March 24, 2020 / 4:24 PM / 3 months ago

ANÁLISIS-2x1: ¿Deberían utilizarse los rescates del coronavirus para hacer más verdes las economías?

LONDRES, 24 mar (Fundación Thomson Reuters) - Cuando ya han pasado dos semanas desde que comenzó el brote local de coronavirus, Lucy Vinis, alcaldesa de la ciudad de Eugene, en el estado de Oregón, EEUU, tiene mucho de qué preocuparse: desde cómo proteger a la población sin hogar de la comunidad hasta cómo mantener en funcionamiento los servicios ante la gran incertidumbre.

FOTO DE ARCHIVO: Un parque eólico en Mojave, California, EEUU, el 8 de noviembre de 2019. REUTERS/Mike Blake

El COVID-19, dijo, parece un lento e invisible tsunami, un tipo de riesgo al que las ciudades de la costa oeste de Estados Unidos están más acostumbradas.

A medida que la infección se extiende por todo Estados Unidos, “sabemos que la ola se aproxima, pero no sabemos con qué rapidez ni qué altura tendrá”, dijo en una entrevista telefónica con la Fundación Thomson Reuters.

Sin embargo, Vinis también está pensando en el futuro. Mientras los parlamentarios estadounidenses debaten un gigantesco plan de estímulo para mantener a flote la economía, ella se pregunta si parte del dinero podría ayudar ahora o en los próximos meses a su ciudad a prepararse para otra gran amenaza: el cambio climático.

Eugene, una ciudad de unos 170.000 habitantes, ha creado un plan para renovar sus seis principales corredores de transporte, así como para establecer mejores servicios de autobús y urbanizar más densamente las rutas.

En una ciudad en la que la mitad de las emisiones que provocan el cambio climático provienen del transporte, esos proyectos podrían hacer que la gente renuncie a los automóviles, ayudar a limpiar el aire, reducir las emisiones y aumentar la oferta de viviendas asequibles e inteligentes desde el punto de vista energético, dijo Vinis.

Pero hasta ahora Eugene sólo tiene suficiente dinero para construir uno de los corredores. Los fondos federales de ayuda, dijo la alcaldesa, podrían crear puestos de trabajo en la construcción e impulsar la economía de la ciudad ante los daños económicos causados por el virus, al tiempo que la preparan para un futuro con menos emisiones de carbono.

“Hay una gran oportunidad para nosotros como nación” si el dinero del estímulo también puede promover los objetivos ecológicos y crear capacidades de nueva generación y empleo en áreas como la instalación de energía renovable o la modernización de edificios, dijo.

“Este es un momento en el que no sólo podríamos reconstruir la sociedad que tenemos hoy, sino construir una mejor de cara al futuro”, dijo Vinis, parte de la Red de Directivos de Sostenibilidad Urbana, que agrupa a regidores que presionan para que las comunidades sean más equitativas y bajas en emisiones de carbono.

DOS CRISIS, UNA SOLUCIÓN

Mientras países de todo el mundo preparan paquetes de estímulo para tratar de evitar que sus economías caigan en picado debido a las cuarentenas y las restricciones impuestas por causa del coronavirus, el gasto en infraestructura ecológica podría ayudar a hacer frente a dos crisis a la vez, coinciden en sostener analistas y grupos ecologistas.

Tan solo Estados Unidos tendría que gastar unos 4,5 billones de dólares en los próximos 20 años para construir una red eléctrica 100% renovable capaz de hacer funcionar el transporte eléctrico, dijo Jeffrey Schub, director ejecutivo de Coalition for Green Capital, un grupo con sede en Washington.

Hasta ahora, el gasto se está realizando a un ritmo de solo una cuarta parte de lo necesario, dijo.

Nicholas Stern, presidente del Instituto de Investigación sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente de Grantham, con sede en Londres, dijo este mes que los próximos 10 a 15 años serán “absolutamente decisivos” para determinar si las nuevas carreteras, edificios y otras infraestructuras se construyen para ser climáticamente inteligentes.

Es evidente que se han hecho algunos progresos. Por ejemplo, el Gobierno de Reino Unido anunció este mes 1.000 millones de libras esterlinas (1.150 millones de dólares) de gasto en transporte ecológico en sus presupuestos para 2020, en parte para instalar centros de recarga rápida para coches eléctricos.

