October 9, 2018 / 6:51 AM / in 2 months

Haddad tendrá que darle una vuelta a su candidatura si quiere ganar en Brasil

SAO PAULO (Reuters) - El aspirante de izquierdas a la presidencia de Brasil, Fernando Haddad, tendrá que conseguir una hazaña política si quiere revertir la derrota que sufrió en primera vuelta a manos de su rival de extrema derecha.

El aspirante izquierdista a la presidencia de Brasil, Fernando Haddad, en una rueda de prensa en Curitiba, oct 8, 2018. REUTERS/Rodolfo Buhrer

Para tener una oportunidad de ganar en la segunda vuelta del 28 de octubre contra Jair Bolsonaro, Haddad tendría que moverse al centro, distanciarse de su mentor político y denunciar la corrupción que floreció durante los mandatos de su partido entre 2003-2016, dijeron analistas políticos.

Haddad, un exalcalde de Sao Paulo de 55 años, se convirtió en el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) hace apenas un mes, después de que el expresidente y fundador del PT Luiz Inácio Lula da Silva no pudiera postularse debido a una condena por corrupción.

Lula, exlíder sindical y símbolo de la izquierda desde hace mucho tiempo, cumple una sentencia de 12 años de prisión y se enfrenta a otros cinco juicios.

Desde su celda en la cárcel, el carismático Lula, que encabezó la carrera presidencial hasta que fue encarcelado, eligió a Haddad como su reemplazante. Lula sigue siendo un héroe para muchos brasileños más pobres por sus esfuerzos para reducir la pobreza durante sus dos mandatos desde 2003 hasta 2010, pero también es una figura que polariza al país.

En la campaña, el eslogan del PT ha sido literalmente: “Haddad es Lula. Lula es Haddad”. El mensaje era necesario para mantener el apoyo de las facciones de izquierda del partido, que no han abrazado completamente la política centrista y el historial académico de Haddad.

Pero ese eslogan no será suficiente para vencer a Bolsonaro, que le lleva ventaja y trae impulso. El capitán del ejército retirado superó lo que le auguraban la encuestas de opinión y obtuvo un 46 por ciento de los votos en la primera vuelta del domingo, en comparación con el 29 por ciento de Haddad.

“Haddad tiene que cambiar o morir”, dijo Sergio Praça, analista político de la Fundación Getulio Vargas. “También debe dejar de hablar de que Lula es un preso político. No va a ganar siguiendo esa línea”.

La popularidad de Bolsonaro ha subido pese a que ha elogiado la dictadura de 1964-1985 en Brasil, lo que ha despertado el temor a que militarice el gobierno del país más grande de América Latina.

Bolsonaro también ha sido acusado de promover un discurso de odio por sus diatribas contra homosexuales, negros y mujeres. El diputado ha desestimado los cargos como un ataque político.

Con su demostración de apoyo el domingo, los votantes de Bolsonaro mostraron que, al igual que los estadounidenses que respaldan al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no les importa su retórica incendiaria. De hecho, ese es gran parte de su atractivo.

Quieren que reprima las estructuras políticas, destruyendo un sistema que no se ha querido reformar.

En un discurso del domingo por la noche, Haddad habló de unificar al país en torno a los principios democráticos.

Agradeció a Lula por su apoyo y dijo que lo visitaría en la cárcel el lunes, además denunció a Bolsonaro como representante de los oscuros días autoritarios de Brasil. Pero ni una sola vez mencionó la “corrupción”.

“Haddad tiene que decirle al pueblo brasileño que el PT cometió graves errores, lo que no hizo en la campaña de primera vuelta”, dijo Carlos Melo, politólogo de Insper, una escuela de negocios de Sao Paulo. “No tiene impulso y tendrá que trabajar incansablemente para explicar por qué la gente debería votar por él y volver a poner al PT en el poder”.

VOTANTES VENGATIVOS

Melo y Praça se han unido a un coro que califica a Bolsonaro como un claro peligro para la democracia de Brasil, que salió de una sangrienta dictadura militar hace tres décadas.

En momentos de agitación social, económica y política, los brasileños a menudo han buscado el liderazgo de los militares o de un hombre fuerte respaldado por soldados.

La votación del domingo mostró que Bolsonaro, con sus arengas de mano dura contra el crimen y la corrupción, cumple ese papel.

La elección también fue testigo de una gran cantidad de políticos con experiencia que perdieron la carrera en el Congreso y los gobernadores, mientras los brasileños desollaron el establecimiento luego de años de investigaciones que revelaron impresionantes niveles de corrupción.

La elección también derribó a una gran cantidad de políticos con experiencia que perdieron en la carrera al Congreso o a gobernador, porque los brasileños desollaron a los políticos tradicionales luego de años de investigaciones que revelaron impresionantes niveles de corrupción.

Muchos votantes de Bolsonaro miran hacia otro lado cuando habla de asuntos sociales y, prefieren centrarse en su discurso franco sobre la podredumbre en el sistema político y su argumento de que detener el crimen requiere matar a más delincuentes.

Pero para obtener más votos del centro el 28 de octubre, Bolsonaro también tendrá que moderar su tono y explicar mejor sus políticas, una tarea que a menudo le deja a los asesores.

Información de Brad Brooks; traducido por Javier López de Lérida

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