May 1, 2020 / 12:49 PM / 3 months ago

Un vendedor de las playas de Río recurre a la entrega a domicilio para sobrevivir a la cuarentena

RÍO DE JANEIRO (Reuters) - En la capital mundial de la comida de playa, el confinamiento por el coronavirus ha sido letal para los vendedores que normalmente recorren las arenas llenas de gente para ofrecer desde mazorcas de maíz hasta kebabs, sushi y cócteles.

Imagen de archivo de una mujer trotando en la plata Arpoador durante el brote de COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, en Rio de Janeiro, Brasil. 29 de marzo, 2020. REUTERS/Ricardo Moraes

Las playas ahora están desiertas.

Para sobrevivir, el vendedor Junior Airton de Moraes se ha reinventado y se ha dedicado al negocio de la entrega de comida a domicilio.

Con el distanciamiento social obligatorio en la ciudad, los residentes confinados en sus hogares pueden probar la vida de playa que extrañan al pedir una entrega del famoso Biscoito Globo de Río de Janeiro, una galleta hueca crujiente e inflada hecha de harina de mandioca y un refrescante té helado con limón, conocido en portugués como “matte limão”.

“La gente extraña darse un chapuzón en el mar, pero al menos esto anima el espíritu”, dijo Flavia Torres, al recibir en su departamento de Botafogo un paquete de galletas y un té helado. “Es el aroma de la playa”, afirmó.

El servicio de Junior se ha vuelto un éxito en redes sociales y le ha permitido llegar a fin de mes.

“De repente, no pude hacer lo que me permitía vivir, así que comencé a hacer entregas a los hogares de mis clientes y ellos me están ayudando en las redes sociales”, comentó el hombre de 37 años.

Fernanda Scarambone encontró a Junior en Instagram y comenzó a compartir su servicio con sus amigos, que también le están comprando.

“Matte limão y Biscoito Globo me recuerdan mi infancia en Leblon e Ipanema. Estoy alimentando mi nostalgia por esas playas”, expresó.

Junior comenzó a vender en Ipanema hace 10 años y no puede esperar para volver a la playa sin importar el calor.

    “Estoy contando las horas para que esto termine, así que vuelvo a la arena. Eso es lo que más quiero”, sostuvo.

Biscoito Globo, el bocadillo omnipresente en la playa, podría no estar allí cuando regrese, lo que lo obligará a recurrir a otra marca. La panadería familiar, que vendía hasta 7.000 paquetes en un buen día, recientemente cerró sus puertas indefinidamente después de 67 años, víctima de la pandemia del coronavirus.

Información de Sebastián Rocandio; escrito por Anthony Boadle; editado en español por Benjamín Mejías Valencia

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