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La app británica de la COVID-19: la revolución que nunca llegó

LONDRES, 29 jun (Reuters) - Cuando en primavera las infecciones por COVID-19 en Reino Unido se dispararon, el Gobierno británico esgrimió lo que esperaba que fuera un cambio revolucionario: una aplicación para teléfonos inteligentes que pudiera automatizar parte del trabajo de quienes rastrean los contactos entre humanos.

FOTO DE ARCHIVO: Una empleada del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, Anni Adams, muestra un smartphone con la nueva aplicación del NHS para rastrear contactos con personas potencialmente infectadas con la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en la Isla de Wight, Reino Unido, el 5 de mayo de 2020. Foto tomada el 5 de mayo de 2020. REUTERS/Isla Binnie

El origen de la aplicación COVID-19 del NHS se remonta a una reunión el 7 de marzo, cuando tres científicos de Oxford se reunieron con expertos del NHSX, el brazo técnico del servicio de salud del Reino Unido. Los científicos presentaron un análisis que concluyó en que el rastreo a mano de contactos por sí solo no podía controlar la epidemia.

“Dado lo infeccioso del SARS-CoV-2 y la alta proporción de transmisiones de individuos presintomáticos, el control de la epidemia mediante el rastreo manual de contactos es inviable”, concluyó el trabajo de los científicos de Oxford, que se publicó en la revista Science dos meses después.

Los investigadores de Oxford creían que una aplicación para teléfonos inteligentes podría ayudar a localizar a las personas que no sabían que estaban infectadas, y al alertarlas rápidamente podría reducir e incluso detener la epidemia si un número suficiente de personas la utilizaba. A los pocos días de la reunión, el NHSX comenzó el proceso de adjudicación de millones de dólares en contratos sin licitación para desarrollar dicha aplicación, según muestran los registros de compras del gobierno.

En las semanas siguientes, los ministros tomaron esta tecnología como una vía para salir del confinamiento en Reino Unido, el cual comenzó el 23 de marzo. En una reunión informativa sobre el coronavirus en Downing Street el 12 de abril, el secretario de salud Matt Hancock anunció que las pruebas habían comenzado en lo que él llamó “el siguiente paso del gobierno - una nueva aplicación del NHS para el rastreo de contactos”.

Hancock explicó que la gente podía usar la aplicación para registrar su malestar y que alertaría anónimamente a otros usuarios de la aplicación que recientemente habían estado en contacto cercano con ellos. El 28 de abril, el secretario dijo que esperaba que la aplicación estuviera lista a mediados de mayo.

En privado, algunos investigadores que habían propuesto la aplicación estaban consternados por el hecho de que el gobierno hubiera paralizado las pruebas generalizadas de coronavirus el 12 de marzo, una decisión que creían que socavaba la eficacia de la aplicación y la salud pública en general. “Teníamos muy claro desde el principio que esto tenía que funcionar con las pruebas”, dijo a Reuters David Bonsall, un científico clínico de Oxford que asistió a la reunión del 7 de marzo.

A principios de mayo, el secretario de transporte Grant Shapps anunciaba una prueba de dicha aplicación en la Isla de Wight, en Inglaterra. “Más adelante durante este mes, esa aplicación será desplegada y puesta en marcha -asumiendo que las pruebas sean exitosas-, por supuesto, para la población en general”, dijo. “Esta es una manera fantástica de asegurarnos que somos capaces de mantener un control en el futuro”.

Pat Gelsinger, consejero delegado de VMware Inc, una empresa tecnológica de Silicon Valley contratada para desarrollar la aplicación, dijo a un periodista de la cadena de televisión Fox Business el 8 de mayo: “Pensamos que es la mejor del mundo y estamos realmente encantados de trabajar con el NHS en el Reino Unido para ayudar a llevarla a cabo”.

Pero a finales de mayo, los responsables del Gobierno quitaron importancia a la aplicación. En una entrevista con Sky News, Hancock llamó a la aplicación “útil” pero dijo que había que implementar el rastreo tradicional de contactos en primer lugar.

Entre bastidores, los investigadores de NHSX estaban descubriendo serios problemas técnicos.

La entidad había optado por desarrollar una aplicación que recogía y almacenaba datos en servidores centrales que podían ser utilizados por las autoridades sanitarias y los epidemiólogos para estudiar la enfermedad. Se basaba en tecnología Bluetooth para determinar quiénes habían estado recientemente cerca de alguien con síntomas y durante cuánto tiempo.

Los técnicos de NHSX descubrieron que, si bien la aplicación podía detectar tres cuartas partes de los teléfonos inteligentes cercanos usando el sistema operativo Android de Google, la app a veces sólo podía identificar el cuatro por ciento de los iPhone de Apple, según representantes del gobierno. El problema era que, en los dispositivos de Apple, la aplicación a menudo no podía acceder por Bluetooth debido a que Apple da a los usuarios la posibilidad de preservar su privacidad y prolongar así la vida de la batería.

El problema no era un secreto. Apple y Google habían anunciado conjuntamente en abril que lanzarían un kit de herramientas para habilitar mejor el Bluetooth en aplicaciones de rastreo de contactos. Pero para proteger la privacidad del usuario, este kit sólo funcionaría en aplicaciones que almacenan datos en los teléfonos, no en servidores centrales. Pero la aplicación del NHSX no funcionaba así.

El gobierno insistió en que había desarrollado una solución exitosa para superar el problema de Apple. Pero no todos estaban convencidos. La organización no gubernamental Privacy International, que había probado la aplicación a principios de mayo, “descubrió que no funcionaba correctamente en los iPhone”, dijo a Reuters Gus Hosein, el director ejecutivo del grupo. Pero como el Gobierno daba garantías, añadió Hosein, “simplemente asumimos que estábamos haciendo algo mal”.

Otros países, incluyendo Alemania, decidieron que cambiarían sus aplicaciones para que funcionaran con el kit de herramientas de Apple y Google. Eso planteó otro problema con la aplicación del Reino Unido: probablemente no sería compatible con muchas otras aplicaciones de rastreo de contactos, por lo que los viajeros británicos no serían notificados si estuvieran expuestos al virus.

El 18 de junio, semanas después de que la aplicación del Reino Unido tendría que haber estado en marcha, las autoridades anunciaron un drástico giro de 180 grados: abandonarían la aplicación que se estaba probando en la Isla de Wight y tratarían de crear otra que funcionara con la tecnología de Apple y Google. El trabajo ya había comenzado y habían aprendido la lección de la pruebas anterior, dijeron.

El NHSX remitió las preguntas sobre la aplicación al departamento de salud, que dijo que el desarrollo de una tecnología efectiva de rastreo de contactos era un desafío al que se enfrentan países de todo el mundo y que actualmente no hay una solución que sea lo suficientemente precisa en la estimación de la distancia, la identificación de otros usuarios y la duración, todo lo cual es necesario para el rastreo de contactos.

Un representante del gobierno expresó su confianza en que la aplicación estaría lista para otoño o invierno, aunque inicialmente, dijo, podría no rastrear contactos, sino ofrecer otros servicios que aún están por determinar.

Información de Steve Stecklow; editado por Janet McBride; traducido por Andrea Ariet en Gdansk

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