May 8, 2018 / 7:54 AM / 5 months ago

Meghan Markle se unirá al pequeño círculo estadounidense de la realeza

(Reuters) - Cuando se case con el príncipe Enrique la semana que viene, Meghan Markle formará parte de un distinguido grupo de ciudadanos estadounidenses que se han convertido en miembros de la realeza a lo largo de los años, aunque no todas sus historias de amor tuvieron un final de cuento de hadas.

El príncipe Enrique y su prometida Meghan Markle en el Servicio de Conmemoración y Acción de Gracias del Día de ANZAC en la abadía de Westminster en Londres, Reino Unido, el 25 de abril de 2018. REUTERS/Eddie Mulholland

Los votos nupciales que intercambiarán Markle y el príncipe Enrique en el castillo de Windsor el 19 de mayo convertirán a la actriz nacida en Los Ángeles y divorciada en miembro de la nobleza. Después, muchas mujeres podrían servirle como modelo de lo que un miembro de la realeza debe y hacer y lo que no.

Markle podría querer seguir los pasos de la princesa Grace de Mónaco, dijo el primo de esta última, John Lehman. Grace Kelly fue una estrella de Hollywood cuyo matrimonio con el príncipe Rainiero III en 1956 la convirtió en la princesa Grace del pequeño principado mediterráneo.

“Ella pasó unos años complicados intentando que el pueblo de Mónaco la aceptara”, dijo Lehman la semana pasada.

Estudiando duro para superar las barreras culturales en su país de adopción, la princesa Grace dominó rápidamente el francés y se ganó los corazones de la realeza y los plebeyos.

“No le llevó mucho convertirse en su ‘su’ princesa”, dijo Lehman, exsecretario de la marina de EEUU que visitaba a menudo a la princesa Grace en su palacio antes de que muriera en un accidente de coche en 1982. Ahora es presidente de la Fundación Princesa Grace de EEUU, que apoya a artistas emergentes.

Una predecesora menos prometedora podría ser Wallis Simpson, miembro de la alta sociedad de Baltimore y divorciada, que se casó con el rey británico, Eduardo VIII, que abdicó en 1936 para casarse con Simpson.

Desde el principio, su establecimiento en Reino Unido resultó incómodo porque ella era muy sincera, dijo Anne Sebba, autora de “Esa mujer: La vida íntima de Wallis Simpson”.

“Creo que el problema de Wallis realmente fue lo descarada que era”, dijo Sebba. “Entraba en una habitación y decía ‘Hola, Soy Wallis’. Llevaba demasiadas joyas. Hablaba de dinero”.

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