March 9, 2020 / 1:26 PM / 4 months ago

Empleados de la sanidad de EEUU, indignados por la falta de material protector

9 mar (Reuters) - Mientras los casos de coronavirus se expandían por todo el mundo, los trabajadores de la sanidad pública encargados de controlar a los pasajeros que llegaban a los aeropuertos de Estados Unidos estaban cada vez más alarmados: muchos trabajaban sin las mascarillas más eficaces para evitar enfermar ellos mismos.

FOTO DE ARCHIVO: Una trabajadora se quita la máscara al salir del Centro de Cuidado de la Vida de Kirkland, el centro de cuidados a largo plazo vinculado a varios casos confirmados de coronavirus en el estado, en Kirkland, Washington, EEUU 6 de marzo de 2020. REUTERS/David Ryder

Los inspectores de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos pidieron a sus supervisores esta semana que cambiaran los protocolos oficiales y exigieran mascarillas más fuertes, según un documento interno revisado por Reuters. El viernes por la noche, se enteraron de que sus peores temores se hicieron realidad: dos inspectores, que trabajan ambos en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), habían dado positivo por el virus.

“Triste noticia”, escribió un alto cargo del CDC en un correo electrónico el viernes por la noche a sus colegas sobre los dos trabajadores. El correo electrónico, del que Reuters es el primer medio en informar, decía que los dos empleados estarán en cuarentena hasta el 17 de marzo. “Mantengamos a nuestros colegas de LAX en nuestros pensamientos”.

La noticia no sorprendió a algunos controladores del CDC.

“Era inevitable que ocurriera”, dijo un veterano oficial médico del CDC que participa en las labores de detección y que habló a condición de que no se revelara su identidad. “Nos están asegurando que estamos a salvo. Si estuviéramos a salvo, los controladores no estarían enfermando”.

Las tensiones en los CDC, un organismo que asesora a los sistemas de salud del país sobre cómo proteger a las personas contra el virus, ponen de relieve las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores de la salud en todo el país e ilustran un desafío para la administración Trump, que ha sido objeto de críticas por su respuesta al brote.

El 26 de febrero Trump describió el riesgo del coronavirus como “muy bajo”. Sin embargo, se han reportado casos en más de la mitad de los 50 estados de Estados Unidos y 19 personas han muerto.

Los médicos, enfermeras, personal de respuesta a emergencias y trabajadores de la salud pública de Estados Unidos dicen que están cada vez más preocupados porque consideran que el material protector y la preparación son inadecuadas para los trabajadores en las trincheras. Muchos se quejan de la escasa formación y comunicación en el lugar de trabajo, así como de la insuficiencia de equipos y personal.

En los CDC, la portavoz Kristen Nordlund dijo que los inspectores médicos de los aeropuertos reciben el equipo de protección que necesitan, dependiendo de sus funciones.

Los CDC recomiendan que los llamados examinadores “secundarios”, que se reúnen con los pasajeros que han viajado a ciertos países, como China, usen una mascarilla quirúrgica, guantes y protección ocular, según Nordlund. Se aconseja a los inspectores secundarios que se mantengan a unos dos metros de distancia de los pasajeros que observan y no llevan las mascarillas más resistentes, las N95, también conocidas como respiradores, porque no están expuestos a viajeros sintomáticos, dijo.

Las máscaras N95 están diseñadas para proteger a los examinadores de los patógenos más pequeños como el coronavirus, que pueden penetrar más profundamente hacia los pulmones. De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, las mascarillas quirúrgicas no están diseñadas para bloquear partículas muy pequeñas, como las que se transmiten por la tos y los estornudos, y no proporcionan una protección completa al no ajustarse con tanta firmeza.

Nordlund dijo que la guía de los CDC exige que los examinadores que se reúnan con personas que muestren señales evidentes de enfermedad usen respiradores N95 y otros equipos de protección.

Pero las personas infectadas con el coronavirus no necesariamente muestran síntomas obvios de enfermedad.

“Las mascarillas quirúrgicas no nos protegerán de contraer el virus, solo nos protegerán de infectar a alguien más”, dijo el empleado de los CDC que participa en los filtros de detección. “Queremos saber por qué no podemos usar las mascarillas N-95. Es una locura”.

“También podrías ponerte un pañuelo en la cara para el caso”, añadió el funcionario.

La portavoz del CDC, Nordlund, remitió preguntas específicas sobre los controladores del LAX, entre ellas sobre el tipo de protección facial que llevaban en el trabajo, al Departamento de Seguridad Nacional.

Este organismo no pudo ser contactado inmediatamente para hacer comentarios sobre las mascarillas de los trabajadores.

Mientras tanto, docenas de médicos y otros empleados del aeropuerto de Los Ángeles que se cree que han estado en contacto con los afectados han sido puestos en autocuarentena hasta el 17 de marzo, dijo el empleado de los CDC a Reuters.

El domingo por la mañana, unas doce horas después de que esta noticia se publicara por primera vez, los CDC emitieron una nueva guía para los examinadores secundarios, diciendo que los respiradores N95 son “ahora opcionales”.

