September 26, 2018 / 12:52 PM / 22 days ago

A FONDO-Violencia de los cárteles alarma a las petroleras en zona rica en esquisto en México

REYNOSA, México, 26 sep (Reuters) - El auge de la fracturación hidráulica o “fracking” de crudo y gas ha atraído a decenas de perforadores a Eagle Ford en el sur de Texas, la segunda región petrolera más grande de Estados Unidos, a medida que la nueva tecnología ha abierto el camino a la extracción de miles de millones de nuevos barriles.

La formación se extiende a través de la frontera mexicana, donde su nombre cambia a Cuenca de Burgos, una región de esquisto igualmente fértil donde una gran parte de petróleo y gas se encuentran sin explotar en una región aterrorizada por bandas criminales.

La violencia en la zona amenaza con poner en riesgo la primera licitación de contratos de hidrocarburos de esquisto o “shale”, una subasta que tendrá lugar en febrero que podría ser crucial para ayudar a revertir la caída de la producción nacional de crudo y gas natural a mínimos en dos décadas.

A pesar de la profunda reforma energética que busca atraer inversiones de petroleras privadas y extranjeras desde 2014, sólo la compañía estatal Pemex ha intentado explotar “shale”, mientras se van agotando los yacimientos accesibles con métodos tradicionales de perforación.

Los nueve bloques de hidrocarburos no convencionales que se planea subastar en febrero se ubican en la zona de la Cuenca de Burgos en el norteño estado de Tamaulipas, donde los cárteles del Golfo y Zeta han librado una guerra por el control de las rutas del narcotráfico y el tráfico de personas desde 2010.

Al menos dos trabajadores de Pemex fueron asesinados en Burgos y 16 fueron secuestrados entre 2010 y 2014 en incidentes relacionados con pandillas que han bloqueado el acceso de los trabajadores a pozos y oleoductos y con demandas de pago de dinero para la protección de firmas petroleras y de gas.

Un director de Weatherford International Ltd., una empresa de servicios petroleros con sede en Suiza, también fue asesinado.

En abril, un trabajador de seguridad de Pemex que se dedicaba a luchar contra el robo de hidrocarburos murió al recibir una bala y otro resultó herido cuando ambos fueron atacados por un comando que disparó unas 60 veces al vehículo en el que viajaban en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas.

La cuenca de Burgos contiene alrededor de dos tercios de las reservas de esquisto técnicamente recuperables del país, estimadas en 545 billones de pies cúbicos de gas y 13,100 millones de barriles de petróleo y condensado, en comparación con los 665 billones de pies cúbicos de gas y los 58,000 millones de barriles de petróleo y condensado de Estados Unidos, según la Administración de Información Energética de EEUU.

Las empresas que ya están haciendo “fracking” al otro lado de la frontera, en Texas, aprovecharían la oportunidad de expandirse hacia México si el Gobierno pudiera combatir la violencia, dijeron ejecutivos de compañías que buscan oportunidades de expansión.

Altos cargos mexicanos a menudo reciben preguntas sobre seguridad en reuniones en las que promueven oportunidades de inversión en el país entre empresas petroleras.

“En cada reunión a la que he podido asistir había preguntas sobre seguridad”, dijo Jorge Ríos, vicepresidente de operaciones para América Latina de Precision Drilling, una compañía canadiense con operaciones en Eagle Ford y que ha perforado en México en el pasado.

“La respuesta no fue firme”, destacó.

Las secretarías de Energía y de Gobernación de México no respondieron a las solicitudes de comentarios. Pemex declinó hacer declaraciones.

La petrolera española Repsol dejó la región de Burgos en 2014 a medida que la violencia se intensificaba, poniendo fin a las operaciones que inició en 2004 como la primera empresa extranjera en perforar en México desde que nacionalizó la industria en 1938.

La compañía, que tiene operaciones de esquisto en Eagle Ford, tendría que llevar a cabo “cambios muy grandes” antes de considerar regresar a Burgos, dijo a Reuters un ejecutivo de Repsol que prefirió mantener su anonimato.

“En 2014 la situación allí era difícil de controlar”, dijo el ejecutivo. “Ahora está peor”, añadió.

Repsol declinó hacer comentarios sobre las declaraciones del ejecutivo a través de su agencia de relaciones públicas en México.

SILENCIO DEL GOBIERNO

La producción de gas natural de México cayó por tercer año consecutivo y se ubicó en 4.240 millones de pies cúbicos al día el año pasado, aumentando la necesidad de gas importado -casi en su totalidad de Estados Unidos- a un 84 por ciento del consumo nacional.

La creciente dependencia de gas extranjero llevó al Gobierno a realizar en marzo una conferencia para empresas energéticas en la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas, con el objetivo de promover la próxima subasta de esquisto.

