May 20, 2018 / 8:10 AM / 5 months ago

Los terratenientes respaldan al Trump brasileño

CAMPO NOVO DO PARECIS (Reuters) - El candidato presidencial brasileño al que le gusta compararse con Donald Trump está recabando apoyos en el cinturón agropecuario de Brasil, donde el exparacaidista podría asegurarse los fondos necesarios para su intento de dirigir el país más grande de América Latina.

Muchos expertos han desestimado la ventaja inicial de Jair Bolsonaro en las encuestas de opinión para la carrera presidencial de octubre, porque no cuenta con una fuerte base de apoyo en su partido, un factor tradicionalmente necesario para ganar las elecciones en un extenso país de 209 millones de personas.

Sin embargo, el posicionamiento radical a favor de la ley y el orden del político de 63 años y sus planes para relajar los controles de armas, además de su oposición a las medidas de protección medioambiental y a las reivindicaciones territoriales de los indígenas suenan bien a los ricos terratenientes del mundo rural brasileño.

Es habitual ver pegatinas que dicen “Bolsonaro, Salva Brasil” y “Todos somos Bolsonaro” en furgonetas de Campo Novo do Parecis, una población en el estado de Mato Grosso, la potencia agrícola de Brasil.

Con el encarcelamiento del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por corrupción, Bolsonaro, congresista durante siete mandatos, encabeza un terreno fragmentado a falta de cinco meses para los comicios.

Esta semana una encuesta mostraba que, sin contar con la candidatura de Lula, estaba por delante de la ecologista Marina Silva.

En los estados agropecuarios del medio oeste, que son el motor de la octava economía más grande del mundo, la ventaja de Bolsonaro alcanza los 10 puntos porcentuales, según la encuestadora Datafolha.

Aunque estos estados están menos poblados que las regiones costeras, son el hogar de poderosos terratenientes con abundantes fondos procedentes de cosechas magníficas, con unas donaciones políticas que pueden ser clave para montar la campaña nacional de Bolsonaro.

Alto y delgado, con una mata de pelo canoso peinado a un lado y una mirada intensa, el mayor atractivo de Bolsonaro para muchos votantes es un historial limpio de corrupción cuando gran parte de la clase política ha sufrido escándalos por este motivo. Ante esta situación, están preparados para pasar por alto sus comentarios más incendiarios.

Sin embargo, pese a su popularidad, Bolsonaro solo tiene el respaldo de un pequeño partido marginal. Según las leyes electorales de Brasil, esto solo le otorga 10 segundos de tiempo de televisión gratuito cuando comience la campaña, una seria desventaja en una nación donde los anuncios de televisión tienen un gran impacto.

Las encuestas sugieren que hasta el 45 por ciento de los votantes siguen indecisos.

Los ayudantes de Bolsonaro dicen que su visibilidad en las redes sociales compensará la desventaja en la televisión, y señalan que en Facebook tiene más del doble de seguidores que Marina Silva.

En un contexto de creciente indignación contra los partidos tradicionales en Brasil, el deslenguado iconoclasta ha comparado su candidatura a la campaña de Trump en 2016, ganándose a unos votantes con discursos llenos de comentarios polémicos al tiempo que alarma a los demás.

El fiscal general de Brasil acusó a Bolsonaro el mes pasado de incitar a la discriminación contra las mujeres, los negros, los indígenas y los homosexuales.

También se enfrenta a un juicio en el Tribunal Supremo por incitar a la violación en un ataque verbal de 2014 contra una congresista, a quien calificó de “fea”, añadiendo que “no la violaría porque no se lo merecía”.

“Trump enfrentó los mismos ataques a los que me enfrento, que si era un homófobo, un fascista, un racista, un nazi, pero la gente creyó en su plataforma y yo lo apoyé”, dijo Bolsonaro a Reuters en una entrevista en septiembre.

No fue posible contactar con Bolsonaro para que realizara comentarios a Reuters de cara a este artículo.

DELITOS EN EL MUNDO RURAL

La retórica radical de Bolsonaro sobre el crimen también ha inspirado a las organizaciones de base en la región del medio oeste, donde las prósperas granjas se ven amenazadas por la ocupación de tierras y el aumento de los robos.

“Si pudiéramos tener rifles como los rancheros en los Estados Unidos, sería una forma de disuadir a los criminales”, dijo el granjero Flavio Giacomet. “No es el salvador que acabará con la corrupción y el crimen, pero de los candidatos que hay hoy, yo votaría por él”.