“UN PEQUEÑO DESLIZ”

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos no respondió a las preocupaciones específicas de seguridad planteadas por los trabajadores sanitarios del país. Sin embargo, una portavoz del departamento dijo que la Administración está trabajando con las empresas que fabrican estos materiales, incluyendo las mascarillas N95, “para que podamos organizar rápidamente contratos de compra de suministros y proteger a la población estadounidense”.

Robert Kadlec, secretario adjunto de Salud y Servicios Humanos para la Preparación y Respuesta, dijo en una comparecencia en el Senado el jueves que históricamente el plan para proteger a los trabajadores de la salud de primera línea ha sido centrarse en la gripe normal, que puede evitarse con vacunas o tratada con antivirales. El coronavirus no es un tipo de gripe.

No preparar más respiradores para un brote como el coronavirus fue un “pequeño desliz y tiene implicaciones significativas para el día de hoy”, testificó Kadlec.

Este responsable dijo que el Gobierno acaba de autorizar la compra de 500 millones de respiradores, que espera recibir en los próximos 6-12 meses. “Así que la cifra aumentará”, dijo. Anteriormente, los funcionarios habían dicho que tenían 13 millones a mano.

La escasez de material médico, máscaras N95 incluidas, está poniendo en peligro a los trabajadores sanitario en todo el mundo, según dijo el 3 de marzo la OMS, que pidió a los Gobiernos que actúen rápidamente para aumentar los suministros y detener la especulación y el acaparamiento.

Los inspectores de los CDC en los aeropuertos son parte del personal sanitario en riesgo. Sin embargo, un experto en salud que participó en la respuesta del Gobierno de EEUU dijo que el problema era más generalizado. Los primeros en responder, tanto estatales como locales, bomberos, personal de servicios médicos de emergencia y la policía, están expresando la misma alarma.

“Sabemos el nivel de experiencia y formación que necesitan las personas que ponemos en primera línea, pero no estamos ni siquiera cerca de tenerlo”, dijo el experto, que no tenía autorización para hacer comentarios de manera oficial.

PREPARADOS SOBRE EL PAPEL

El jueves, el sindicato National Nurses United (NNU) publicó una encuesta nacional entre enfermeros en la que concluyó que menos de la mitad de los encuestados dijeron que su empresa les había informado de cómo reconocer y responder a posibles casos de coronavirus. Menos de una quinta parte dijo que sus jefes cuentan con un protocolo para atender a los empleados con exposición sospechosa o confirmada, y menos de una tercera parte dijo tener suficiente equipo de protección a mano en el trabajo en caso de que los casos aumenten, según la NNU.

“Tienen todo esto escrito, pero luego vamos y hablamos con nuestras enfermeras en estas instalaciones y absolutamente nada de esto se está implementando”, dijo Jane Thomason, la principal higienista industrial de la División de Salud y Seguridad de la National Nurses United. “Estamos viendo que la mayoría de las empresas no están preparadas”.

La NNU ha solicitado a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA) que adopte una norma temporal de emergencia para exigir la protección de los trabajadores sanitarios en una epidemia de enfermedades infecciosas.

“NO ES SOSTENIBLE”

En todo el mundo, hay ahora más de 110.000 casos confirmados de coronavirus en 105 países, con cerca de 3.800 muertes, la mayoría de ellas todavía en China, informa la OMS. Pero el número relativamente pequeño de casos en Estados Unidos hasta ahora ya está poniendo a prueba los límites de los preparativos del país.

En el estado de Washington, con cerca de 70 casos hasta ahora, el rápido aumento de los casos sospechosos desbordó las protecciones establecidas en los hospitales y centros de salud.

Un médico de un importante grupo hospitalario escribió por correo electrónico a sus colegas profesionales de todo el país que su personal está agotando rápidamente los suministros de equipo de protección y encontrándose con dificultades para equipar adecuadamente a los trabajadores con mascarillas. “No es sostenible”, dijo.

FOTO DE ARCHIVO: Personas cargando suministros en una entrada trasera del Centro de Cuidado de la Vida de Kirkland, el centro de cuidado a largo plazo vinculado a varios casos confirmados de coronavirus en el estado, en Kirkland, Washington, EE.UU. 7 de marzo de 2020. REUTERS/David Ryder/Archivo Foto

El correo electrónico del 3 de marzo, compartido con Reuters por un destinatario con la condición de que el nombre y la afiliación del médico no se revelaran, decía que el gran volumen de casos había hecho fracasar los planes de apartar temporalmente a los trabajadores que habían estado potencialmente expuestos al virus.

El doctor mencionó como ejemplo que el tratamiento de solo dos pacientes llevó a la exposición potencial de 350 personas. En lugar de mantener a los trabajadores en sus casas, el médico dijo que les permitían trabajar y los monitorizaban por si presentaban síntomas.

“Han sido cuatro largos días”, escribió.

información adicional de redacción en Washington, D.C; editado por Julie Marquis; traducido por Tomás Cobos

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