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¿Vender, guardar o tirar? Los minoristas luchan contra una montaña de existencias

MADRID/LOS ÁNGELES, 2 jun (Reuters) - La diferencia entre moda rápida y moda lenta ha perdido validez, porque ahora todo se ha parado en seco.

Montañas de ropa se han ido amontonando en tiendas, centros de distribución, almacenes e incluso contenedores de transporte durante los meses de confinamiento por la enfermedad COVID-19 y grupos minoristas de todo el mundo tratan de averiguar cómo deshacerse de las mercancías acumuladas cuando vuelvan a abrir sus puertas.

Sus principales opciones son: guardar las existencias en el almacén, intentar venderlas, pasárselas a cadenas de precios bajos como TJ Maxx, que venden productos de marca con fuertes descuentos, o trasladarlas a páginas de reventa en línea.

Ninguna de las opciones es ideal y todas sirven únicamente para limitar los daños.

Según dijo a Reuters el grupo inmobiliario Knight Frank, el exceso de existencias ocupa una superficie de alquiler a corto plazo para almacenamiento en Reino Unido de más de 557.500 metros cuadrados desde que la pandemia golpeó al país en marzo.

Sin embargo, el almacenamiento sólo es una opción realista para los llamados productos “básicos” no perecederos, que son más atemporales y podrían venderse en fechas posteriores si el consumo se recupera. Aquí se incluirían artículos como ropa interior, camisetas, pantalones chinos y zapatillas deportivas de estilo clásico.

Las cadenas textiles, entre ellas el minorista británico Next o la marca alemana de ropa deportiva Adidas, dijeron que habían apartado estos artículos “básicos” no colocados con vistas a intentar venderlos el año que viene.

Sin embargo, almacenar montañas de inventarios es arriesgado.

“Esto no es como el vino que mejora con los años. Tus inventarios empeoran”, dijo Emanuel Chirico, consejero delegado de PVH Corp, el grupo dueño de marcas como Calvin Klein y Tommy Hilfiger, en una reciente teleconferencia sobre sus resultados financieros.

FOTO DE ARCHIVO: Un centro comercial vacío durante un cierre parcial en Leverkusen, Alemania, el 20 de marzo de 2020. REUTERS/Thilo Schmuelgen/Foto de archivo

En Estados Unidos, las ventas de ropa cayeron un 89% en abril con respecto al mismo mes de 2019, mientras que en Reino Unido se redujeron en un 50% en comparación con un marzo en el que ya habían sido flojas.

Los minoristas esperan que con la relajación de las medidas de confinamiento los compradores regresen a las tiendas y liberen el consumo. Pero no hay garantías de que las ventas vayan a recuperarse pronto.

VENTA AL POR MAYOR

Es probable que la estrategia de muchas tiendas combine el intento de vender sus productos al público y también la venta de existencias a grupos de descuento. Esta combinación dependerá del apetito del consumidor, de la cantidad de mercancía que las tiendas tengan que mover y de la rapidez con que deban liberar espacio para las nuevas colecciones.

Los descuentos en tienda suelen ser una mejor opción, ya que volcar las existencias al por mayor a grupos de descuento apenas aporta a los minoristas unos centavos por cada dólar.

El grupo minorista TJX, que comenzó a abrir sus tiendas TJ Maxx y Marshalls este mes, dijo en mayo que había una “increíble disponibilidad” de existencias en el mercado.

El grupo británico Parker Lane, que ayuda a las empresas a gestionar el exceso de existencias y las asesora sobre la venta de productos a precios reducidos, procesa ahora al menos el doble de un volumen habitual de hasta 1,5 millones de prendas al mes, dijo a Reuters su fundador Raffy Kassardjian.

“Algunos de nuestros clientes están esperando a que el comercio minorista abra para medir su rendimiento antes de comprometerse con la cantidad de existencias que quieren amortizar”, dijo, refiriéndose tanto a las rebajas en tienda como a la venta de inventario a grupos de descuento.

REBAJAS DE LOCURA

Potencialmente es más lucrativo llevar la mercancía a mercados de reventa en internet, que cobran una comisión por las ventas, aunque esta opción solo está abierta en gran medida a las marcas de gama alta.

Tradesy, una plataforma de reventa de lujo con sede en California, abrió una nueva unidad de negocio en abril para hacer frente al aumento de las marcas que buscan vender sus existencias después de que los grandes almacenes cancelasen pedidos al por mayor, dijo su consejera delegada, Tracy DiNunzio.

“Varias de estas marcas están dispuestas a dar el salto en los próximos meses”, dijo, añadiendo que algunas podrían crear su propia página en Tradesy mientras que otras venderían más discretamente.

La ropa sigue siendo lo primero en lo que los consumidores estadounidense se aprietan el cinturón según una encuesta de Coresight Research publicada el 20 de mayo. Los grupos de distribución no esenciales tienen prevista la reapertura el 8 de junio en Nueva York y el 15 de junio en Reino Unido.

Hay compradores que incluso están pensando en beneficios rápidos con los sitios web de reventa.

“Vamos a ver unas rebajas de locura”, dijo Melissa McAvoy, fundadora de la empresa de eventos Luxury Experience & Co, que vive en la famosa zona residencial de Calabasas en Los Ángeles.

Esta mujer de 43 años dijo que planeaba comprar mercancía con descuento para luego revenderla a un precio más alto en internet en páginas como Poshmark, con sede en California, que también gana dinero cobrando una comisión por las ventas.

“Voy a comprar una tonelada de cosas que usaré una vez o las pondré en Poshmark”, dijo.

Información adicional de Melissa Fares en New York y James Davey en Londres; traducido por Jose Elías Rodríguez

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