May 19, 2018 / 8:28 AM / 5 months ago

Falcón, el candidato moderado en una Venezuela de extremos

TURMERO, Venezuela, 17 mayo (Reuters) - Repartiendo billetes de 100 dólares de juguete en sus actos de campaña, el candidato opositor a la presidencia de Venezuela Henri Falcón está convencido de que es la única alternativa viable al presidente Nicolás Maduro.

El candidato presidencial venezolano, Henri Falcón, habla frente a seguidores durante un acto de campaña en Caracas, Venezuela, el 14 de mayo de 2018. REUTERS/Carlos Jasso

Exmiembro del chavismo, pero también exintegrante de la coalición opositora, el militar retirado de centroizquierda propone la dolarización como remedio a la crisis económica de la atribulada Venezuela, tratando de conquistar a un sector de la oposición y a los oficialistas desencantados con el gobierno.

La mayoría de las encuestas lo muestran como segundo en las preferencias, con un rango que va desde los dos puntos hasta más de 20 detrás de Maduro. Pero él asegura que es la alternativa que garantiza un cambio sin violencia en un país sumido en una profunda crisis económica, deteriorado y muy polarizado.

“La única opción para una transición pacífica en este país somos nosotros”, aseguró Falcón, un abogado de 56 años, tras un acto esta semana en la localidad de Turmero, cercana a Caracas, y dijo que cree poder convocar a distintos sectores al diálogo si gana la presidencia.

Su partido Alianza Progresista está integrado mayormente por disidentes del oficialismo, pero para los chavistas representa a la “oligarquía”, aún cuando se ha distanciado de la coalición que no participará en las elecciones llamando a la abstención.

Y para muchos en la oposición es un chavista encubierto colocado para legitimar los comicios del domingo, criticados por la comunidad internacional.

“Ellos, quienes promueven la abstención, no presentan soluciones, ni salidas a la crisis. Son irresponsables y serán condenados por la historia”, dijo Falcón -que fue jefe de campaña del líder opositor Henrique Capriles en las elecciones pasadas- aludiendo a sus diferencias con el bloque opositor.

“Yo soy Henri Falcón y soy de extracción muy humilde. Lo que he hecho lo he conseguido con esfuerzo y con el respaldo de la gente. La gente sabe que yo no me arredro, no me echo pa’ tras”, sostuvo después de un acto de campaña esta semana.

DE UN BANDO A OTRO

Nacido en Nirgua, un pueblo pobre del centro de Venezuela, hijo de una maestra rural y un agricultor, Falcón se define como un tipo de barrio que llegó a ser suboficial del Ejército de Venezuela antes de abandonar la fuerza y graduarse de abogado en Caracas a fines de los años 80.

Como muchos venezolanos, el fallecido líder Hugo Chávez lo conquistó tras su fallido golpe de Estado en 1992 con su carisma y discurso de lucha contra la corrupción y la inseguridad, y se sumó a su movimiento.

Sus primeros pasos en la política fueron como diputado de la Asamblea Constituyente convocada por Chávez un año después de haber ganado las elecciones presidenciales de 1998. Más tarde se convirtió en alcalde por el chavismo de Iribarren, una pequeña ciudad capital del estado Lara que administró por dos períodos.

Con ese trampolín se convirtió en gobernador de Lara. En medio de su gestión, rompió con el chavismo cuando no estuvo de acuerdo con la decisión del gobierno nacional de confiscar galpones de una empresa en su estado.

Desde la oposición, ganó un nuevo periodo al frente del gobierno de Lara que concluyó el año pasado, cuando no logró una segunda reelección.

Quizás un hábito adquirido de su época de militar, Falcón se despierta en la madrugada para correr. Espartano en sus costumbres, después se enfunda en su jeans y camisa para moverse en una van blanca con dos escoltas por el país haciendo campaña, muchas veces junto a alguno de sus cuatro hijos.

Falcón es un católico devoto y socialmente conservador, que disfruta de sus hijos y nietos, pero está separado de su mujer.

El candidato no es considerado alguien carismático y es acusado por muchos de ser un político tibio y demasiado conciliador en un país habituado a posturas extremas en la política.

“Una de las debilidades de la candidatura de Falcón es que no tiene identidad, como propuesta electoral, no tiene identidad, salvo la dolarización”, dijo el politólogo Luis Salamanca.

Pero Falcón dice que su trabajo es su carta de presentación.

“Son diecisiete años en la vida pública que hablan por mí. Jamás viole los derechos de los demás, jamás subyugué periodistas o medios, jamás hice algo en contra de mis principios”, dijo Falcón.

El aspirante, que en su tiempo libre le gusta cabalgar su caballo árabe blanco llamado “Fantasma” y bailar salsa, dice que si llega a la presidencia una de sus primeras medidas será liberar a más de 200 presos políticos y sentarse a dialogar con para crear un gobierno de “salvación nacional”.

Su principal asesor económico y eventual ministro de Finanzas del Falcón, Francisco Rodríguez, asegura que la dolarización es la mejor arma para acabar en seco con la hiperinflación.

Falcón busca además eliminar los controles de cambio y de precios que rigen desde 2003, cobrar menos impuestos a la industria petrolera y buscar entre 15.000 a 20.000 millones de dólares entre inversionistas foráneos y organismos multilaterales como el FMI.

Y promete buscar mejores relaciones con Washington.

“Queremos tener las mejores relaciones con los Estados Unidos, pero no es que nosotros vamos a romper relaciones con Rusia, ni tampoco con China”, dijo Falcón.

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