March 19, 2020 / 2:50 PM / in 2 months

"No hay funerales": La muerte en cuarentena no deja lugar para el duelo

19 mar (Reuters) - Abatido por el coronavirus a la edad de 83 años, la larga vida de Alfredo Visioli terminó con una breve ceremonia en un cementerio cerca de Cremona, su ciudad natal en el norte de Italia.

FOTO DE ARCHIVO: Trabajadores de cementerio y funerarios con máscaras protectoras transportan un ataúd de una persona que murió de la enfermedad coronavirus (COVID-19), a un cementerio en Bergamo, Italia, el 16 de marzo de 2020. REUTERS/Flavio Lo Scalzo/Archivo Foto

“Lo enterraron así, sin funeral, sin sus seres queridos, con solo una bendición del sacerdote”, dijo su nieta Marta Manfredi, que no pudo asistir. Como la mayor parte de Italia, la familia del anciano está confinada en casa.

“Cuando todo esto termine”, promete, “le daremos un verdadero funeral”.

En todas partes donde ha llegado el coronavirus, independientemente de las culturas y las religiones, los tradicionales rituales para honrar a los muertos y consolar a los afligidos han sido anulados total o parcialmente por miedo a la propagación del contagio.

El virus, que ha matado a casi 9.000 personas en todo el mundo, está reconfigurando muchos aspectos de la muerte, desde las cuestiones prácticas de la gestión de los cuerpos infectados hasta la atención de las necesidades espirituales y emocionales de los vivos.

En Irlanda, las autoridades sanitarias aconsejan a los trabajadores de las funerarias que pongan mascarillas en los cadáveres para eliminar incluso el mínimo riesgo de infección. En Italia, una empresa funeraria está usando enlaces de vídeo en la web para permitir a las familias en cuarentena ver la bendición del sacerdote al difunto. En Corea del Sur, el temor al virus ha causado tal disminución en el número de dolientes que las empresas funerarias están peleando por la supervivencia del negocio.

Hay poco tiempo para ceremonias en ciudades muy afectadas como Bérgamo, al noreste de Milán, donde las morgues están llenas y el crematorio funciona las veinticuatro horas del día, según Giacomo Angeloni, responsible municipal a cargo de los cementerios.

Bérgamo, donde viven unas 120.000 personas, ha estado lidiando con un número de muertos 5 o 6 veces superior al tiempos normales, dijo.

Italia ha registrado casi 3.000 muertes por COVID-19, el número más alto fuera de China, donde surgió el virus por primera vez. El ejército italiano envió 50 soldados y 15 camiones a Bérgamo el miércoles para llevar cuerpos a provincias menos abrumadas.

“La prohibición de las reuniones ha hecho añicos los rituales que nos ayudan en el duelo”, dijo Andy Langford, el director de operaciones de Cruse Bereavement Care, una organización benéfica británica que proporciona cuidados y asesoramiento gratuitos a las personas en duelo.

“Los funerales permiten que una comunidad se reúna, exprese sus emociones, hable de esa persona y se despida formalmente”, dijo.

“Cuando uno siente que no tiene control sobre el duelo y sobre cómo puede experimentar los últimos momentos con alguien, puedese complicar la forma en que procesas el duelo y hacer que te sientas peor”, dijo.

PERSONAL ADICIONAL

En Irán, como en el norte de Italia, los trabajadores de hospitales y funerarias están abrumados con la cantidad de cadáveres, ya que el virus se ha extendido por todo el país, según la televisión estatal iraní. La crisi ha dejado hasta ahora 1.284 muertos en el país y ha infectando a miles.

Las autoridades han contratado a nuevos empleados para cavar tumbas, dijo un gerente del cementerio Behesht-e Zahra de Teherán. “Trabajamos día y noche”, dijo. “Nunca he visto una situación tan triste. No hay funerales”.

La mayoría de los cadáveres llegan en camión y son enterrados sin el ritual de lavado que dicta el Islam, dijo.

Algunos iraníes sospechan que la prisa oficial por enterrarlos tiene más que ver con ocultar la espiral de muertes que con detener la propagación del virus.

