May 4, 2020 / 9:39 AM / a month ago

Los españoles compran flores y se cortan el pelo en el inicio de la desescalada

MADRID, 4 may (Reuters) - Peluquerías, ferreterías y floristerías de España abrieron sus puertas el lunes con restricciones, mientras el país iniciaba un plan de cuatro fases para reabrir su economía que durará en principio hasta finales de junio. El inicio de la desescalada coincidió con un segundo registro consecutivo de una cifra diaria de muertes inferior a 200 personas.

Un peluquero con una mascarilla y guantes corta el pelo a un cliente en la barbería más antigua de Madrid, durante el primer día de reapertura durante el brote de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), en Madrid, España, el 4 de mayo de 2020. REUTERS/Sergio Pérez

Empleados de Cruz Roja entregaban esta mañana mascarillas en las estaciones del metro de Madrid al ser ya obligatorio su uso en los sistemas de transporte público. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo el sábado que se distribuirían unos seis millones de mascarillas por todo el estado, uno de los más afectados por la COVID-19, la enfermedad causada por el virus.

“Los primeros tres días están completos”, dice el peluquero Alfonso Sanchidrián, mientras cepilla el pelo de la frente de un cliente en una peluquería de la capital.

También en Madrid, el florista Fernando Ramos se cubría la cara con un escudo de plástico y rociaba el mostrador con desinfectante, mientras los clientes entraban en la tienda de uno en uno.

“Voy a comprar un regalo para el cumpleaños de una hermana, y otro es para mí, para la (estatua de la) Virgen de mi casa”, dice la clienta María Antonieta Roda, que sacaba lirios blancos de la tienda.

El frágil Gobierno de coalición de Sánchez se enfrenta a la difícil tarea de lograr la aprobación parlamentaria a la prolongación del estado de alarma, que permite al Ejecutivo centralizar la respuesta a la crisis y coordinar la salida del país de su estricto confinamiento.

La cita será el miércoles en el Congreso de los Diputados, para intentar alargar en al menos dos semanas un estado de alarma que finaliza el 9 de mayo, en un ambiente político cada vez más hostil.

Durante el fin de semana, se permitió a la gente de toda España salir de sus casas por primera vez en siete semanas. Corredores, ciclistas y paseantes salieron a la calle en masa y algunas playas estaban llenas.

España impuso un estricto confinamiento a mediados de marzo, encerrando en sus hogares a la mayoría de la población y permitiendo solo los desplazamientos por motivos esenciales como comprar comida y medicamentos.

Al reducirse la tasa de infección y restablecerse cierta normalidad en los hospitales, el Gobierno ha orientado sus esfuerzos hacia la reapertura del país con el fin de reactivar una economía maltrecha.

El Banco de España dijo el lunes que prevé una contracción significativamente más aguda de la economía en el segundo trimestre que en el primero, cuando ya se produjo una contracción trimestral récord.

El viernes, el Gobierno pronosticó que la economía se contraería un 9,2% este año.

Este mismo lunes llegó otra muestra de la parálisis del consumo, con la publicación de un descenso de las compras de coches nuevos del 97% en abril.

No obstante, la cifra de fallecidos en las últimas 24 horas se mantuvo en las 164 que se registraron el domingo y el porcentaje de incremento fue del 0,65%, unos datos que continúan la mejora de las últimas semanas. Con todo, el responsable del dispositivo de emergencias del país llamó a la cautela señalando el llamado “efecto fin de semana”, que suele implicar un decalaje en las cifras que van aportando las distintas comunidades autónomas.

“Los datos de hoy son muy buenos. Pero me gustaría no llamar a demasiada euforia, ha sido un fin de semana largo y sabemos que puede haber algún retraso en notificación”.

España es el cuarto país del mundo con más muertes por COVID-19 tras Estados Unidos, Italia y Reino Unido.

El número total de casos aumentó a 218.011 frente a los 217.466 del día anterior, lo que supone un incremento del 0,25%, tras registrar el domingo una subida del 0,83%.

En la fase 1, la siguiente de cuatro etapas de desescalada, podrán abrir las terrazas de bares y restaurantes con un máximo de la mitad de su aforo y se permitirán reuniones de hasta 10 personas en zonas públicas y en las casas.

En las Islas Canarias, La Gomera, El Hierro y el islote de La Graciosa, así como la isla de Formentera en las Baleares, comienzan el lunes directamente en esta fase por la escasa incidencia de la pandemia.

Una pasajera con una mascarilla duerme en un vagón de metro durante el primer día en el que el uso de mascarillas es obligatorio en el transporte público durante el brote de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), en Madrid, España, el 4 de mayo de 2020. REUTERS/Susana Vera

Estas islas no han registrado nuevos casos de COVID-19 en 28 días. El resto del país entrará en la fase 1 el próximo el 11 de mayo, si se cumplen los criterios establecidos por Sanidad.

“Probaremos hoy, mañana y pasado. Si funciona y nos sale rentable seguiremos abriendo y, si no, cerraremos sin problema”, dijo Juan Manuel Benítez, que abrió su bar en la isla de El Hierro el lunes.

“He tomado todas las medidas que el ayuntamiento me ha aconsejado hacer con los clientes que entran uno a uno y se sientan en la terraza”, dijo, añadiendo que la gente estaba cooperando.

Información adicional de Paola Luelmo, Michael Susin, Andrea Ariet, Inti Landauro, Nathan Allen; editado por José Elías Rodríguez y Tomás Cobos

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