March 17, 2020 / 3:40 PM / in 5 months

Breakingviews-Ante los cantos de sirena para cerrar las bolsas, mejor taparse los oídos

HONG KONG, 17 mar (Reuters Breakingviews) - El canto de sirena que pide que se cierren las bolsas de valores se está dejando oír cada vez con más fuerza. La bolsa de Filipinas lleva cerrada desde el martes, alegando precauciones de seguridad contra el virus. El presidente de la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos, Jay Clayton, dice que tal medida es innecesaria en su país. Aunque las caídas pronunciadas pueden alimentar la ansiedad económica, los costes de los cierres superan sus fugaces beneficios.

Un hombre usa una marcarilla protectora camina por Wall Street durante el brote de coronavirus en Nueva York, EEUU, el 13 de marzo, 2020. REUTERS/Lucas Jackson - HP1EG3D18FND0

Ante el miedo de los inversores por el COVID-19, en unos pocos días de castigo brutal se han evaporado de los mercados billones de dólares. Con una volatilidad tan extrema y tanta destrucción de patrimonio, hasta los más firmes defensores del libre mercado pueden pararse a reflexionar.

Hay argumentos válidos a considerar. Por un lado, la obsesión del presidente Donald Trump con la evolución del mercado de valores en Estados Unidos es una señal de que hay numerosos estadounidenses que lo utilizan como barómetro. Esto podría dañar aún más la confianza de los consumidores.

En algunos mercados también existe una posibilidad de apalancamiento peligrosa. Por ejemplo, cuando la bolsa china subió en 2015, muchas empresas pidieron prestado fondos a través del sistema bancario en la sombra y volcaron el dinero en acciones. Cuando el repunte se invirtió, como era inevitable, la consiguiente oleada de ventas convirtió una corrección que por lo demás era saludable en un acontecimiento con el potencial de causar graves estragos económicos.

Quizás fue teniendo esto en mente que Pekín miró hacia otro lado cuando la mitad de las empresas del país que cotizan en bolsa suspendieron sus acciones, atrapando a los inversores. Las situaciones de emergencia también han afectado a las operaciones financieras de otras latitudes. La Bolsa de Nueva York ha cerrado varias veces, por más de cuatro meses durante la Primera Guerra Mundial y unos pocos días tras los ataques del 11-S que devastaron el distrito financiero de Manhattan. Egipto cerró su bolsa durante la Primavera Árabe.

En los últimos días en Nueva York ya se han disparado varias veces los llamados interruptores de circuito, los cuales suspenden brevemente las transacciones tras el registro de movimientos particularmente bruscos. Sin embargo, estas interrupciones no producen una estabilidad de precios sostenible a menos que se deba a un error informático o una causa similar.

En la situación actual los inversores están reaccionando racionalmente a perspectivas pesimistas, incluyendo las crecientes posibilidades de una recesión mundial. Sin embargo, no hay señales de que los mercados estén desahuciados. Ha habido compradores para la mayoría de los vendedores, por bajo que fuera el precio.

De faltar esto, los activos líquidos se convertirían en ilíquidos. También se corre el riesgo de establecer un precedente peligroso, posiblemente acelerando futuras caídas en previsión de una suspensión de las bolsas. Los mercados bursátiles están funcionando bien: dejémoslos estar.

En Twitter twitter.com/petesweeneypro

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva suya.)

Editado por Jeffrey Goldfarb y Jamie Lo; traducido por Tomás Cobos

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