Hay muertes por COVID-19 que se han registrado como ataques cardíacos o infecciones pulmonares, dijo a Reuters un trabajador del hospital de Kashan, una ciudad a unas tres horas en coche de Teherán.

“Las autoridades están mintiendo sobre el número de muertos”, dijo el trabajador. “He visto docenas de cadáveres en los últimos días, pero nos han dicho que no hablemos de ello”. Dos enfermeras de hospitales iraníes también dijeron a Reuters que creen que el número de muertos es más alto que las cifras oficiales.

Las autoridades iraníes han rechazado las acusaciones de encubrimiento y el presidente Hassan Rouhani, en un discurso televisado el 18 de marzo, dijo que su Gobierno había sido “honesto y directo con la nación”.

RIESGO DE INFECCIÓN

En varios países se han producido focos de infección tras los funerales. En Corea del Sur, donde han muerto más de 90 personas, el Gobierno ha instado a las familias de las víctimas de COVID-19 a que incineren primero a sus seres queridos y celebren el funeral después.

Los funerales coreanos suelen tener lugar en los hospitales, e implican tres días de oraciones y duelo. La mayoría de los primeros casos del país estaban relacionados con una iglesia de la ciudad de Daegu y un hospital cercano. En febrero, varios miembros de la Iglesia Shincheonji de Jesús asistieron al funeral del hermano del fundador de la iglesia en el hospital.

Desde el brote, el número de participantes en los funerales se ha reducido en un 90%, independientemente de si el fallecido tenía el virus, dijo Choi Min-ho, secretario general de la Asociación Coreana de Funerales.

“La cultura de los funerales ha cambiado significativamente”, dijo. “Un puñado de dolientes ofrecen rápidamente sus condolencias y se van del lugar sin cenar juntos por preocupaciones de infección”.

El dinero del pésame, que tradicionalmente se entregaba en efectivo, se envía ahora por transferencia bancaria, añadió.

Las autoridades de Wuhan, epicentro del brote en China y lugar de la mayoría de sus muertes, identificaron rápidamente el sector funerario como una posible fuente de transmisión.

A finales de enero, la oficina local de asuntos civiles ordenó que todos los funerales de las víctimas confirmadas de COVID-19 se llevaran a cabo en una sola funeraria del distrito de Hankou. Las ceremonias de duelo, que suelen ser eventos sociales muy importantes en China, se redujeron junto con todas las demás reuniones públicas.

Las restricciones siguen vigentes, aunque el número de nuevos casos ha disminuido en las últimas semanas. A las familias en duelo ni siquiera se les permite ver los cuerpos de sus seres queridos, dijo a Reuters un trabajador de la funeraria.

En China, las cenizas de los fallecidos suelen guardarse en las funerarias hasta que son llevadas a una parcela familiar en días festivos como el Festival de Barrido de Tumbas en abril. El evento también se ha cancelado este año.

“GESTIÓN DE LA MUERTE”

En España, también se ha asociado un gran número de casos a un funeral en la ciudad norteña de Vitoria a finales de febrero. Al menos 60 personas que asistieron dieron positivo después del evento, según informaron medios locales.

Con cerca de 800 muertes, España es el segundo país más afectado de Europa, después de Italia, y la población se encuentra ahora confinada en sus casas. En este sentido, el presidente de Gobierno Pedro Sánchez ha calificado al coronavirus como una enfermedad “cruel” que paraliza la necesidad humana de socializar.

En Irlanda, hasta 100 invitados pueden asistir a todos los funerales, por ahora. Sin embargo, la mayoría de las familias optan por pequeñas ceremonias privadas y animan a otros a expresar sus condolencias en internet a través de sitios web como RIP.ie, donde se suelen publicar avisos de defunción e invitaciones a funerales.

Los funerales a ataúd abierto están prohibidos para las víctimas del coronavirus, y “se debe aconsejar a la familia que no bese al difunto”, según las nuevas directrices enviadas por el órgano Ejecutivo de Salud y Seguridad de Irlanda a los responsables de los funerales.

