June 10, 2018 / 10:26 AM / 4 months ago

Trump y Kim acuden a Singapur para una cumbre histórica

Por Steve Holland y Jack Kim

En la imagen, el presidente Donald Trump saluda junto al ministro de Exteriores de Singapur,Vivian Balakrishnan, tras llegar a Singapur, el 10 de junio de 2018. REUTERS/Jonathan Ernst

SINGAPUR (Reuters) - El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó al domingo a Singapur para una histórica cumbre con el líder norcoreano Kim Jong Un que podría sentar las bases para zanjar una disputa nuclear entre los dos viejos enemigos y transformar al aislado país asiático.

Trump llegó a la base aérea Paya Lebar de Singapur a bordo del avión presidencial Air Force One, buscando alcanzar un acuerdo que podría llevar a la desnuclearización de uno de los enemigos más acérrimos de Estados Unidos, después de que una divisiva reunión en Canadá con algunos de los principales aliados de Washington que tensó más las relaciones comerciales globales.

Al bajar del Air Force One en una noche tropical, Trump fue saludado por el ministro de Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan.

Preguntado por un periodista sobre cómo se sentía acerca de la cumbre, Trump dijo: “Muy bien”. Entonces se metió en su limusina para trasladarse a su hotel en el centro de Singapur.

Kim llegó a Singapur más temprano el domingo.

Cuando Trump y Kim se reúnan el martes en la isla de Sentosa, que tiene un parque temático de Universal Studios y playas artificiales, ya estarán haciendo historia.

Enemigos desde la Guerra de Corea de 1950-53, Estados Unidos y Corea del Norte nunca han visto antes una reunión de sus líderes, ni siquiera una conversación por teléfono.

Kim llegó al Aeropuerto Changi de Singapur en su viaje más largo al extranjero como jefe de estado, llevando su habitual traje estilo Mao oscuro y su distintivo corte de pelo.

A su llegada también fue saludado por Balakrishnan.

Entre los principales responsables que viajan con Kim está el ministro de Exteriores Ri Yong Ho y Kim Yong Chol, un ayudante cercano a Kim que ha sido fundamental en la diplomacia que ha desembocado en la cumbre.

Kim Yo Jong, la hermana pequeña de Kim Jong Un, también fue identificada en su delegación. Ella emergió como una figura influyente en el opaco liderazgo de Pyongyang en febrero, cuando encabezó una delegación norcoreana para los Juegos Olímpicos de invierno en Corea del Sur.

Entre los responsables que llegaron con Trump están el secretario de Estado, Mike Pompeo, el asesor de seguridad nacional John Bolton, el jefe de personal de la Casa Blanca, John Kelly, y la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders.

La dura retórica de Bolton el mes pasado enfureció a Corea del Norte y casi hace descarrilar la cumbre. Él pidió a Corea que siguiera el “modelo de Libia” en las negociaciones. Libia abandonó unilateralmente su programa nuclear en 2003, pero su líder, Muamar Gadafi, murió en 2011 a manos de rebeldes apoyados por la OTAN.

‘IMPULSO DEL MOMENTO’

En declaraciones en Canadá el sábado, Trump dijo que cualquier acuerdo en la cumbre sería por “impulso del momento”, subrayando el incierto resultado de lo que ha denominado una “misión de paz”.

Responsables estadounidenses, haciéndose eco de lo que Trump ha dicho en los últimos días, dijeron que como mínimo les gustaría que la cumbre sirviera como el inicio de un diálogo con Corea del Norte.

Esperan que los norcoreanos pidan garantías de seguridad, entre ellas una promesa de que Estados Unidos y Corea del Sur no la invadirán, in también una solicitud de asistencia económica.

La administración de Trump ya ha dicho que no busca un “cambio de régimen” y no tiene intención de enviar sus fuerzas al país. Washington ha evitado prometer ayuda económica, pero ha sugerido que eso podría llegar de Corea del Sur, China y Japón si Pyongyang acuerda desnuclearizarse.

Kim se reunió con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, poco después de su llegada, viajando desde el hotel St. Regis en el que se aloja y pasando por el famoso distrito comercial por Orchard Road, que fue cerrado para su comitiva fuertemente vigilada.

En el hotel, guardias de seguridad norcoreanos advertían a otros clientes del hotel de no hacer fotos mientras Kim caminaba a hacia su limusina Mercedes Benz.

En sus primeros comentarios tras su llegada, Kim dijo que el papel de Singapur sería recordado en la historia si la cumbre tenía éxito.

Trump, que se aloja en el Hotel Shangri-La, tiene planeado reunirse con Lee el lunes.

PRAGMATISMO IMPLACABLE

En la cumbre están en juego las armas nucleares de Corea del Norte y la paz en la península coreana.

Corea del Norte ha pasado décadas desarrollando armas nucleares, que culminó con un test de un dispositivo termonuclear en 2017. También ha probado con éxito misiles con suficiente alcance como para llegar al territorio estadounidense.

Los tests se produjeron en plena campaña de “máxima presión”, liderada por Estados Unidos, que endureció las sanciones económicas contra Corea del Norte y elevó la posibilidad de una acción militar.

Los dos líderes intercambiaron insultos a medida que crecía el temor a una guerra.

Pero en una comparecencia por el Año Nuevo, Kim tuvo un tono conciliador diciendo que su país había completado el desarrollo de su programa nuclear y se centraría en el desarrollo económico. También sugirió una reunión con Corea del Sur.

Después de una serie de contactos entre las dos Coreas, responsables surcoreanos sugirieron en marzo a Trump que Kim podría querer reunirse cara a cara.

La cumbre llega tras semanas de debates y fue brevemente cancelada por la indignación norcoreana por los mensajes de Bolton.

Muchos siguen siendo escépticos de que Kim abandone por completo su programa nuclear.

Analistas creen que su último compromiso está dirigido a que Estados Unidos relaje las sanciones económicas que han azotado al empobrecido país.

Para Trump, un éxito en la cumbre le daría un deseado reconocimiento internacional antes de las elecciones al Congreso en noviembre.

Kim, del que se cree que tiene 34 años, es uno de los líderes de Estado más jóvenes del mundo y parece un candidato poco probable a hacer historia, al igual que su padre y su abuelo, los anteriores líderes del país.

Pero desde que asumió el poder en 2011 después de la muerte de su padre, Kim ha mostrado una mezcla de crueldad, pragmatismo y habilidad para dirigir el Gobierno para lograr su premio: sentarse en la mesa con el líder de Estados Unidos y ser tratado de igual a igual.

Los dos líderes se reunirán a las 9 a.m. (0100 GMT) del martes en Capella, uno de los hoteles de lujo más caros de Singapur.

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