January 27, 2020 / 2:55 PM / in 5 months

COLUMNA-Para China, la comunicación y el control son claves para afrontar el virus -Peter Apps

LONDRES, 27 ene (Reuters) - Cuando el virus del SARS se propagó por China en 2002-2003, el Gobierno de Pekín reaccionó con secretismo y obstrucción. El brote de coronavirus de este año se está abordando de manera muy diferente, en una prueba clave para el presidente Xi Jinping y el sistema autoritario cada vez más sofisticado que dirige.

FOTO DE ARCHIVO: Un hombre con una máscara es visto en la carretera peatonal de Nanjing, una de las principales zonas comerciales, en Shanghai, China, el 24 de enero de 2020. REUTERS/Aly Song/File Photo

Una cosa es segura: China ha sido capaz de responder de una manera que es casi imposible imaginar en cualquier otro país. No sólo demuestra un colosal despliegue de recursos estatales: hasta medio millón de trabajadores sanitarios han sido enviados a la ciudad más afectada, Wuhan, y a la provincia de Hubei, y se prevé que se construyan dos nuevos hospitales en poco más de una semana. También sirve como medida de un control estatal centralizado que ha cerrado de forma efectiva no sólo el área inmediata sino gran parte del sistema de transporte nacional de China.

Como ocurre con todos los brotes de enfermedades infecciosas, el éxito de estas medidas depende de si China puede cambiar el comportamiento de sus ciudadanos con la suficiente rapidez para adelantarse a una enfermedad que todavía se está comprendiendo. Eso también significa incentivar a sus funcionarios locales para que comuniquen los detalles de manera rápida y eficiente, en lugar de encubrirlos como lo hicieron durante 2002-2003 por temor a represalias oficiales. Gran parte de ello dependerá de la naturaleza del virus y de cómo se desarrolle. Xi advirtió este fin de semana que parecía estar volviéndose más contagioso.

El hecho de que el propio líder chino estuviera adoptando una posición tan previsora es en sí mismo un cambio importante. Debido al liderazgo de Xi, junto con el crecimiento económico, el desarrollo tecnológico y otros factores, China es ahora un lugar muy diferente al de principios de siglo, aunque sigue siendo el mismo crisol de seres humanos, animales y poblaciones altamente móviles que propiciaron el brote. Los responsables de Pekín tienen ahora una capacidad mucho mayor para vigilar y persuadir a su población, así como para ejercer un control directo sobre los que tienen autoridad sobre el terreno.

REDES SOCIALES

Las plataformas de redes sociales como Weibo ya han asistido a lo que parecían ser campañas coordinadas centralmente con personajes famosos e “influencers” de redes sociales tratando de alejar a la población de mercados de animales salvajes como en el que al parecer se originó el virus. Las redes de transporte se han cerrado con notable rapidez y dentro de las áreas más afectadas, la mayoría de la población local permanece en sus casas y limitan la interacción social.

Ese control directo fue sencillamente imposible en la mayoría de los brotes en otras partes del mundo, como el del Ébola en África Occidental de 2013-2016. Entonces, si bien las redes de transporte regional también se paralizaron, fue en gran medida porque el transporte por camión y otros sectores empresariales dejaron de trabajar, y la coordinación central fue muy inferiores. No hay duda de que muchos funcionarios locales y regionales de China todavía temen las consecuencias de dar malas noticias al poder, pero es muy posible que Xi haya logrado infundir todavía más temor a verse sorprendido encubriendo los detalles.

Contener una enfermedad respiratoria como el coronavirus es más difícil que un brote hemorrágico como el ébola, que sólo se puede transmitir mediante el contacto directo y los fluidos corporales. El coronavirus puede ser infeccioso incluso antes de que los síntomas aparezcan, lo que complica mucho más el aislamiento.

NUEVA TECNOLOGÍA

Las nuevas tecnologías puede proporcionar algunas buenas noticias, en lo que se refiere a la realización de pruebas con mucha más rapidez y al desarrollo de nuevas vacunas y tratamientos.

Cualquiera que sea el resultado inmediato del brote, una centralización aún mayor podría convertirse en un legado más duradero del mismo. En una serie de ámbitos sanitarios, entre ellos la regulación de los medicamentos, China conserva una estructura provincial que está lejos de ser eficaz y que, según los expertos, a menudo ha hecho más difícil abordar problemas de salud.

De hecho, de alguna manera China parece estar utilizando toda esta situación para demostrar el alcance y la eficacia de su estructura autoritaria y tecnológica, utilizando cada vez más una combinación de vigilancia de masas y “big data” para controlar y obligar a su población de maneras que habrían sido inimaginables hace una década.

Es una estructura que ha sido puesta a prueba recientemente en los disturbios en Hong Kong y la represión contra la etnia musulmana uigur en el noroeste de China es una dura demostración de lo brutal que puede ser el sistema.

Sin embargo, las estructuras que han cerrado de forma efectiva una provincia entera, encerrando según los medios a más de un millón de personas y vigilando despiadadamente al resto, pueden ser reutilizadas con relativa facilidad para rastrear enfermedades.

Por ahora, pocos dudan de que es inevitable que haya más casos del virus y una crisis verdaderamente importante podría socavar la confianza en Xi y su modelo. Sin embargo, si son capaces de evitarlo, es probable que los responsables en Pekín lo vean como una nueva prueba para impulsar el entorno tecnológico autoritario que esperan crear, y que consideran que ofrece la única esperanza para mantenerse al tanto de los problemas de una era rápida, impredecible y cada vez más peligrosa.

*** Peter Apps escribe sobre asuntos internacionales, globalización, conflictos y otros temas. Es el fundador y director ejecutivo del Project for Study of the 21st Century, una organización independiente. Paralizado por un accidente automovilístico en una zona de guerra en 2006, también escribe un blog sobre su discapacidad y otros temas. Antes fue reportero de Reuters y sigue estando pagado por Thomson Reuters. Desde 2016, es reservista del Ejército británico y es miembro del Partido Laborista, siendo un activo recaudador de fondos para esta formación política británica.

Editado por Giles Elgood, traducido por Jose Elías Rodríguez en Madrid

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