11 de noviembre de 2017 / 9:16 / hace 8 días

Un proyecto estudia la relación entre problemas psíquicos y terrorismo

LONDRES (Reuters) - Un proyecto que analiza la relación entre la salud mental y el terrorismo en tres grandes centros urbanos ingleses se ha ampliado a todo el país tras revelar que un número importante de las personas que han sido derivadas a programas antirradicalización sufren algún tipo de enfermedad mental.

Un policía armado a las afueras del estadio Hampden Park, en Glasgow, antes de un encuentro entre Escocia e Inglaterra por la eliminatoria europea para la Copa del Mundo de Rusia, el 10 de junio de 2017. Imagen de archivo. Reuters/Russell Cheyne Livepic

Aunque estudios han sugerido que la existencia de problemas psíquicos en militantes que trabajan juntos en grandes ataques terroristas es muy baja, una serie de matanzas causadas por “lobos solitarios” ha generado la duda de si la enfermedad mental podría ser un factor que esté detrás de algunos atentados.

Las autoridades señalan que algunas de las personas relacionadas con cuatro ataques ocurridos en Gran Bretaña este año -y adjudicados a militantes islamistas- parecían haberse autorradicalizado vía Internet, y su estado de salud mental había sido cuestionado.

Para indagar más el tema, la policía británica lanzó programas piloto en abril del 2016 en las tres ciudades inglesas más grandes -Londres, Birmingham y Mánchester- para incorporar a expertos en salud mental a las fuerzas antiterroristas. El objetivo es que los psiquiatras puedan detectar y tratar, entre las personas derivadas al programa antirradicalización Prevent, a aquellas con trastornos mentales.

“Me sorprendió que parece haber una proporción mucho mayor de personas con problemas de salud mental de lo que se podría esperar”, dijo la profesora Jennifer Shaw, directora de salud mental de la policía de Gran Mánchester, en referencia a las personas con las que se encontró su equipo desde que se lanzó el programa piloto.

El proyecto es considerado tan exitoso por el Gobierno que lo expandió a nivel nacional, dijo a Reuters Shaw, docente de psiquiatría forense en la Universidad de Mánchester. Pero es tal el secretismo sobre el trabajo de Prevent y Channel -un programa de desradicalización dentro del proyecto general-, que se conocen pocos detalles de sus logros o fracasos.

Otro especialista que reúne datos de los programas piloto dijo a Reuters que la Oficina de Seguridad y Antiterrorismo británica pidió que no revele ningún detalle de sus hallazgos antes de que los comuniquen oficialmente. Esos resultados estarían entre una serie de datos preliminares sobre personas remitidas a Prevent.

La policía británica no tiene dudas de la importancia del trabajo, especialmente debido al cambio a nivel mundial de ataques espectaculares cuidadosamente planificados por redes de militantes a atentados poco sofisticados perpetrados por individuos al volante o con simples cuchillos.

Algunos psiquiatras argumentan que no se ha establecido una relación científica entre los problemas de salud mental y los ataques terroristas y temen que el programa estigmatice a las personas que padecen trastornos psiquiátricos.

El Ministerio del Interior de Reino Unido no respondió a las peticiones de Reuters de comentarios sobre el tema.

“QUEREMOS LOS DATOS”

El doctor Adrian James, registrado en el Colegio de Psiquiatras británico (RCP por su sigla en inglés), dijo que la relación entre los problemas de salud mental y los actos de terrorismo no está probada. Y argumentó que la falta de evidencia era el núcleo del problema, aunque también lo era el innecesario nivel de secretismo en torno a Prevent.

“Si es cierto que hay una relación, necesitamos saberla y entonces observar sus causas y ver qué podemos hacer”, dijo James a Reuters. “Simplemente queremos los datos”, agregó.

Estudios previos han revelado resultados contradictorios sobre la importancia de los trastornos de salud mental entre los atacantes denominados “lobos solitarios”. Algunos académicos señalan que se apela a este tipo de trastornos para explicar una compleja motivación de los ataques.

La policía británica decidió lanzar los programas piloto porque cree que aproximadamente la mitad de las 7.500 personas derivadas a Prevent cada año tenían un amplio rango de trastornos de salud mental o problemas psicológicos.

Shaw manifestó que determinar quién podría ser un potencial atacante sólo por sus problemas de salud mental era realmente inasequible y conllevaba muchos problemas, pero agregó que se podrían establecer las características de las personas más expuestas y asegurar que reciban la ayuda adecuada.

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