October 19, 2018 / 9:48 AM / a month ago

Recicla que algo queda: P&G se propone dar nueva vida a los pañales en Italia

MILÁN/LONDRES, 19 oct (Reuters) - Una empresa conjunta entre Procter & Gamble y el grupo italiano Angelini está trabajando para crear un ciclo de reciclaje sostenible que permita que los pañales sucios se conviertan en tapones de botellas de plástico y prendas de vestir.

Más de 20 millones de toneladas de pañales desechables se queman o tiran en vertederos en todo el mundo cada año, un problema ambiental importante desde que se generalizó su uso en los años sesenta y setenta.

Parte del problema es que recolectar, limpiar y separar los componentes de los pañales (plástico, celulosa y polímero superabsorbente) es complicado y costoso.

El otro problema es que nadie ha podido crear un mercado para la producción reciclada, condenando al fracaso los anteriores esfuerzos comerciales.

Fater, una empresa con sede en Pescara (Italia) que pasó a ser una sociedad conjunta en 1992, cree que será capaz de abordar estos problemas, con la ayuda de las autoridades, los consumidores y otras empresas a las que alienta una nueva conciencia mundial sobre la inminente crisis de la contaminación de los plásticos.

El nuevo Gobierno italiano, en concreto, ha convertido las soluciones de “economía circular” en un pilar de su agenda populista.

“Los pañales están hechos de plásticos de la más alta calidad y hemos demostrado que se pueden reciclar para extraer componentes de alto valor”, dice Marcello Somma, director de I&D de Fater.

Para P&G, el principal fabricante de pañales del mundo y uno de los principales contribuyentes al problema, con casi el 27 por ciento de los pañales que se venden (un mercado valorado en 44.000 millones de dólares), Fater cumple varios requisitos.

P&G pretende poder reciclar productos de higiene absorbentes (AHP), como se conoce de forma colectiva a los pañales, las almohadillas de incontinencia y los productos de higiene femenina, en 10 ciudades para 2030, según su último programa de sostenibilidad. A largo plazo, espera utilizar materiales cien por cien renovables o reciclados para todos los productos y embalajes.

Roberto Marinucci, vicepresidente de PG para Toallitas, Cuidado Infantil y Sostenibilidad de P&G, y miembro del Comité Ejecutivo de Fater, dijo que la compañía aún no había determinado si los consumidores estarían dispuestos a pagar una prima por pañales que saben que serán reciclados, pero que está claro que quieren marcas que se preocupan por el medio ambiente.

“Creemos que la primera razón, que es hacer lo correcto para el consumidor, es suficiente para convencernos de seguir adelante con el proyecto”, dijo Marinucci en una entrevista.

Según las regulaciones de la UE, Fater no puede vender la producción de sus instalaciones de reciclaje de pañales, ubicadas cerca de Venecia, hasta que demuestre que existe un mercado para ello. Para ese fin, ha estado trabajando con posibles clientes y ahora tiene 11 cartas de intención con empresas como fabricantes de bioplásticos y fábricas de papel.

P&G también forma parte de un grupo de 13 empresas respaldadas por la UE que desarrollan productos finales para la producción. Entre ellas se encuentra el fabricante de bioplásticos Novamont, que puede usar la celulosa para hacer ingredientes farmacéuticos.

Fater dice que el plástico de los pañales reciclados se puede usar para fabricar pupitres escolares y áreas de juego urbanas, la celulosa puede convertirse en tela de rayón o papel especial, y el polímero superabsorbente se puede usar en jardinería y barreras contra inundaciones.

P&G no tiene planes de usar la producción de Fater en sus pañales, que incluyen las marcas Pampers y Luvs, hasta completar un estudio de mercado sobre esta posibilidad, dijo Marinucci. Entretanto, la compañía puede usar los plásticos para tapones de botellas, según Marinucci.

El mayor retraso en el proyecto lo han causado las cuestiones normativas, dijo Marinucci, que predice que obtendrán luz verde de la UE en los próximos 12 meses.

Mientras tanto, y tras varios años de desarrollo, la planta de Fater está operando a aproximadamente un tercio de su capacidad anual de procesado (10.000 toneladas) para proporcionar muestras y acumular reservas.

La planta espera generar ingresos anuales equivalentes al 50 por ciento del coste de su maquinaria, dijo Marinucci.

“Estamos trabajando en suposiciones bien fundamentadas, pero aún son suposiciones”, dijo. Si funciona, podrían ampliarse las instalaciones.

CHINA DETIENE LA IMPORTACIÓN DE RESIDUOS

Los esfuerzos gubernamentales para resolver el problema de la contaminación de los plásticos se intensificaron el año pasado con el anuncio de China de que dejaría de importar residuos extranjeros. China absorbió 7,3 millones de toneladas de residuos de plástico en 2016, el 56 por ciento de las importaciones mundiales.

Fater no es la primera empresa en intentar reciclar pañales. Knowaste, con sede en el Reino Unido, se vio obligada a cerrar en 2007 su planta de reciclaje de 70.000 toneladas por año en Holanda después de que un nuevo incinerador excediera los costes previstos y no pudiera encontrar un mercado para el producto final.

Los esfuerzos para abrir otra instalación han fracasado hasta ahora, pero Knowaste continúa invirtiendo en tecnología y ahora está estudiando abrir una planta en Oriente Próximo.

“Estábamos muy a la vanguardia y quizá nos adelantamos demasiado. Pero el mercado ahora está mostrando claros signos de maduración”, dijo el CEO de la compañía, Roy Brown.

El proceso patentado de Fater comienza con la empresa local de gestión de residuos Contarina SpA, que recolecta pañales usados y otros AHP de contenedores en las aceras o de grandes usuarios, como hospitales de más de 50 ciudades, y los transporta a la planta de 1.000 metros cuadrados.

Después de limpiar en seco los pañales con vapor y deshacerse de los desechos humanos en las plantas de tratamiento de aguas residuales, una tonelada de desperdicios de AHP puede producir 150 kilos de celulosa, 75 kilos de material absorbente y 75 kilos de plástico mezclado.

A partir de finales de 2020, una pequeña biorrefinería en Ámsterdam podrá procesar las materias primas secundarias recuperadas y convertirlas en productos de base biológica como plásticos biodegradables y biofertilizantes.

Guy Schanschieff, fundador de Bambino Mio, una marca de pañales reutilizables con sede en Reino Unido, dice que ha visto el fracaso de otros grupos que intentaban reciclar pañales. Para empezar, los ajetreados padres no siempre pueden depositar los pañales en los contenedores requeridos, dice Schanschieff.

“Al fin y al cabo, es un producto desechable y se va a tirar”, señala Schanschieff, también presidente de la asociación Nappy Alliance.

“Siempre será mejor no generar la basura en primer lugar”. (información adicional de Richa Naidu in Chicago traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid)

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