January 9, 2020 / 10:36 AM / 16 days ago

El Gobierno español se enfrenta a la batalla de cambiar la reforma laboral

MADRID, 9 ene (Reuters) - Sin mayoría en el Congreso, la nueva coalición de izquierdas en España se enfrenta a un difícil escenario para poder cumplir su promesa de derogar la reforma laboral de 2012, que redujo los salarios y facilitó el despido de los trabajadores.

FOTO DE ARCHIVO: Pedro Sánchez habla durante el debate de investidura en el Parlamento en Madrid, España, el 5 de enero de 2020. REUTERS/Sergio Pérez

Los socialistas encabezados por Pedro Sánchez y el partido de izquierdas Unidas Podemos se han comprometido, en un acuerdo de coalición de 50 páginas, a derogar algunos cambios importantes llevados a cabo por el Gobierno conservador de Mariano Rajoy en el marco de un acuerdo con los socios europeos en 2012 a cambio de un rescate financiero.

La reforma laboral es particularmente polémica, y la disputa en España se asemeja a la que libran políticos de izquierdas y derechas en toda Europa y en el resto del mundo. Sus defensores argumentan que ha transformado el mercado español en un mercado más competitivo, mientras que los críticos dicen que el país se ha convertido en una economía de bajos salarios donde los empleos son más precarios.

El nuevo Gobierno se enfrenta a una enorme tarea para poder cumplir sus promesas, dado el fragmentado estado de la política española, que ha estado bloqueada durante la mayor parte del año pasado, cuando se celebraron dos elecciones que no dieron como resultado una mayoría suficiente para ningún partido.

El martes pasado, Sánchez ganó por un ajustadísimo margen la votación de investidura en el Congreso de los Diputados para formar el primer Gobierno de coalición de España en décadas, lo que lo dejó a merced de un frágil mosaico de alianzas para aprobar leyes.

“La fragilidad del mandato del nuevo Gobierno plantea dudas sobre el ritmo de las futuras reformas políticas, incluidas las destinadas a mejorar el mercado laboral”, dijo la agencia de calificación S&P en una nota, añadiendo que no esperaba cambios importantes en la política económica o fiscal.

¿DEROGAR O REVISAR?

El acuerdo entre los socialistas y Unidas Podemos es solo una muestra de entendimiento entre las partes. No fue suscrito por los partidos regionalistas de menor tamaño, que fueron fundamentales para que Sánchez obtuviera el respaldo de los diputados el martes, y cuyos votos necesitaría el Gobierno para adoptar sus políticas.

Entre ellos, los nacionalistas vascos del PNV, un partido conservador y pro-mercado, que ya se han quejado de que no se le haya consultado sobre dichos planes.

“Nosotros no hemos dicho que votaremos a favor de lo que propongan ellos sino que antes de que se apruebe nada deberá hablarse con nosotros”, dijo una fuente del partido.

La redacción del acuerdo de coalición, sin embargo, le concede al Gobierno cierta flexibilidad.

Mientras que los dos partidos en el Gobierno se comprometieron a derogar la reforma laboral en su totalidad durante las campañas electorales, el texto de su acuerdo sólo se compromete a revocar los elementos de la ley considerados “urgentes”.

Sus prioridades incluyen devolver la prevalencia de los convenios colectivos sectoriales sobre los de empresa, así como evitar que las empresas despidan a los empleados por haber estado ausentes del trabajo por enfermedad durante un cierto período de tiempo.

Sin embargo, el texto no se compromete a revertir otras disposiciones importantes de la ley que facilitaron a las empresas el despido.

EL “MIEDO A LA CRISIS”

La reforma laboral de 2012, introducida por el Partido Popular cuando España se vio sacudida por la crisis económica, fue una de las últimas grandes reformas estructurales aprobadas en el país antes de que la fragmentación política impidiera abordar otros cambios de calado.

La legislación permitió una mayor flexibilidad en el mercado laboral, facilitando el recorte de los salarios y abaratando el despido de trabajadores, cambios que algunos economistas atribuyen a la consolidación de la economía.

“La mayor flexibilidad evitó durante la segunda etapa de la Gran Recesión un aumento de cinco puntos de la tasa de paro, y ha facilitado durante la recuperación una creación más intensa y dinámica del empleo y la disminución de la tasa de paro en unos 13 puntos porcentuales”, dijo Rafael Doménech, director de análisis económico de BBVA.

Sin embargo, los salarios cayeron de media entre un 6 y un 8% en 2011-2018 y, a pesar de la reforma del mercado laboral, España es el país con más trabajadores temporales de la UE.

A pesar de seis años de crecimiento constante, la tasa de desempleo en España se mantiene en el 14%, la segunda más alta de la UE después de Grecia. En 2013, cuando se puso en marcha la reforma laboral, la tasa de desempleo alcanzó un máximo del 27%.

Ignacio Conde-Ruiz, catedrático de Economía de la Universidad Complutense, dijo que la reforma laboral no es la única razón de la caída de los salarios.

“Parte de ella proviene de la aplicación de la reforma. Pero otra proviene de la voluntad de los trabajadores que, por temor a la crisis económica, aceptaron salarios más bajos”, añadió.

Conde-Ruiz dijo que derogar algunos puntos de la reforma laboral podría causar problemas a España en caso de que vuelva a caer en recesión, pero que la economía no lo notaría a corto plazo.

EXPERTOS EN BONOS: ¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

Muchos economistas dicen que el mayor impacto económico -positivo o negativo- vendría de un cambio hacia la negociación colectiva. La agencia de calificación Moody’s lo ha llamado un “riesgo clave”.

Pepe Álvarez, líder del sindicato UGT, el segundo más grande de España, dijo que la negociación colectiva permitiría una redistribución de la riqueza en España.

“La redistribución de la riqueza se produce a través de la negociación colectiva. Creo que recuperar la plena potencia de la negociación colectiva nos va a permitir recuperar salarios”, dijo en una conferencia de prensa el miércoles.

Pero muchos analistas de bonos parecen relativamente tranquilos ante el alboroto español, y ven a Italia como un problema mucho mayor.

“España ha sido uno de los países con mayor rendimiento en los últimos 3 ó 4 años, en lo que se refiere al crecimiento del PIB local”, dijo Rabbani Wahhab, gestor senior de la cartera de renta fija de London and Capital, una empresa de gestión de activos.   

    “Por eso nos siguen gustando los bonos españoles y nunca hemos considerado la volatilidad política como una razón para no mantenerlos”.

Información de Belén Carreño; información adicional de Paola Luelmo y Dhara Ranasinghe; editado por Ingrid Melander y Pravin Char; traducido por Laura Hijón en la redacción de Gdansk

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