19 de mayo de 2010 / 15:28 / en 7 años

Crecen los disturbios tras la rendición de los "camisas rojas"

Por Adrees Latif y Damir Sagolj

BANGKOK, 19 may (Reuters) - Saqueos e incendios asolaban Bangkok el miércoles después de que los soldados irrumpieron en el campamento de los manifestantes antigubernamentales, obligando a los líderes a rendirse, pero provocando enfrentamientos en los que murieron cuatro personas y causaron disturbios en el norte del país.

Los manifestantes incendiaron al menos 17 edificios, entre ellos la bolsa tailandesa y Central World, el segundo mayor complejo de comercial del sudeste asiático operado por Central Pattana PCL (CPN.BK).

Los disturbios se han convertido en los actos de violencia política “más extendidos y más incontrolables” que Tailandia haya visto, dijo Charnvit Kasetsiri, un destacado historiador político.

No estaba claro si la continuación de la violencia tras la rendición de los líderes era una última manifestación del malestar de las fuerzas antigubernamentales, lo que daría a los mercados financieros tailandeses un respiro, o el inicio de un enfrentamiento más intenso y extendido.

“Ahora la situación es peor de lo esperado y es muy difícil de parar”, declaró Kavee Chukitsakem, jefe de investigación de Kasikorn Securities.

“Después de que los líderes de los ‘camisas rojas’ se rindieran, las cosas estaban fuera de control. Son como insectos volando de un lugar a otro, causando irritación”, agregó.

TOQUE DE QUEDA

El primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, impuso inicialmente el miércoles un toque de queda en Bangkok, una ciudad de 15 millones de habitantes, desde las 20:00 hora local (1300 GMT) hasta las 06:00 del jueves (2300 GMT del miércoles).

Pero luego lo amplió a 21 provincias de Tailandia que están en situación de emergencia.

Los viajeros tailandeses y extranjeros que se dirigían al exterior o regresaban a Tailandia durante el toque de queda necesitarán enseñar sus pasaportes a las fuerzas de seguridad para pasar por los puestos de control.

También se impuso censura a la prensa. “Va a ser difícil sofocar esto y esta noche va a ser muy siniestro con los medios fuera del aire y el toque de queda impuesto. Se puede esperar que haya caos y una extendida represión”, dijo Charnvit.

Las autoridades ordenaron que los equipos médicos y de desastres estén preparados mientras los soldados continúan las operaciones durante la noche.

La bolsa de valores de Tailandia, que cerró temprano el miércoles, permanecerá cerrada el jueves y viernes, al igual que los bancos de la ciudad, como resultado de la violencia.

MAS VIOLENCIA

Soldados en vehículos blindados dispararon el miércoles por la mañana armas semiautomáticas hacia el campamento de manifestantes, en una sangrienta operación que llevó a que varios líderes de los opositores se rindieran.

Pero esto no detuvo los disturbios después de seis días de enfrentamientos callejeros que han causado la muerte de 42 personas y han dejado 336 heridos.

Más de 68 personas murieron y más de 1.700 resultaron heridas desde que las manifestaciones comenzaron a mediados de marzo.

Minutos después de la rendición, tres granadas explotaron frente al principal lugar de la protesta, hiriendo gravemente a dos soldados y a un periodista extranjero, dijo un testigo de Reuters.

Varias organizaciones de medios, incluyendo a los periódicos Bangkok Post y Nation, evacuaron sus oficinas después de una amenaza de los manifestantes que los acusaron de informar tendenciosamente.

Había tres periodistas entre los 50 heridos el miércoles en Bangkok y un reportero occidental, que fue identificado como un italiano, murió.

La violencia también se expandió al noroeste de Tailandia, bastión de los “camisas rojas”, donde un grupo de manifestantes irrumpió en un complejo edilicio del Ayuntamiento en la ciudad de Udon Thani e incendió un edificio, mientras un segundo Ayuntamiento sufrió la misma suerte en Khon Kaen.

Soldados y vehículos blindados atravesaron las barricadas de neumáticos y bambú y dispararon gases lacrimógenos y rifles automáticos contra los “camisas rojas”.

Los manifestantes, en su mayoría procedentes de áreas rurales y urbanas pobres, respaldan al ex primer ministro Thaksin Shinawatra, un multimillonario populista condenado por corrupción que fue derrocado en 2006 y ahora vive en un exilio autoimpuesto para evitar la cárcel.

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