Una encuesta reciente de la patronal agrícola brasileña, CNA, mostró un aumento de los robos a mano armada en granjas y tierras de cultivo, donde bandas organizadas se apoderaron de maquinaria y costosos fertilizantes y pesticidas.

En las zonas rurales de Mato Grosso, los robos aumentaron un 60 por ciento y los asesinatos aumentaron un 44 por ciento en los últimos cinco años, según datos del gobierno estatal.

La crítica de Bolsonaro a la regulación de las licencias medioambientales y la interferencia del estado en la economía también “son música celestial para los oídos de los agricultores”, dijo Endrigo Dalcin, expresidente del grupo de agricultores de cereales Aprosoja, en Mato Grosso.

Los comentarios críticos con China tampoco parecen haberle restado apoyos entre los terratenientes agrícolas, pese a que el gigante asiático es con mucho el mayor comprador de grano brasileño.

Bolsonaro dijo a Reuters el año pasado que su prioridad de política exterior si es elegido sería fortalecer los lazos con la administración Trump y tratar de que Estados Unidos vuelva a ser el principal socio comercial de Brasil, una posición que perdió frente a China en 2009.

“La retórica de Bolsonaro no me parece anti-China. Se trata más bien de regular las inversiones chinas en Brasil”, dijo Antonio Galvan, vicepresidente de Aprosoja. “No creo que se esté refiriendo a que Brasil no venda sus productos a China. Eso no tendría sentido”. Desde que Brasil prohibió las donaciones de empresas a las campañas políticas, los candidatos se han dirigido a los terratenientes ricos para su financiación y la candidatura de Bolsonaro dependerá de las donaciones rurales.

Giacomet y otros agricultores dijeron a Reuters que donarían dinero a la campaña de Bolsonaro, pero solo si se convierte en un contendiente viable con una coalición de partidos que lo respalden.

LA BANCADA DE LAS BALAS, LA TERNERA Y LA BIBLIA

Bolsonaro se ha comprometido a poner fin a la expansión de las reservas indígenas, mientras las comunidades nativas reclaman más derechos sobre la tierra frente al constante avance de la frontera agrícola de Brasil en lo que antes era selva amazónica.

El candidato derechista está a favor de cambiar la ley para permitir la agricultura comercial y la minería en las reservas, respaldando proyectos de ley que podría aprobar un Congreso cada vez más conservador.

Bolsonaro fue el único aspirante presidencial que apareció este mes en la inauguración de la mayor feria de equipos agrícolas de Brasil, Agrishow, en el cinturón de cultivos de caña de azúcar de Sao Paulo.

Sus partidarios estallaron en cánticos y fue ovacionado cuando subió a un tractor y pisó al acelerador. Dijo que su conexión con la multitud provenía de su honestidad y convicciones religiosas.

“No haremos un trato con el Diablo para ganar”, dijo Bolsonaro, cuyo nombre completo es Jair Messias [Mesías]. “Nuestro compromiso es con Dios y con la gente”.

El ascenso de Bolsonaro se enmarca en un fuerte giro hacia la derecha en la política brasileña, liderado por el presidente Michel Temer, un dirigente de ideología pro-mercado que en 2016 reemplazó a la destituida Dilma Rousseff, poniendo fin a 14 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores de Lula.

A pesar de la reputación de país tolerante de Brasil, una alianza conservadora de cristianos evangélicos, políticos de estados agropecuarios y partidarios del uso de armas ha avanzado constantemente en el Congreso, donde controlan 230 de los 513 escaños de la cámara baja.

Este amplio frente parlamentario, peyorativamente conocido como Bancada BBB, en referencia a “Bala”, “Boi” (“vacuno”), y “Biblia”, quiere facilitar las ventas de armas, endurecer las ya restrictivas leyes de aborto de Brasil y dar al Congreso la última palabra para demarcar las reservas indígenas. Todas estas propuestas están en la plataforma de Bolsonaro.

El grupo de presión CNA dijo que no respalda a los candidatos presidenciales, ni tampoco la bancada rural del Congreso, cuyos miembros provienen de diferentes partidos. Pero eso no está disminuyendo el entusiasmo en las zonas rurales de Brasil.

“Todo el municipio está haciendo una fuerte campaña por él”, dijo Gilvia Casarin, directora bancaria en Campo Novo do Parecis. “No pueden pensar en un nombre mejor que el suyo”.

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