October 21, 2019 / 8:25 AM / 2 months ago

Bañado por balas, exclusivo barrio mexicano sigue en shock después de ataque armado

CULIACÁN, México 20 oct (Reuters) - Los bares de moda y restaurantes a lo largo de la franja principal de la ciudad mexicana Culiacán, atacados a fines de la semana pasada por un ejército de pistoleros, comenzaron lentamente su recuperación el fin de semana.

Foto de archivo. Hombres armados son vistos cerca de un camión en llamas durante enfrentamientos con fuerzas federales tras la detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo del narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán, en Culiacán, estado Sinaloa, México, 17 de octubre de 2019. REUTERS/Jesus Bustamante

El céntrico barrio de Tres Ríos de la capital de estado Sinaloa, con centros comerciales y campos de golf exclusivos, fue escenario de uno de los tiroteos más intensos el jueves pasado, donde los soldados intentaron arrestar a Ovidio Guzmán, un hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El Cartel de Sinaloa bloqueó con éxito los acceso principales de varios puntos de la ciudad, centrando su atención en Tres Ríos, donde Ovidio Guzmán fue brevemente encontrado, detenido y posteriormente liberado cuando efectivos militares se dieron cuenta de que habían sido superados en fuerza.

El secretario de Relaciones Exteriores de México admitió el sábado que el gobierno temía que, de continuar con el operativo, sicarios habrían cobrado la vida de más de 200 civiles.

Justo la entrada de un restaurante de mariscos en Tres Ríos, centro del asedio por casi una hora, trabajadores limpiaban sangre seca de los escalones.

“Va a ser difícil abrir de nuevo, pero tenemos que hacerlo”, dijo el dueño de un restaurante que se negó a dar su nombre, pero que marcó como una de sus prioridades inmediatas: “barrer los escombros, limpiar todo y pedir ayuda para reparar daños”.

Mientras los trabajadores evaluaban las pocas ventanas que no habían sido perforadas por ráfaga de balas, el propietario del lugar admitió que tomará tiempo atraer a los clientes de vuelta.

“En este momento todos aquí están en estado de pánico, pero Tres Ríos seguirá siendo la mejor parte de Culiacán”, puntualizó.

Mientras tanto, trabajadores de un lavado de autos al lado del restaurante se concentraban en reparar aspiradoras de metal rasgadas por los impactos de bala.

Al notar que las autoridades iban a capturar a Ovidio Guzmán y extraditarlo a Estados Unidos, pistoleros fuertemente armados erigieron estratégicamente 19 bloqueos por casi cuatro horas, a fin de sembrar terror y evitar que militares y policías se llevaran a el hijo de “El Chapo”.

Uno de los tiroteos más intensos tuvo lugar en una cuadra detrás un restaurante, donde los residentes locales dijeron que varios vehículos militares se habían detenido en un edificio con paredes altas y blancas, en su intento por extraer al joven capo dentro de una de las residencias.

El enfrentamiento provocó que las paredes quedaran cubiertas con cientos de agujeros de bala, como si el edificio hubiera estallado en una erupción.

Los soldados en los vehículos también sufrieron múltiples disparos desde una colina a través de un canal de drenaje que separa Tres Ríos del vecindario Tierra Blanca, y varias casas fueron atrapadas en el fuego cruzado.

“Destruyeron las ventanas de mi habitación. Las paredes están llenas de agujeros de bala”, dijo el taxista José Manuel Uriarte, cuya casa se encuentra justo debajo de la colina donde hombres armados habían tomado posiciones para disparar contra vehículos militares.

El hombre señalaba con sus dedos las manchas de pintura donde se hacían reparaciones y su colchón quedó cubierto por vidrios rotos, después de los hechos.

Un árbol de aguacate en el exuberante jardín fuera de su habitación fue abierto por los disparos. Uriarte estimó que había encontrado cerca de 500 casquillos de bala en ese sitio.

Mientras narraba los hechos, el hombre se agachó para recoger una ojiva de bala y la entregó como si fuera un recuerdo.

Al igual que otros lugareños se pregunta sobre la posible infiltración del cartel de Sinaloa en la policía local y estatal, pero dijo que no hay duda de que el cartel demostró ser el más fuerte, al menos durante esa tarde violenta.

“Es irritante”, dijo, “porque tienes que preguntarte ¿quién está realmente al mando”, agregó molesto.

Información de Lizbeth Diaz, editado en español por Gabriela Donoso

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