June 29, 2018 / 7:09 AM / 6 months ago

La UE alcanza un acuerdo de mínimos sobre inmigración tras una cumbre tensa

BRUSELAS (Reuters) - Los líderes europeos alcanzaron un acuerdo de mínimos con el fin de superar sus profundas divisiones en materia de migración, tras una tensa cumbre que se prolongó hasta altas horas de la madrugada del viernes y produjo un texto que contiene vagos compromisos de fortalecer las fronteras exteriores y explorar la creación de centros de control de inmigrantes.

Líderes de la UE en una cumbre en Bruselas, Bélgica, 28 de junio de 2018. Stephanie Lecocq/Pool via REUTERS

La reunión de la Unión Europea en Bruselas, una cena y sobremesa que duró nueve horas, pone de relieve cómo sigue atormentando al bloque el repunte de la inmigración en Europa en 2015, a pesar de una fuerte caída en las llegadas de personas que huyen de los conflictos y las dificultades económicas en Oriente Próximo y África.

El encuentro tuvo lugar en una atmósfera de crisis política, con intensas presiones internas para la canciller alemana, Angela Merkel, y un nuevo gobierno euroescéptico italiano que amenazaba con torpedear cualquier acuerdo que no cumpliera con sus demandas.

Con la mirada cansada, Merkel habló con la prensa a las 05.00 hora local (0300 GMT), y trató de presentar los aspectos positivos del pacto, diciendo que era una buena señal que los líderes hubieran podido acordar un texto común sobre el controvertido tema inmigratorio.

No obstante, reconoció que el bloque aún tiene “mucho trabajo por hacer para unir las diferentes opiniones”.

“Italia ya no está sola”, dijo el primer ministro italiano Giuseppe Conte. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que la cooperación europea había “ganado el día”.

En un comunicado final de lenguaje enrevesado que busca satisfacer los divergentes puntos de vista, los líderes acordaron establecer centros conjuntos de procesamiento de inmigrantes y restringir las migraciones dentro del bloque, pero dejaron en claro que prácticamente todas las promesas se llevarían a cabo sobre una “base voluntaria” por parte de los estados miembros.

También acordaron reforzar su frontera externa e incrementar la financiación para Turquía, Marruecos y otros estados del norte de África con el fin de evitar la migración a Europa.

Queda por ver si el acuerdo será suficiente para aplacar al socio de la coalición de Merkel, la Unión Social Cristiana (CSU), que ha amenazado con cerrar la frontera de Baviera a los inmigrantes, una medida que podría desencadenar el colapso del gobierno creado hace tres meses, así como de la zona Schengen de libre movimiento de la UE.

TORMENTOSA

Los diplomáticos señalan que durante la reunión, que describen como tensa y tormentosa, se crearon pequeños corrillos de líderes en un intento desesperado por superar el estancamiento y evitar la humillación de regresar a casa sin haber logrado un acuerdo.

A primera hora de la noche, Merkel y Conte reservaron 45 minutos para charlar, pero la conversación se interrumpió a los 20 minutos cuando el líder italiano rechazó las propuestas de la dirigente alemana, de acuerdo con los diplomáticos.

Antes de que comenzara el enfrentamiento por la migración, Conte, jefe de un nuevo gobierno que incluye el movimiento antisistema 5 Estrellas y a la ultraderechista Liga, se negó a respaldar un texto de la cumbre sobre seguridad y comercio hasta que otros líderes se plegaran a sus exigencias y ayudaran a Italia a gestionar las llegadas al Mediterráneo.

Esta postura obligó al presidente de la cumbre, Donald Tusk, y al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a cancelar una conferencia de prensa que estaba agendada.

“Es tan tóxico. Entran a la habitación, chocan, se van, vuelven a entrar, se enfrentan de nuevo. No hay un final a la vista”, dijo un diplomático exasperado al acercarse el amanecer.

“Lo que hay detrás de esto es pura política, las emociones están tan tensas como en 2015”, dijo otro diplomático de la UE.

Este año, menos de 45.000 migrantes han llegado a la Unión Europea, según datos de Naciones Unidas, lo que supone un marcado descenso respecto a 2015, cuando muchos miles de personas entraban diariamente en la región.

Sin embargo, los temblores políticos de aquel año aún se sienten en toda Europa, en muchos de cuyos países han ganado fuerza partidos populistas y antiinmigración.

Las naciones excomunistas del este de Europa, lideradas por Polonia y Hungría, todavía se niegan a aceptar una parte de los recién llegados para aliviar la carga de países como Italia y Grecia.

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