March 19, 2019 / 9:55 AM / in 5 months

May intenta sortear la negativa del presidente del Parlamento en una nueva crisis del Brexit

LONDRES (Reuters) - Tras torcerse los planes para el Brexit de la primera ministra Theresa May, su Gobierno buscaba el martes una fórmula para sortear la decisión del presidente del Parlamento británico, que exigió cambios en el acuerdo de divorcio antes de someterlo a una tercera votación.

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, interviene en el Parlamento en Londres. 18 de marzo de 2019, en una captura de una imagen de video Reuters TV via REUTERS

Después de dos años y medio de negociaciones, la salida de Reino Unido de la Unión Europea sigue siendo incierta. Entre los posibles desenlaces, se barajan una demora larga, una salida con el acuerdo negociado por May con Bruselas —ya derrotado dos veces en el Parlamento—, una salida desordenada con posibles perjuicios económicos, o incluso otro referéndum sobre el Brexit.

El presidente del Parlamento o “speaker” John Bercow propinó un golpe al Gobierno el lunes al dictaminar que no podría someterse el mismo acuerdo del Brexit a otra votación en la Cámara Baja a menos que fuera sustancialmente diferente a los que ya fueron derrotados el 15 de enero y el 12 de marzo.

El secretario del Brexit, Steve Barclay, dijo que la decisión significaba que era más improbable que se votara esta semana el acuerdo de May, pero dijo que los ministros estaban estudiando una forma de salir del callejón sin salida e indicó que el Gobierno aún planeaba una tercera votación sobre el acuerdo de May.

“Es un momento de crisis para nuestro país”, dijo Barclay. “ “Creo que la decisión del presidente del Parlamento ha elevado el listón y creo que eso hace que sea más improbable que la votación sea esta semana”.

“Siempre dijimos que para pedir una tercera votación tendríamos que observar un cambio de los diputados en términos de apoyos. Creo que todavía es el caso”.

Está previsto que May acuda el jueves a una cumbre de la UE en Bruselas, en la que solicitará un retraso sobre la fecha prevista para el Brexit (29 de marzo), mientras el Gobierno británico intenta encontrar una manera de abandonar la Unión Europea después de 46 años de pertenencia.

Los líderes de la UE podrían abstenerse de tomar una decisión final en esa cumbre sobre cualquier demora en el Brexit, dependiendo de lo que les pida exactamente May, según dijeron diplomáticos de alto rango en el bloque.

“Ahora parece que tenemos que esperar hasta la semana después de la reunión del Consejo (Europeo) para averiguar qué pasa”, dijo un diplomático.

UN PALO EN LA RUEDA

Bercow dijo que su decisión, basada en una convención que data de 1604, no debería considerarse su última palabra y que el Gobierno podía presentar una nueva propuesta que no fuera la misma que la que ya se había votado.

Como May debe ahora condimentar cualquier acuerdo que presente con innovaciones legales y de procedimiento, el fallo de Bercow significa que es probable que tenga solo una oportunidad más para someter el acuerdo a votación.

Barclay, quien la semana pasada dijo que Reino Unido no debería temer una salida sin acuerdo, indicó que el Gobierno contemplaba diferentes opciones y que las circunstancias —la posible demora o el cambio en las cifras de apoyos de diputados— podían mostrar un cambio en el contexto.

“El mismo presidente del Parlamento ha señalado las posibles soluciones, él mismo ha dicho en dictámenes anteriores que no deberíamos estar obligados por los precedentes”, dijo Barclay. “Puede tratarse de la misma moción pero con circunstancias diferentes”.

“El propio presidente ha dicho que donde la voluntad de la Cámara de Representantes decide un rumbo determinado, es importante que se respete la voluntad de la Cámara”.

¿TERCERA VOTACIÓN?

Incluso antes de la intervención de Bercow, May trataba de reunir apoyos para su acuerdo, que mantiene estrechos vínculos comerciales con la UE al tiempo que se abandonan las estructuras formales del bloque, después de que fuera derrotada por una diferencia de 230 votos en el Parlamento el 15 de enero y 149 votos el 12 de marzo.

Para lograr la ratificación de su acuerdo en el Parlamento, May debe ganarse al menos a 75 diputados: decenas de rebeldes en su propio Partido Conservador, algunos laboristas y miembros del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), del que depende su mayoría en el Congreso.

El mayor problema es la llamada salvaguarda irlandesa o “backstop”, una red de seguridad para evitar la restauración de una frontera física entre la República de Irlanda, país miembro de la UE, e Irlanda del Norte, territorio británico.

A muchos partidarios del Brexit y miembros del DUP les preocupa que la salvaguarda deje al Reino Unido atrapado en la órbita de la UE por tiempo indefinido, y quieren garantías de que no será así.

El Financial Times dijo que altos cargos de su partido le habían dicho a May que tendría que establecer una fecha para abandonar su cargo si quería convencer a muchos rebeldes de que apoyen su acuerdo.

Barclay descartó que May le haya pedido a la reina Isabel que intervenga en los procedimientos parlamentarios para salvar la votación.

traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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