October 11, 2019 / 5:24 AM / 2 months ago

Las caravanas de migrantes: finalmente a salvo, inmigrante guatemalteca extraña a su mujer y su hijo

BERKELEY, EEUU, 10 oct (Reuters) - Marveny Suchite vive con su benefactora estadounidense en una cabaña en una calle pequeña en California. Un cartel de la casa de enfrente dice: “No importa de dónde vienes, estamos contentos de que seas nuestro vecino”.

La solicitante de asilo guatemalteca Marveny Suchite posa fuera de la casa donde se hospeda en Berkeley, en California. Fotografía tomada el 6 de septiembre de 2019. REUTERS/Lucy Nicholson.

La guatemalteca de 25 años toma clases de inglés y toma prestados libros para niños de una biblioteca local para aprender más cada día. Suele sacar a pasear al perro de su compañero de casa por el parque, donde, según dice con una sonrisa rápida, la mascota puede tener algunos amigos.

Está contenta con su nueva realidad, excepto cuando explica: “me faltan dos cosas importantes en mi vida: mi esposa y mi hijo”.

Suchite dejó apresuradamente Guatemala en noviembre pasado. Más tarde le dijo a un funcionario estadounidense que había recibido amenazas a su vida por ser lesbiana, según las notas formales que tomó la autoridad y a las que Reuters tuvo acceso.

Su madre le advirtió que había personas que irían a buscarla, dijo a Reuters, explicando que eran “machistas”. Suchite huyó ese día.

Antes ya había sido golpeada y violada, primero por miembros cercanos de su familia y después por extraños en un callejón donde le ordenaron que “dejara” de ser gay, de acuerdo a las notas del funcionario que revisa los procedimientos de asilo.

Cuenta que quedó embarazada tras los ataques en ese callejón y que luego, cuando intentó reportar la violación ante la policía, se rieron de ella.

Reuters no pudo confirmar el relato de forma independiente.

Organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado las elevadas tasas de violencia contra las mujeres en Centroamérica, tanto a nivel doméstico como por parte de pandillas. Este punto y las agresiones generalizadas contra las personas gay y transgénero han llevado a muchos como Suchite a unirse a caravanas de inmigrantes.

“No quiero que vuelvas”, le dijo su madre a Suchite, según su propia versión. “Te prefiero viva y lejos que tenerte cerca y muerta”.

En noviembre de 2018, se sumó a una caravana en México con destino a Estados Unidos junto a cientos de personas desconocidas. Nadie sabía que ella era lesbiana, hasta que conoció a una mujer transgénero que iba vestida “como un hombre”, afirmó.

A partir de entonces, viajó con ella y otras tres mujeres transgénero. “Nos cuidamos la una a la otra”, dijo. Le salvaron la vida, sostuvo, despertándola cuando se quedó dormida y casi se cae del techo de un tren en movimiento.

Después de llegar a la frontera y solicitar asilo, los funcionarios fronterizos en San Ysidro, California, la llevaron a una celda donde 40 personas estaban abarrotadas tan cerca que apenas podían moverse. La canción del tema de la película “Frozen” se escuchaba sin parar por los altavoces.

Trasladada al centro de detención de Otay Mesa en las cercanías de San Diego, recuerda la alegría que sintió durante el viaje en auto, al ver el cielo y las gotas de lluvia en el parabrisas después de 10 días de detención.

Pasó más de tres meses en Otay Mesa, una instalación de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Suchite dijo a Reuters que una guardia femenina en la cafetería solía apretarle los senos. Dijo que se quejó al superior del guardia pero fue ignorada. “Cuando esa oficial estaba de guardia, yo prefería pasar hambre”, declaró.

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Versión interactiva de la historia tmsnrt.rs/2VssPY7

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Lauren Mack, una portavoz de ICE, dijo que todos los detenidos en Otay Mesa reciben información que subraya la importancia de denunciar el abuso y que esos formularios están disponibles en cada unidad de residentes.

En la primavera boreal, Diana Shapiro, terapeuta y fundadora de un grupo que apoya a los solicitantes de asilo LGBT en el área de San Francisco, se ofreció a albergar y mantener a Suchite hasta que se decida su solicitud, probablemente el próximo año.

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Para ver ensayo fotográfico relacionado: reut.rs/2pcZoxc

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Una vez que obtenga su permiso de trabajo, dijo Suchite, espera pintar casas o reparar líneas telefónicas. A ella le gusta la adrenalina de subir a lo alto. En Guatemala, trabajó como instructora de tirolesa.

La solicitante de asilo guatemalteca Marveny Suchite muestra una foto de su familia, en Berkeley, California. Fotografía tomada el 6 de septiembre de 2019. REUTERS/Lucy Nicholson

Eventualmente, espera traer a su familia a Estados Unidos: su hijo de 4 años y la mujer a la que llama su esposa, con quien ha estado durante cinco años. Pero Guatemala no aprueba el matrimonio homosexual y las políticas de inmigración de Estados Unidos se han endurecido bajo la administración de Donald Trump, incluso para las parejas casadas oficialmente.

Por ahora, Suchite chatea en video con su familia durante horas cada día. A la hora de acostarse le canta a su hijo una canción de cuna, aunque la señal de internet no siempre es buena.

Hace poco, ella le dijo una y otra vez cuánto lo amaba. Pero no pudo escuchar su respuesta.

Editado en español por Marion Giraldo

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