2 de febrero de 2010 / 16:54 / hace 8 años

ANÁLISIS - Bancos europeos afrontan dura realidad de Basilea III

* Cambios costarán a los bancos 139.000 millones euros

* Impacto de la reforma de capital ha sido subestimado

* Rentabilidad, dividendos y salarios acusarán cambios

* Bancos franceses y británicos, los más golpeados

Por Steve Slater, corresponsal bancario europeo

LONDRES, 2 feb (Reuters) - La nueva normativa sobre capital bancario supondrá una conmoción para el sector bancario y podría forzar a las entidades europeas a recaudar más fondos y limitar las rentabilidades de las inversiones, los dividendos y los salarios durante los dos próximos años al menos, dijeron analistas y fuentes del sector.

El impacto de las propuestas, denominadas Basilea III, ha sido subestimado por los inversores y los bancos, según analistas.

La normativa podría rebajar los ratios Tier 1 - una medida de la solvencia del banco - de Lloyds Banking Group (LLOY.L) y Credit Agricole (CAGR.PA) hasta el cuatro por ciento; obligará a Barclays (BARC.L) a tapar un agujero de 17.000 millones de libras y dañará a HSBC (HSBA.L) y BNP Paribas (BNPP.PA) más que a otros bancos.

Los analistas de Credit Suisse indicaron que los cambios derivados de Basilea III podrían tener un coste para los bancos de 139.000 millones de euros y reducirán el ratio Tier 1 al 8,1 por ciento de media desde el 9,6 por ciento a finales de 2012.

“Los cambios en la normativa de capital cambiarán el juego del sector”, dijo Andrew Lin, analista de la empresa de servicios financieros Matrix.

“La claridad sobre los ganadores y perdedores se hará evidente más rápido de lo que la gente cree”, agregó.

La normativa de Basilea III ha sido relegada a un segundo plano por un impuesto estadounidense de crisis y sobre las primas, además de la propuesta de la ‘regla Volcker’ que podría cambiar el rostro de la banca. Sin embargo, es probable que en el caso de los bancos europeos Basilea III resulte más significativa y provoque cambios más duraderos.

Los reguladores quieren aumentar la cantidad y calidad de capital en poder de los bancos y eliminar la complejidad y las inconsistencias de los balances.

Lo ideal sería que el capital reflejara claramente el colchón que tiene el banco para proteger a los clientes con depósitos y ayude a evitar una repetición de los rescates que fueron necesarios durante los últimos 18 meses.

DOBLE REVÉS PARA BARCLAYS

El core Tier 1 capital es la medida estándar para la buena calidad del capital que un banco tiene como porcentaje de sus activos ponderados de riesgo (RWA por sus siglas en inglés), y las propuestas de Basilea III golpearon a los ratios de capital en dos frentes: el numerador se achica a medida que se excluye capital, mientras que el denominador aumenta cuando el riesgo de muchos activos es considerado más alto.

Bajo las propuestas desveladas en diciembre, los bancos necesitarán excluir capital por sus intereses minoritarios, inversiones en filiales financieras, niveles negativos en el apartado de “reservas disponibles para la venta” sobre emisiones de bonos, agujeros en fondos de pensiones y otras áreas.

Los activos ponderados de riesgo podrían subir si Basilea III considera los libros de ‘trading’ y las exposiciones a contrapartes como arriesgadas.

Algunas modificaciones de las propuestas de Basilea son esperadas, sobre todo la polémica propuesta sobre cómo se consideran las participaciones minoritarios. Pero no parece que vaya a haber cambios en la banca al por mayor.

Barclays podría necesitar 17.000 millones de libras para reparar un ratio de equity Tier 1 que caería a un 5 por ciento con las propuestas, estima Credit Suisse.

El capital del banco británico será de unos 11.000 millones de libras menos con la nueva regulación, en gran parte debido a la diferente contabilización de su participación del 20 por ciento en el gestor de fondos BlackRock (BLK.N).

Mientras tanto, sus RWA podrían subir a entre 135.000-165.000 millones de libras, al tratarse como activos de mayor riesgo los de las actividades de “trading”, las titulizaciones, el crédito a contrapartes y otras exposiciones, dijo Credit Suisse.

La principal comodidad para los bancos es que, con dos años por delante hasta que los cambios entren en vigor, hay un periodo de transición importante, y algunas instituciones financieras tienen opciones a su alcance.

Barclays, por ejemplo, podría recortar a la mitad su participación en BlackRock, y con ganancias obtenidas podría generar unas 20.000 millones de libras en los próximos tres años, dijeron los analistas.

Otros bancos se enfrentan a un periodo similar de ajustes, que debería limitar el impacto en 2012.

BANCOS BRITÁNICOS Y FRANCESES SERÍAN LOS MÁS CASTIGADOS

Bancos británicos y franceses parece que van a ser los más afectados por las propuestas: el ratio core Tier 1 de Credit Agricole podría caer por debajo del 5 por ciento a finales de 2012, estiman analistas; el de Lloyds podría caer al 4,4 por ciento debido a la deducción total de capital de sus filiales aseguradoras, según Matrix; y el core Tier 1 ratio de HSBC podría bajar al 6 por ciento, señaló Matrix.

Algunos bancos se beneficiarán de los cambios. Santander (SAN.MC), UBS UBSN.VX, Standard Chartered (STAN.L) y bancos nórdicos como DnB NOR DNBNOR.OL y Nordea (NDA.ST) tendrían todos exceso de capital con Basilea III, estimaron analistas.

El Comité de Basilea debe publicar los detalles a finales de año e implementar la regulación a finales de 2012.

Aún no se ha establecido un objetivo del ratio Tier 1, pero parece que sería del 6-8 por ciento. Los bancos que se queden cortos tendrán restricciones sobre las remuneraciones, incluidos los dividendos y las compensaciones a la plantilla.

Las reglas podrían ser demoradas, suavizadas, o sujetas a “interpretaciones nacionales”, y muchos inversores y bancos cuentan con ello.

Los reguladores parecen listos para aprovechar una oportunidad única para impulsar al cambio, apoyados por políticos envalentonados por una opinión pública deseosa de castigar a los bancos por los miles de millones de euros de ayudas que recibieron.

“Ningún país, ni ningún regulador quiere acabar con el sistema bancario, pero sí enviar un fuerte mensaje a los bancos para que administren con prudencia su capital”, dijo Juergen Lanzer, especialista financiero de la firma de inversión Schroders.

Edición de Sitaraman Shankar, traducción de Feliciano Tisera

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