December 14, 2019 / 10:38 AM / a month ago

La lucha por el clima "pende de un hilo" con las conversaciones de la ONU contra reloj

MADRID, 13 dic (Reuters) - Los grandes países contaminantes tuvieron que hacer frente a la presión perentoria de las naciones más pequeñas para que muestren un compromiso serio en la lucha contra el cambio climático, con las distintas partes reunidas en la cumbre de las Naciones Unidas en Madrid dando la batalla hasta altas horas de la madrugada del sábado para obtener un compromiso.

FOTO DE ARCHIVO: Unos activistas sostienen una pancarta durante una protesta contra el cambio climático durante la cumbre climática COP25 en Madrid, el 9 de diciembre de 2019. REUTERS/Javier Barbancho

Con la reunión de dos semanas enredada en disputas sobre el modo de aplicar el Acuerdo de París sobre el calentamiento global de 2015, Chile, que presidió las conversaciones, había intentado inyectar una nota de optimismo.

“Hoy es el día en que debemos demostrar al mundo que somos capaces de asumir los compromisos necesarios para hacer frente al desafío sin precedentes que tenemos ante nosotros”, dijo Andrés Landerretche, representante chileno, en una conferencia de prensa a última hora del viernes.

Chile anunció posteriormente que las conversaciones, que debían finalizar el viernes, se reanudarían el sábado a las 0700 am (0600 GMT).

Los observadores dijeron que los delegados de los distintos países estaban tratando de resolver la cuestión de si los grandes emisores expresarán su intención de aumentar sus objetivos de reducción de emisiones para el próximo año, cuando el acuerdo de París entre en una fase de “todo o nada”.

“El destino del Acuerdo de París pende de un hilo”, dijo Andrew Norton, director del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo, un grupo de expertos con sede en Londres.

Las economías emergentes de rápido crecimiento como China, India y Brasil son reacias a comprometerse a avanzar tan pronto nuevos objetivos, dicen los observadores, temiendo que terminen pagando el precio de los recortes de emisiones que debería ser soportado por los países ricos.

La Unión Europea, cuyos miembros, salvo Polonia, acordaron alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050 en una cumbre en Bruselas celebrada el jueves, está presionando para que se haga una declaración de intenciones más ambiciosa, junto con muchos de los países en desarrollo más vulnerables.

Tras dos semanas de conversaciones en Madrid, celebradas tras meses de preparación, los distintos ministros se reunieron en pequeños grupos para intentar desbloquear la ayuda financiera a los Estados más expuestos al riesgo del cambio climático, así como para tratar de sacar adelante normas que rijan los mercados de carbono.

Un progreso en estas cuestiones ayudaría a alcanzar un logro mayor: una declaración inequívoca de que los gobiernos están comprometidos a honrar el acuerdo de París anunciando unas medidas más ambiciosas para dejar de depender de los combustibles fósiles.

“El compromiso de las distintas partes con el Acuerdo de París reviste la mayor importancia”, dijo Mohamed Nasr, presidente del bloque africano de negociadores.

“25 AÑOS DE CONVERSACIONES”

Con los científicos advirtiendo de que la puerta para evitar que el clima de la Tierra alcance un punto de inflexión irreversible se está cerrando rápidamente, un movimiento activista cada vez más fuerte dice que una resolución de gran calado es el único resultado aceptable de la cumbre.

“Hemos asistido a 25 años de conversaciones y lo único que realmente importa es que las emisiones globales siguen aumentando”, dijo Tim Crosland, un miembro del movimiento social de desobediencia civil Extinction Rebellion, tras reunirse con algunos de los participantes en las conversaciones de la cumbre.

A los activistas les preocupa que, con las negociaciones alargándose hasta la madrugada del sábado, los delegados se sientan tentados a adoptar resoluciones apresuradas para dar por concluido el encuentro.

Las conversaciones se han visto eclipsadas desde el principio por el inicio de las formalidades el mes pasado por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para salir del Acuerdo de París.

Los observadores dijeron que la delegación de Estados Unidos repitió un patrón observado en conversaciones anteriores, el cual consiste en bloquear cualquier progreso para asegurar que los países pobres obtengan una compensación por las pérdidas relacionadas con el clima.

Pero los mayores esfuerzos de la negociación se centraron en tratar de persuadir a Australia, Brasil y otros países para que abandonen su insistencia en continuar con el antiguo sistema de los bonos de carbono.

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La UE y los pequeños estados insulares dicen que seguir contando con estos bonos debilitaría drásticamente la lucha para reducir las emisiones.

Brasil también ha sido objeto de críticas por oponerse a los intentos de fijar normas de contabilidad estándar en el comercio de carbono.

“No queremos que se creen trucos de contabilidad para esto”, dijo Sam Van den plas, director de políticas de la ONG Carbon Market Watch. “Sería un desastre masivo si termináramos con unas normas defectuosas y débiles.”

Información de Matthew Green y Valerie Volcovici; Información adicional de Jake Spring; Escrito por Matthew Green; Editado por Angus MacSwan y Daniel Wallis; Traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk

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