudgeon, uno de los demandantes en un caso presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 1981 que supuso la legalización de la homesexualidad en Irlanda del Norte, 14 años después del resto del Reino Unido.

Recientemente, los derechos LGBT+ se han convertido en un tema polarizante en la política de Irlanda del Norte.

El Sinn Fein ahora apoya los derechos LGBT+, a pesar de su herencia católica. Sus políticos presentaron por primera vez una moción a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo en la asamblea de Irlanda del Norte en 2012.

“El matrimonio homosexual y los derechos LGBT se han convertido en una nueva guerra cultural”, dice John Nagle, un académico de la Universidad de Aberdeen que ha estudiado las actitudes hacia los derechos LGBT+ en Irlanda del Norte.

“El DUP cree que el Sinn Fein se está apropiando del tema del matrimonio entre personas del mismo sexo para que los nacionalistas irlandeses puedan impulsar más políticas de derechos de las minorías”, dice.

“Ambos partidos se están definiendo en relación con esto”.

Según una encuesta de 2015, menos de un tercio de los partidarios del DUP están a favor de legalizar el matrimonio gay, en comparación con más de tres cuartos de los votantes del Sinn Fein. La afiliación partidista es más útil a la hora de pronosticar los puntos de vista sobre el tema que el credo religioso.

“En realidad, se trata más de un nacionalismo étnico que de una religión”, dijo Nagle.

Ni el Sinn Fein ni el DUP, que fue fundado por Ian Paisley, un ministro de la Iglesia Evangélica Presbiteriana Libre, respondieron a las solicitudes de comentarios.

“Corremos el peligro de que se socave un elemento básico de la sociedad para satisfacer las demandas de una pequeña minoría”, dice Jim Wells, quien renunció como ministro de Salud en 2015 después de decir que los niños de padres del mismo sexo tenían más posibilidades de sufrir abusos.

Wells, político del DUP que niega ser homofóbico, cree que su partido continuará usando su veto contra el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando vuelva la actividad al Parlamento de Irlanda del Norte, según dijo en comentarios enviados por correo electrónico.

El hecho de que muchos unionistas quieran seguir siendo parte del Reino Unido, y por lo tanto regirse por sus leyes, y al mismo tiempo rechacen el matrimonio entre personas del mismo sexo, que es legal en el resto del país, no ha pasado inadvertido para la comunidad LGBT+ de Irlanda del Norte.

“Si estás tan interesado en ser parte de un país más grande, ¿por qué no adoptas sus leyes?”, dice Nairn, que señala que no es religioso ni está a favor de uno u otro partido. “Es un poco hipócrita, en mi opinión”.

La homofobia y la transfobia todavía abundan en las escuelas de Irlanda del Norte.

Casi la mitad de los alumnos LGBT+ denunciaron actos de intimidación por su sexualidad o identidad de género en una encuesta del Gobierno de 2016. Dos tercios dijeron que no se sentían bienvenidos y valorados por su escuela.

“Nuestra comunidad sabe que la igualdad en el matrimonio no es una bala de plata mágica que lo va a arreglar todo”, dijo Gavin Boyd, que trabaja en el Rainbow Project, una organización benéfica que lucha por los derechos LGBT+.

Pero, según los activistas, es una cuestión que ayudaría con todos los demás problemas. Las tasas de suicidio entre adolescentes LGBT+ son más bajas en estados de EEUU que introdujeron el matrimonio entre personas del mismo sexo antes de que se legalizara en todo el país, por ejemplo, según indica un estudio de 2017.

Aunque los miembros de la comunidad LGBT+ de Irlanda del Norte siguen luchando por la igualdad, algunos quieren reconocer los avances que ha logrado la pequeña y aún dividida región.

En 1978, Paisley, unionista protestante del ala dura, encabezó la campaña “Salvar Ulster de la sodomía”, recolectando 70.000 firmas para una petición contra la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo. Para Dudgeon, aquella victoria sigue siendo dulce.

“Ganamos, esa es la alegría”, dijo. “Hemos recorrido un largo camino y tenemos que reconocerlo”.

Información de Rachel Savage @rachelmsavage; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid. Este artículo ha sido elaborado por la Fundación Thomson Reuters, la división humanitaria de Thomson Reuters, que cubre noticias humanitarias, de derechos de las mujeres y LGBT+, tráfico de personas, derechos de propiedad y cambio climático. Visite news.trust.org

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