July 5, 2010 / 3:28 PM / 9 years ago

Chavanel, líder del Tour en una etapa marcada por las caídas

SPA, Bélgica (Reuters) - Las posibilidades de Sylvain Chavanel de participar en el Tour de Francia eran casi inexistentes después de sufrir una caída hace dos meses, pero más caos en las mismas carreteras belgas le dieron el maillot amarillo de líder tras ganar la segunda etapa el lunes.

El francés Sylvain Chavanel se llevó el lunes la segunda etapa del Tour de Francia, de 201 kms entre Bruselas y Spa, y se coloca con el maillot amarillo de líder, que llevaba el suizo Fabien Cancellara. En la imagen, el ciclista francés del Quick Step Sylvain Chavanel celebra la victoria al cruzar la meta en la segunda etapa del Tour de Francia disputada entre Bruselas y Spa, el 5 de julio de 2010. REUTERS/Francois Lenoir

La victoria de etapa y el liderato para el francés tras una larga escapada estaban bien merecidos, pero la jornada de 201 kilómetros desde Bruselas sacudió realmente el pelotón.

Spa es conocida por sus aguas, pero hubo demasiada en las carreteras para la mayoría de los corredores y una serie de caídas que implicaron a los principales favoritos a la victoria llevaron al pelotón a realizar una protesta al no disputar al sprint la llegada a meta.

El suizo Fabian Cancellara, ganador del prólogo y hasta hoy líder de la general, fue al coche del director de carrera Jean-François Pescheux para advertirle que el pelotón se lo tomaría con tranquilidad en el tramo final para evitar más accidentes.

Como resultado, Chavanel ganó con cerca de cuatro minutos de ventaja y ahora lidera la general con dos minutos y 57 segundos sobre Cancellara, una ventaja que el francés parece capaz de mantener durante algún tiempo.

“Esto demuestra como la rueda puede cambiar en ciclismo”, dijo Chavanel, que resultó seriamente herido en las mismas carreteras hace dos meses en la Lieja-Bastoña-Lieja.

La decisión de Cancellara de pedir al pelotón tranquilidad fue en gran parte debido al hecho de que el líder de su equipo Andy Schleck estuviese a punto de perder todas las opciones al verse implicado en una gran caída en cadena en el descenso del puerto de Stockeu, a 30 kilómetros de meta.

COMO LA GUERRA

Schleck, segundo en el Tour el año pasado por detrás de Alberto Contador, se agarró su brazo derecho que sangraba profundamente a un lado de la carretera, pero pudo continuar con la bici de un compañero.

Ninguno de los favoritos pudo salvarse en las carreteras resbaladizas por la lluvia y, posiblemente, por aceite o gasolina en el asfalto.

El ganador del año pasado Alberto Contador y el heptacampeón Lance Armstrong, también se fueron al suelo.

“Me caí. Creo que la mayoría de nosotros se ha caído hoy. Es mala suerte. El asfalto estaba muy resbaladizo y no había manera de sujetar la bici”, dijo Armstrong a los periodistas.

“Tengo un gran moratón en la cadera pero está bien. Cuando volví a la bici, hubo una caída tras otra. Era como la guerra”.

El director del Contador, Yvon Sanquer, dijo que el español había sufrido algunos “rasguños”.

Poco después de la caída, los ciclistas quedaron esparcidos en varios grupos, pero la mayoría de los favoritos pudieron reagruparse y decidieron llamar a la calma.

“Había algo en la carretera y al final de la etapa fue simplemente demasiado. No creo que nadie quiera ganar el Tour porque otro rival se ha caído”, dijo Frank Schleck.

“Normalmente, el ciclismo es competición, pero hoy hubo solidaridad entre los principales líderes de equipo. Se lo agradezco a todos”, añadió.

Sólo uno de los grandes nombres se quedó fuera de la lucha por la victoria, el estadounidense Christian Vande Velde que acabó a 9:49 y tuvo que ir al hospital para realizarse algunas pruebas.

En medio de todo este alboroto, Chavanel se quedó en solitario para saborear la victoria y dejó claro que él creía que había sido eclipsado por las caídas.

“Creo que mi victoria no se debe a la caída. Si el pelotón decide descansar, es bueno para mí”, añadió.

“Creo que los grandes corredores del Tour deben ser buenos en todos los terrenos y voy a luchar por mantener este maillot amarillo todo el tiempo que pueda”.

Si finalmente los daños entre los favoritos no resultan de importancia, la etapa fue un anticipo de lo que puede ocurrir el martes a lo largo de los 201 kilómetros hasta Arenberg, donde se pasan siete tramos de pavés que podrían causar un caos mayor.

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