May 14, 2008 / 5:10 AM / 11 years ago

Condena unánime por el atentado mortal de ETA en Álava

MADRID (Reuters) - Un guardia civil murió y otros cuatro resultaron heridos por la explosión de un coche bomba colocado por ETA junto a una casa cuartel en la localidad alavesa de Legutiano, informó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que señaló que la banda pretendía cometer una masacre.

Un guardia civil murió y otros cuatro resultaron heridos por la explosión de un coche bomba colocado por ETA junto a una casa cuartel de la Guardia Civil en Legutiano (Álava), según informó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que señaló que la banda pretendía cometer una masacre. En la imagen, el guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, en una foto difundida por el Ministerio del Interior el 14 de mayo. REUTERS/Ministerio del Interior

Los grupos políticos parlamentarios condenaron de forma unánime la acción, que ha costado la vida a Juan Manuel Piñuel Villalón, un agente de 41 años natural de Melilla, casado y con un hijo de corta edad.

El agente, que trabajaba en Legutiano desde hace un mes y se encontraba de guardia, quedó atrapado entre los escombros del edificio donde vivían 29 personas, cinco de ellas niños.

Dos varones y dos mujeres, también guardias civiles, resultaron heridos, uno de ellos con pronóstico reservado por hemorragias internas.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que los autores pagarán por su acción “cobarde, miserable y criminal” y agradeció a las fuerzas políticas su apoyo tras el primer atentado mortal de la banda armada en esta legislatura.

“Quienes luchan contra ETA (..), con el Gobierno al frente, son más fuertes si estamos unidos, y ETA más débil. Su final estará más cerca”, dijo Zapatero en el Congreso, donde anteriormente se había dado a conocer un comunicado de condena conjunto.

Rubalcaba dijo en Vitoria que, con la colocación de “una cantidad sustantiva de explosivos” ante una casa cuartel y sin llamada de alerta previa, ETA pretendía “producir una masacre”.

Según el titular de Interior, dos vehículos se aproximaron a la casa cuartel sobre las 3 de la madrugada, y el conductor de uno de ellos se subió al otro tras dejar una Citroën Berlingo aparcada junto al edificio.

Luego los autores trataron de volar el vehículo en el que huyeron, pero el artefacto no explotó y fue desactivado posteriormente por la Ertzaintza, que ahora analiza el coche para identificar a los responsables.

CONDENA Y UNIDAD

El Partido Popular tendió la mano al Gobierno, en una muestra de que se han suavizado las tensiones que marcaron la legislatura anterior a raíz de que el Gobierno entablara una negociación con ETA una vez declarada la tregua en 2006.

“Quiero darle mi apoyo y que recuperemos el consenso y le digo que pondré todo de mi parte para que los españoles nos vean juntos a usted y a mí para trabajar por la derrota de ETA”, dijo Rajoy, que mostró su condena y solidaridad con la familia y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, comunicó la condena del Ejecutivo vasco: “Quiero decir a ETA: no manchéis el nombre del pueblo vasco utilizándolo como excusa a vuestra extorsión, a vuestros asesinatos, estamos hartos de vuestra violencia”, afirmó.

El portavoz parlamentario del PNV, Josu Erkoreka, se refirió a las críticas vertidas contra su formación por el PP, cuya ponencia política presentada ayer ataca al partido nacionalista por considerar que no hace suficiente para acabar con ETA.

“Nos indigna y nos avergüenza que alguien pueda pensar que tenemos algo que ver, la más mínima coincidencia con esta organización o con quienes la aplauden o quienes con su silencio la amparan”, dijo Erkoreka al condenar la acción.

Un guardia civil murió y otros cuatro resultaron heridos por la explosión de un coche bomba colocado por ETA junto a una casa cuartel en la localidad alavesa de Legutiano, informó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que señaló que la banda pretendía cometer una masacre. En la imagen, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, coloca una medalla sobre el féretro del guardia civil muerto, Juan Manuel Piñuel Villalón, en su funeral, en Vitoria, el 14 de mayo de 2008. REUTERS/David Aguilar/Pool

El rey Juan Carlos, que pidió un minuto de silencio por la muerte del guardia civil durante un acto en Madrid, trasladó su solidaridad con la familia, y expresó con tono áspero su “repulsa y más firme condena”.

Desde diciembre de 2006, fecha en que ETA rompió la tregua con el atentado de Barajas, ha asesinado a seis personas. La última fue el ex concejal socialista Isaías Carrasco, acribillado a tiros en Mondragón dos días antes de las elecciones generales del 9 de marzo.

/Por Raquel Castillo e Inmaculada Sanz Hidalgo/

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