El riesgo de contraer el coronavirus de un cadáver es escaso, según los representantes de salud pública, pero algunos países recomiendan medidas adicionales.

Israel no ha informado de ninguna muerte por coronavirus, pero su Ministerio de Sanidad dice que el fallecido debe ser envuelto dos veces en plástico impermeable. Los lavados y otros rituales se realizarán con todo el equipo de protección y el cadáver se volverá a envolver en plástico para su entierro. Normalmente, los muertos judíos israelís son puestos a descansar en un manto de tela y un sudario.

Las directrices de Irlanda aconsejan a los trabajadores de las funerarias que se pongan máscaras faciales en los cadáveres antes de moverlos, en caso de que “expulsen una cantidad muy pequeña de aire y gotas virales de los pulmones” e infecten a los vivos.

En Reino Unido, donde la pandemia sigue cobrando fuerza, existe una ansiedad generalizada sobre el probable número de muertos.

El país ha sido el más lento en la aplicación de las estrictas medidas que se observan en otros lugares de Europa, y las estimaciones de los expertos sobre cuántas personas morirán a causa de COVID-19 han ido desde las decenas a los cientos de miles.

Un proyecto de ley de emergencia para hacer frente al virus, que hasta el momento ha matado a 104 personas en Reino Unido, incluye una serie de medidas que el Gobierno dice que “racionalizarán el proceso de gestión de las muertes”. Las medidas incluyen permitir a los directores de funerarias registrar una muerte en nombre de una familia autoaislada.

Deborah Smith, portavoz de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias, dijo que el proyecto de ley ayudará a la profesión a “preservar la dignidad de los que mueren y cuidar de sus familias en duelo con compasión, incluso aunque no puedan tener el tipo de funeral que hubieran querido”.

“NO ESTÁN SOLOS”

En febrero, un trabajador de la funeraria del distrito de Hankou, que se identificó como “Huang”, escribió un mensaje que circuló en las redes sociales. Decía que los trabajadores funerarios estaban tan abrumados como los médicos de la ciudad, pero que reciben menos reconocimiento.

Dijo que el personal había trabajado sin descanso desde el comienzo de la epidemia. “Algunos de nuestros colegas ni siquiera beben agua porque entonces necesitarían ir al baño y cuesta quitarse la ropa protectora”, escribió.

A medio mundo de distancia, en la ciudad italiana de Bérgamo, afectada por el virus, los funerarios libran una lucha casi idéntica.

“Es como estar en una guerra con un enemigo invisible”, dijo Roberta Caprini, socia del Centro Funerario Bergamasco, un servicio funerario de Bérgamo. “Hemos trabajado sin interrupción durante dos semanas y dormimos 3-4 horas por noche cuando lo logramos. Todos en nuestra zona, nosotros incluidos, hemos perdido a alguien o tenemos a alguien enfermo en casa.”

La Iglesia de Todos los Santos de Bérgamo se ha convertido en una morgue improvisada, con sus bancos apartados para acomodar a los muertos. Caprini dijo que había contado al menos 60 ataúdes cuando la visitó el martes.

Caprini menciona la “verdadera tortura” que sienten las familias que ven cómo se llevan a sus parientes enfermos al hospital y no los vuelven a ver. Su compañía ha puesto enlaces de vídeo en la web para permitir a las familias ver al sacerdote bendecir al difunto.

A veces, según dijo, conducen los coches fúnebres cerca de la casa de la familia en duelo, así “pueden bajar al menos en el momento y ofrecer una rápida oración”.

Información de Elisa Anzolin y Emilio Parodi en Milán; Angelo Amante en Roma; Parisa Hafezi en Dubai; David Stanway en Shanghai; Joan Faus en Barcelona; Hayoung Choi en Seúl, Padraic Halpin en Dublín; Emma Farge en Zúrich; Kate Kelland en Londres y Dan Williams en Jerusalén; Información adicional de Andrew RC Marshall; editado por Sara Ledwith y Jason Szep, traducido por Michael Susin

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