January 13, 2020 / 1:20 PM / 4 days ago

BREAKINGVIEWS-Los incendios de Australia, ¿punto de inflexión para el impuesto al CO2?

Smoke rises from a fire at the Adaminaby Complex near Yaouk, New South Wales, Australia January 11, 2020. REUTERS/Tracey Nearmy

LONDRES, 13 ene (Reuters Breakingviews) - Los incendios de Australia están inclinando la balanza política lejos de la pasividad climática. El primer ministro Scott Morrison, un escéptico del calentamiento global, dice que aplicar recortes más severos a las emisiones de CO2 tiene un precio. Tras la muerte de 28 australianos y la destrucción de un área de casi la mitad del tamaño del Reino Unido, no hacer nada tendrá un coste político cada vez mayor.

Políticamente, Australia es el canario en la mina de carbón en el cambio climático mundial. En términos de emisiones de gases de efecto invernadero per cápita, es el segundo país después de Estados Unidos y el principal exportador de carbón y gas licuado. En los últimos años, el clima del país se está volviendo más extremo. Combinado con una sequía de tres años, las temperaturas récord de la última década han convertido su interior en un polvorín.

Ante este panorama, ilustrado por fotografías apocalípticas de tornados de fuego y cielos naranja oscuro, es comprensible que los australianos cuestionen la postura de Morrison. Un coqueteo con los impuestos sobre el dióxido de carbono en 2012 implica que funcionan: desde que fueron desechados en 2014 a favor de un sistema basado en incentivos, las emisiones han aumentado.

Imaginemos que Morrison cambiara el guión para hacer que los grandes emisores como Qantas incorporaran el precio del dióxido de carbono, partiendo de la base de que Australia tiene que convertirse ahora en líder y no en un país rezagado. El año pasado, la aerolínea nacional produjo 12,4 millones de toneladas de CO2. A 26 dólares por tonelada, el precio que cuesta en el mercado de CO2 en Europa, esto supondría un impacto de 470 millones de dólares australianos (322 millones de dólares) al apartado de beneficio de Qantas, un poco más de la mitad del beneficio neto del año pasado. Teniendo en cuenta el múltiplo de 12 veces al que cotiza la aerolínea, supone 6.000 millones de dólares australianos de capitalización bursátil.

El impacto sería aún mayor si el precio del dióxido de carbono aumentara. Pero el coste de no hacer nada también se está disparando. Con las llamas aún activas, es probable que la factura para las aseguradoras supere los 700 millones de dólares australianos reclamados hasta ahora. Luego están los 2.000 millones de dólares australianos que Morrison ha prometido para la recuperación forestal. La caída de la confianza de los consumidores y las playas turísticas vacías podrían reducir el crecimiento económico trimestral en hasta 0,4 puntos porcentuales, según Bank of America.

Un político emprendedor tendría muchas maneras de convencer sobre el pago de un impuesto. Los ingresos adicionales darían a Canberra la posibilidad de reducir los impuestos en otros ámbitos -tal vez en la esfera empresarial-. Los inversores de Qantas -la mitad de los cuales no son australianos- no sufrirían todo el impacto, ya que las tarifas subirían. El único problema sería entonces la opinión pública. Pero es posible que, a medida que su país sea consumido por las llamas, Morrison se dé cuenta de que está en el lado equivocado.

En Twitter twitter.com/edwardcropley

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor)

Editado por George Hay y Oliver Taslic; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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