November 4, 2019 / 1:09 PM / a month ago

ENFOQUE-El sarampión y la desconfianza en Ucrania debilitan las defensas del mundo

Por Kate Kelland y Pavel Polityuk

Activistas contra la vacunación protestan contra la decisión del Ministerio de Salud y Educación de no permitir que los niños sin vacunación vayan a la guardería y a la escuela, junto al edificio de la Administración Presidencial en Kiev, Ucrania, el 22 de agosto de 2019. Foto tomada el 22 de agosto de 2019. REUTERS/Gleb Garanich

LONDRES / KIEV, 4 nov (Reuters) - Muchas de las personas que acuden a la clínica médica privada de Anna Kukharuk no tienen una enfermedad. Lo que los atormenta es la duda. Pero los efectos de esta duda son una emergencia de salud que el médico y cientos de personas están luchando por remediar.

La profunda desconfianza respecto a las vacunas en Ucrania ha permitido que el sarampión, un virus que, según datos de las Naciones Unidas, mata a 367 niños por día en todo el mundo, se convierta en una epidemia que infecta a más de 58.000 personas en este país de 42 millones solo este año.

Esta situación ha propagado una de las enfermedades más contagiosas del mundo en Europa, ya que ha habido brotes recientes en Polonia, Rumania y Alemania, y posiblemente en otras regiones, como Israel y Nueva York. Las autoridades internacionales de salud están investigando si los peregrinos a la tumba de un rabino en la ciudad ucraniana de Uman pueden haber llevado el sarampión, a través de Israel, a Estados Unidos.

Los escépticos en muchas comunidades llevan tiempo rechazando la inmunización. En Ucrania, cada vez más padres cuestionan o retrasan las vacunas de sus hijos. Sus dudas tienen sus raíces en un sistema de salud precario, así como en la corrupción y la desconfianza respecto de las autoridades. Las dudas, magnificadas por los rumores en las redes sociales, han transformado al país en un punto negro en los esfuerzos para reforzar la inmunidad global contra las enfermedades infecciosas, dicen especialistas en salud pública. El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la “indecisión sobre las vacunas” como una de las 10 principales amenazas para la salud mundial.

Desde 2017, el sarampión ha infectado a 115.000 personas en Ucrania y ha matado a 41, entre ellas 25 niños, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Los supervivientes pueden sufrir complicaciones o discapacidades duraderas, como ceguera, sordera o daño cerebral.

Aun así, Khukharuk dice que los padres que visitan clínicas como la suya no están seguros sobre la necesidad de vacunar: “La mayoría tienen dudas. Dudan y pueden decantarse por una opción o por la contraria”.

Es una pelea en muchos frentes. La investigación muestra que las vacunas salvan vidas, pero solo la mitad de la población de Ucrania cree que funcionan, según un informe publicado en junio por la consultora británica Wellcome Trust, basado en una encuesta entre 140.000 personas de 140 países. A nivel mundial, el 84% de los encuestados dijo que creía que las vacunas son efectivas, incluido más del 80% en Estados Unidos y el Reino Unido.

Kukharuk y otros médicos dicen que incluso sus colegas médicos argumentan que las vacunas debilitan la inmunidad. No hay pruebas de tales creencias; décadas de procedimientos científicos muestran lo contrario.

En internet, las preocupaciones sobre los ingredientes de baja calidad e historias de niños que fueron vacunados a la fuerza alimentan la teoría de que las vacunas son una estrategia de las multinacionales farmacéuticas y los Gobiernos para ganar dinero y controlar a la población. Curiosamente, la mayoría de las vacunas son productos de bajo margen para los fabricantes de medicamentos.

La no vacunación debilita las defensas de las personas contra enfermedades más mortales, como la polio, que causa parálisis y fue erradicada en Europa en 2002. Dos niños en Ucrania se vieron afectados por la polio en 2015, lo que supuso el primer brote en Europa desde 2010, según la OMS. Una campaña de vacunación de emergencia contuvo ese brote.

“La preocupación no es solo por los niños y la población de Ucrania, sino que es un problema mundial”, dijo Lotta Sylwander, directora de UNICEF en Ucrania. “La comunicación y la forma en que viajamos significa que es algo que afecta a personas y niños en todo el mundo”.

AGENTES DE CAMBIO

En la oficina espaciosa y luminosa de la clínica de Kukharuk hay obras de arte realizadas de niños adornando las paredes, y en la sala de espera los niños pueden ver dibujos animados sobre la vacunación. Pero Kukharuk se centra principalmente en sus padres.