En Estados Unidos, Schub está presionando para que parte de la marea de dinero en ayudas que se avecina se canalice a través de un conjunto de bancos verdes ya establecidos en una docena de estados y ciudades desde Nueva York hasta Florida, o a través de un banco verde nacional.

Esas instituciones financieras, muchas de las cuales se establecieron utilizando fondos de estímulo proporcionados durante la crisis financiera de 2008, utilizan fondos públicos para impulsar el gasto privado adicional en proyectos de transporte y energía no contaminantes.

Hasta ahora, han proporcionado alrededor de 1.000 millones de dólares en préstamos para construir alrededor de 4.000 millones en infraestructura climáticamente inteligente, dijo Schub.

A los parlamentarios de Estados Unidos les preocupa que el empuje del gasto ecológico en respuesta a la pandemia del coronavirus pueda parecer oportunista, según Schub, que no obstante cree que “hay que poner a la gente a trabajar y las infraestructuras limpias son el lugar obvio y natural para hacerlo”.

Schub también advierte de que, si los Gobiernos de todo el mundo se endeudan considerablemente para mantener sus economías en movimiento ahora sin gastar de manera que también se reduzcan los riesgos climáticos, podrían quedarse sin dinero para hacer frente a la próxima crisis.

David Miller, responsable de la diplomacia internacional de la red de ciudades C40, que promueve iniciativas contra el cambio climático, dice que la primera oleada de estímulos contra el coronavirus en muchos lugares tendrá como objetivo asegurar que la gente tenga ingresos a medida que se extiendan las cuarentenas.

Pero habrá una segunda oleada para infraestructuras y la recuperación económica a largo plazo, señaló. “Hay una gran oportunidad que debemos aprovechar para reconstruir la economía de una manera que sea verdaderamente sostenible”, añadió.

MENOS EMISIONES, MÁS EMPLEOS

Ya hay algunos buenos modelos a seguir, según Miller.

En la última década, la ciudad tejana de Austin ha invertido en un gran esfuerzo para aislar mejor las casas con el fin de que la gente pueda ahorrar electricidad, así como para desplegar sistemas de paneles solares en los tejados, evitando la necesidad de energía adicional de la red.

La ciudad se centró principalmente en reducir los costes de la energía y la contaminación del aire y en aprovechar su abundante sol, en lugar de abordar el cambio climático, dijo Miller.

Accra, capital de Ghana, ha invertido dinero en un sistema de recolección de residuos sólidos y ha eliminado más de 40 vertederos de basura no regulados, mejorando la salud y reduciendo las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero, además de crear puestos de trabajo, según Miller.

En Estados Unidos, los sectores más afectados por la desaceleración del coronavirus reclaman una parte del gasto público en estímulos. Sólo las aerolíneas ya piden 50.000 millones de dólares.

“Es casi inevitable que estas empresas reciban algún tipo de ayuda del Estado, llamémosla rescate”, dice Miller, aunque algunos miembros del Congreso han presionado para que las industrias se comprometan a reducir las emisiones a cambio de las ayudas.

Mohamed Adow, directivo de Power Shift Africa, un centro de estudios sobre el clima y la energía con sede en Nairobi, dice que los rescates en todo el mundo serían especialmente preocupantes si apuntalan a las empresas de combustibles fósiles, afectadas tanto por la desaceleración económica como por los bajos precios del petróleo.

“Es posible que gran parte de ese dinero se pueda verter fácilmente en las industrias con alto contenido de dióxido de carbono, lo que significará que en realidad podríamos terminar agravando la crisis climática a través de la forma en que abordemos el brote de COVID-19”, advirtió.

“Es vital que el estímulo que están preparando ahora para impulsar la economía sea ecológico y se dirija hacia un camino sostenible”.

Información de Laurie Goering @lauriegoering; información adicional de Megan Rowling en Barcelona; editado por Laurie Goering; traducido por Tomás Cobos Texto de la Fundación Thomson Reuters, la división humanitaria de Thomson Reuters. Visite news.trust.org/climate

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