February 8, 2020 / 10:01 AM / 2 months ago

ANÁLISIS-Los precios de la vivienda, un quebradero de cabeza irresoluble para el BCE

FRÁNCFORT, 7 feb (Reuters) - ¿Y si los datos sobre la inflación utilizados para justificar los billones de euros de estímulo del banco central para apoyar la economía de Europa son erróneos?

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, testifica ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica, el 6 de febrero de 2020. REUTERS/Francois Lenoir

Ese es precisamente el temor del Banco Central Europeo al iniciar un examen pericial de un año de duración sobre su incursión sin precedentes en el mundo de la política monetaria no convencional en los últimos años.

El problema se centra en los precios de la vivienda.

Son una medida clave para decenas de millones de propietarios de casas y los cambios en los precios afectan a sus decisiones financieras y a su percepción general de la inflación y la salud económica.

Sin embargo, a diferencia de los Estados Unidos, los datos mensuales de la inflación “principal” que utiliza el banco central de la zona del euro para ayudar a determinar si se debe intervenir para apuntalar la economía y cuándo se debe hacerlo, excluyen las variaciones del precio de las viviendas ocupadas por sus propietarios.

Como consecuencia de ello, los datos subestimaron los aumentos reales de los precios a los que se enfrentaron los hogares durante el actual auge inmobiliario, que se vio alimentado en parte por los tipos de interés mínimos del banco central.

Para el BCE, hay dos soluciones, pero ninguna de ellas parece prometedora: Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE, podría modificar los parámetros o el propio BCE podría fijar como objetivo una medida de inflación diferente.

La primera parece muy improbable, y la segunda tan arriesgada desde el punto de vista político y económico, que es probable que la revisión que está haciendo el BCE se limite a dar una patada hacia delante, según muchos economistas.

La clave del problema radica en la forma en que Eurostat calcula el índice armonizado de precios al consumo (IPCA), una medida que combina los precios de 19 miembros de la zona euro en una sola lectura.

La importancia de la cifra no debe subestimarse: el BCE utiliza esta medida como objetivo y ha empleado billones de euros para reducir los costes de los préstamos, ya que se sitúa por debajo de su meta (ligeramente por debajo del 2%).

Si se incluyera la vivienda, la inflación podría ser de 0,2 a 0,3 puntos porcentuales más alta. Tal vez no parezca mucho, pero este aumento habría acercado el objetivo del BCE en los últimos años, debilitando los argumentos a favor de la introducción de incentivos monetarios.

La cuestión es que los costes de la vivienda sólo tienen un peso del 6,5% en la cesta de la inflación de la zona euro - y esa aportación proviene en gran medida de la evolución de los precios de los alquileres -, mientras que suponen más de un 20% en la medida de la inflación preferida por la Reserva Federal de Estados Unidos.

Las cifras de Eurostat excluyen los cambios en las llamadas viviendas ocupadas por sus propietarios, datos que se elaboran solo trimestralmente y con un retraso de tres meses. Estados Unidos resuelve este problema incluyendo una estimación del arrendamiento para las viviendas ocupadas por sus propietarios.

“PREGÚNTALE A CUALQUIERA, A PARIENTES Y AMIGOS”

La nueva presidenta del BCE, Christine Lagarde, es plenamente consciente del problema.

“Si le preguntan a cualquiera, a parientes, amigos y otros, el 6,5% se queda corto, cuando menos”, dijo a los parlamentarios europeos el jueves.

“Tenemos que ser conscientes de la necesidad de ser fieles a lo que la gente considera su estructura de costes”, dijo Lagarde. “Si los costes de la vivienda representan tan poco (en el índice de inflación), tenemos que cuestionarlo y preguntarnos si es legítimo o no.”

Eurostat no quiso hacer comentarios.

No hay una manera fácil para la agencia de estadísticas de resolver este asunto.

Un informe de 2018 de la Comisión Europea concluyó que aunque se pudieran superar las consideraciones metodológicas, la información no se puede elaborar tan rápido y con tanta frecuencia como la inflación.

“Históricamente, la cuestión es cómo plasmar el hecho de que si se es propietario de una vivienda, eso supone en parte consumo y debería estar en el índice de precios”, dijo Philip Lane, el economista jefe del BCE.

“Pero en parte es un activo que no debería estar en el índice de precios.”

MOVIENDO LA PORTERÍA

El BCE podría seleccionar una nueva medida de la inflación como blanco, pero esta vía podría ser un campo minado.

Jonás Fernández, economista y europarlamentario socialista español, ya hizo un llamamiento al BCE, argumentando que mover la portería cuando el BCE se está quedando lejos de su objetivo podría considerarse deshonesto.

Otra cuestión es que los precios de la vivienda aumentan más durante los auges económicos, pero pueden caer en épocas de crisis.

Si los precios de la vivienda se incluyen en el índice de inflación general, podrían agravarse las presiones deflacionarias en una recesión, obligando al BCE a brindar aún más medidas de estímulo, en lugar de menos.

De hecho, la diferencia entre la inflación general y la cifra ajustada a los precios de la vivienda parece estar reduciéndose ante el bache económico de la zona euro, lo que debilita los argumentos para abordar esta cuestión metodológica ahora.

Cualquier movimiento para apuntar a una cifra de inflación distinta de la inflación general también correría el riesgo de hacer que el objetivo del BCE sea aún más confuso para la población, lo que iría en contra del objetivo del banco de simplificarlo.

FOTO DE ARCHIVO: La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, posa ante una conferencia de prensa sobre el resultado de la reunión del Consejo de Gobierno en Fráncfort, Alemania, el 23 de enero de 2020. REUTERS/Ralph Orlowski

Dado que el BCE ganaría relativamente poco si se fijara como objetivo una nueva medida, es probable que mantenga la presión sobre Eurostat y se conforme con una batalla prolongada que durará mucho más allá de su revisión estratégica.

“El BCE no puede decidir por sí solo un cambio de este tipo en el IPCA”, dijo el economista del Commerzbank Ralph Solveen.

“Un cambio en el método de medición debe ser aprobado no sólo por la Comisión Europea, sino también formalmente por el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo”.

Información adicional de Reinhard Becker; editado por Pravin Char; traducido por Tomás Cobos

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