Esta joven médico es parte de una red de voluntarios no remunerados en una campaña ucraniana a favor de la vacunación patrocinada por la organización benéfica Rotary International. Muchas son mujeres, en muchos casos madres, que se propusieron convencer a la gente para que se vacune.

En una soleada mañana de sábado en un parque en el centro de Kiev, otra doctora, Alla Pugach, recibe la ayuda de un miembro del equipo vestido con disfraz de oso para educar a padres y a niños sobre las vacunas. El objetivo, dijo Pugach, “es atraer a la mayor cantidad de personas posible a la vacuna”.

“Llamamos a estas personas ‘agentes de cambio’”, dice Sergii Zavadskyi, responsable de esta ONG en Ucrania. “Tenemos una red de aproximadamente 300 miembros. Están tratando de ayudar a los padres a descubrir la verdad”.

Rotary International ha gastado 200.000 dólares en el país durante los últimos cuatro años en actividades de salud pública, incluidas campañas sobre la inmunización contra la poliomielitis. Su programa PolioPlus está financiado por donaciones y eventos organizados por miembros y simpatizantes.

Los voluntarios organizan reuniones para informar a los adultos no vacunados, padres, maestros, trabajadores sanitarios y otras personas sobre los riesgos de enfermedades infecciosas. En su clínica, Kukharuk dirige a los visitantes a los datos de la OMS que dicen que las vacunas salvan hasta 3 millones de vidas al año.

Por su parte, el Gobierno de Kiev dice que aumentar la cobertura de vacunación es una cuestión de seguridad nacional, y ha creado un sitio web para desacreditar los mitos sobre la vacunación. Hace tiempo que se exige que los niños presenten certificados que demuestren que se han vacunado para ir a la escuela.

A principios de este mes, la ministra de Salud, Zoryana Skaletska, publicó un “selfie” en la página de Facebook del Ministerio que mostraba que estaba recibiendo una vacuna contra la gripe. “Le recordamos que la vacunación es el medio más efectivo de prevención”, dijo en el mensaje.

Es una tarea complicada. En 2016, solo la mitad de los bebés y niños en Ucrania que deberían haber sido inmunizados contra enfermedades como el sarampión, las paperas, la poliomielitis, el tétanos y la tosferina habían recibido estas vacunas rutinarias, según las autoridades sanitarias de Ucrania.

Las tasas de inmunización generalmente necesitan estar alrededor del 95% para lograr la ‘inmunidad colectiva’ que puede proteger a poblaciones enteras, dice la OMS.

APAGONES

El sarampión es más contagioso que la gripe, la tuberculosis o el ébola. El virus que lo causa permanece en el aire y en las superficies durante más de una hora después de que una persona infectada se haya ido; así, en una población desprotegida, cada persona infectada, de media, lo contagia a entre 12 y 18 personas más, dicen los virólogos.

En Ucrania, un estado todavía en conflicto con los separatistas prorrusos después de décadas de dominación soviética, los rumores y la desconfianza también son muy contagiosos.

Las preocupaciones de algunos padres provienen del sistema de salud. Ucrania no tiene atención médica universal y se considera que es un país más corrupto que la mayoría de sus vecinos, según Transparencia Internacional.

Muchos hospitales han estado mal equipados durante mucho tiempo con electricidad intermitente, lo que a veces ha puesto en riesgo las cadenas de frío de las vacunas, ya que al no estar refrigeradas, algunas vacunas han perdido su eficacia, según explica Ulana Suprun, una doctora ucraniano-estadounidense que fue ministra de sanidad en funciones en Kiev hasta que el Gobierno cambió en agosto.

En 2008, un niño de 17 años murió poco después de recibir la vacuna contra el sarampión y la rubéola. El Gobierno suspendió el programa de inmunización para investigar. No encontró ningún vínculo con la muerte del niño. Pero para entonces, el daño a la confianza pública ya estaba hecho, según responsables del sistema sanitario.

En el pasado, la provisión de vacunas también se vio interrumpida por un sistema opaco de adquisición de medicamentos que permitió a los oligarcas negociar acuerdos internos con poca supervisión externa. Pacientes que creen que los medicamentos que están recibiendo son de calidad inferior dicen que a menudo pagan para adquirirlos por vías privadas o sobornan a un médico para obtener lo que necesitan.

Los propios médicos pueden ser parte del problema. Los padres cuyos hijos no hayan recibido sus vacunas pueden, por un pequeño soborno, encontrar un médico que les escriba un certificado falso. Sitios web vistos por Reuters ofrecen documentos falsos en los que se ofrece certificación de que un niño tiene todas las vacunas requeridas para la escuela por entre 9 y 12 dólares cada vez.

Durante su mandato de tres años como ministra interina de sanidad, Suprun visitó decenas de escuelas de medicina y universidades donde los estudiantes dijeron que sus profesores desconfiaban de las vacunas.

Según Suprun, en una visita un estudiante le dijo: “Mi profesor dijo... que las complicaciones de las vacunas son peores que las enfermedades”.

La exministra dice que uno de sus empleados visitó a un médico, al que no quiso identificar, que desaconsejó el uso de cierta vacuna, porque “estaba hecha de placentas de mujeres indias”.

RUMORES Y TROLES

Las redes sociales avivan el fuego. Como en muchos países, las páginas web dirigidas a los ucranianos contienen afirmaciones falsas: que las vacunas causan autismo, por ejemplo.

Estas afirmaciones se entremezclan con más falsedades flagrantes y teorías de conspiración.

“La inmunidad de los niños no vacunados es más fuerte que la de los vacunados”, afirmó una entrada en Facebook en septiembre desde el perfil de Svetik Lamakhova, en Oleksandriya, Ucrania central, quien confirmó a Reuters que había expresado esa opinión.

Desde otro perfil de Facebook, de Elisaveta Shchepova, se decía que los médicos y autoridades que fomentan la vacunación en Ucrania “no necesitan nuestra salud: necesitan nuestro dinero, dolor en la familia, enfermedad y muerte”. Esta persona no respondió a las solicitudes de comentarios de la agencia Reuters.

Los defensores en internet de la vacunación son atacados. Olena Kudryashova, una entrenadora física de 31 años, dijo que contrajo sarampión cuando su hija tenía poco más de 1 año, justo cuando había decidido darle las vacunas. La bebé también contrajo sarampión. La madre siguió adelante con el proceso para lograr que su bebé estuviera vacunada, y lo publicó en Facebook junto con fotos de ella y su hija.

Su mensaje, en diciembre de 2018, fue compartido 14.000 veces y provocó más de 4.000 comentarios, muchos de ellos negativos. “En serio creo que te sobornaron”, dijo una persona. Otro comentario: “Hemos sido vacunados desde los días de la URSS, e incluso ahora el 95% de nuestros niños son vacunados sin piedad, entonces, ¿por qué tenemos una epidemia de sarampión??? ¿Quizás porque la vacunación es una ficción rentable con muchos efectos secundarios inexplorados???”

Jan Sciegenny, portavoz de Facebook, dice que la compañía se toma muy en serio las informaciones erróneas sobre las vacunas en su plataforma y está trabajando sobre formas de conectar a las personas con información fiable tanto en Facebook como en Instagram.

VENTAJA

Los riesgos de dejar a los niños sin vacunas pueden ser más altos de lo que se pensaba anteriormente. Dos estudios científicos publicados en octubre concluyeron que el sarampión en realidad daña el sistema inmunológico de los niños, al eliminar los anticuerpos que desarrollaron contra las enfermedades que tenían antes de infectarse. Eso hace que la vacunación sea aún más importante.

UNICEF dice que, a petición del Ministerio de salud, ahora adquiere vacunas para las campañas de inmunización de Ucrania contra enfermedades infecciosas como el sarampión, la difteria, el tétanos y la poliomielitis.

Pero los escépticos llevan ventaja. Este año, entre marzo y agosto, el grupo “Vacunación. Libre elección” realizó manifestaciones para protestar contra el requisito de que los niños sean vacunados.

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Veronica Sidorenko, su directora, dice que no se fía de los datos que manejan el Gobierno y UNICEF, y cree que un poderoso “lobby” farmacéutico está detrás de la “histeria masiva” sobre el brote de sarampión actual. Dijo que el brote de sarampión en sí provocó una “estrategia de vacunación intensificada” que, en su opinión, incluyó “presión psicológica sobre los padres y manipulación de estadísticas e información”, según dijo en un correo electrónico a Reuters.

La ciudad de Kiev, que tiene 3 millones de habitantes, tuvo solo 87 casos de sarampión en 2017.

Entre enero y junio de este año, se registraron 5.000.

Información de Kate Kelland y Pavel Polityuk; Información adicional de Sergei Karazy en Kiev; Editado por Sara Ledwith; traducido por Tomás Cobos

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