El colorido centro de conferencias Parque Cultural Reynosa estaba custodiado por soldados y policías con armas automáticas, pero dentro de la conferencia, en febrero, los ponentes evitaron cuidadosamente mencionar asesinatos o secuestros.

Un ponente dijo a Reuters que altos cargos de Tamaulipas le habían pedido específicamente que evitara hablar de la violencia en el estado.

“El gobierno se estaba promocionando, no iba a hablar de lo malo”, dijo otro ponente.

La comisión estatal de energía de Tamaulipas y altos cargos del Gobierno del estado no respondieron a una solicitud de comentarios sobre las palabras del ponente.

Sin embargo, los asistentes tenían en mente los problemas de seguridad, quienes fueron informados a su llegada sobre unos tiroteos ocurridos horas antes de la inauguración del foro en Reynosa, en la frontera con Estados Unidos.

Asistentes, altos cargos y ponentes se alojaron en un hotel vigilado por fuerzas de seguridad y esperaron a que los llevaran a la sede de la conferencia en vehículos blindados vigilados por soldados.

En los días previos a la conferencia, alrededor de una decena de cadáveres quedaron en las calles mientras los cárteles del Golfo y Zeta implantaban controles en carretera y se enfrentaban a las fuerzas de seguridad.

Dos semanas antes, en la ciudad de Nuevo Laredo, también en Tamaulipas, hubo un tiroteo a pocos metros de donde el alcalde de la ciudad estaba dando un discurso.

Otro ponente de la conferencia, un empresario de Houston, dijo que el Gobierno mexicano miraba para otro lado ante la violencia y lo comparó con Colombia, donde hace unos años, altos cargos de Defensa asistían a conferencias de energía para tranquilizar a inversores con sus planes para enfrentar a la guerrilla.

“Si tuvieran una solución (a la violencia) habrían hablado sobre ella”, destacó.

“ESO ES LO QUE NOS HIZO MARCHARNOS”

En 2003, Pemex adjudicó a Repsol un contrato de servicios en la cuenca de Burgos para desarrollar varios yacimientos de gas natural convencional a lo largo de la zona de Reynosa-Monterrey durante 10 años. La empresa elevó la producción en la región tras una inversión inicial de 170 millones de dólares, pero devolvió las instalaciones a Pemex principios de 2014.

Cuando Repsol empezó a trabajar en la zona, la región de Reynosa era relativamente tranquila, pero en un par de años se sumergió en el caos después de que el expresidente Felipe Calderón emprendiera una fuerte ofensiva contra los cárteles de la droga.

El ejecutivo de Repsol dijo que las petroleras tenían que protegerse de los secuestros, la extorsión y proteger a los trabajadores de los tiroteos entre bandas rivales, junto con el delito actual de mayor crecimiento en México: el robo de combustible.

La firma invirtió en seguridad privada, dijo el ejecutivo, pero no fue suficiente.

“Eso es lo que nos hizo marcharnos”, dijo el ejecutivo.

Un alto cargo de Pemex comparó la situación actual de Tamaulipas con la de Irak y Colombia durante los años de conflicto, afirmando que las compañías petroleras podrían operar con las correspondientes medidas de seguridad.

“Se puede trabajar (...) a lo mejor no de la manera más eficiente que querríamos pero tampoco se pierde dinero”, dijo el alto cargo.

Otras empresas como Newpek, una unidad de la mexicana Alfa , un consorcio formado por la mexicana Jaguar Exploración y Producción y una unidad de Sun God Resources de Canadá, obtuvieron el año pasado contratos de hidrocarburos para trabajar en Tamaulipas.

Para entonces, operadores y empresas de servicios habían introducido ya protocolos estrictos, manteniendo a los empleados a salvo en interiores entre las 16.00 y las 0800 hora local y coordinando con fuerzas de seguridad antes de trabajar en campo en zonas aisladas.

Para evitar malentendidos peligrosos, los vehículos están claramente marcados con los logotipos de las empresas y los empleados evitan usar ropa que los criminales podrían confundir con las fuerzas de seguridad, dijeron dos trabajadores petroleros a Reuters.

Conducen anticipándose a situaciones de riesgo, se mueven en convoyes y se les hace hincapié en que respondan honestamente si son detenidos e interrogados por miembros del crimen organizado. Por lo general, no se permite a las mujeres trabajar más allá de las principales zonas urbanas.

“No me permitieron ir al campo porque hay un alto riesgo de que pueda sufrir una violación”, dijo una trabajadora.

Liberty Oilfield Services, cuyas operaciones incluyen Eagle Ford, no ha considerado operar en México debido en parte a las preocupaciones por la seguridad.

“La seguridad de nuestros trabajadores en México es una gran preocupación”, dijo Chris Wright, consejero delegado de Liberty.

“Tomaríamos algunas de nuestras propias medidas de seguridad, pero tal vez eso no sería suficiente”, añadió. (Información adicional de Marianna Párraga y David Alire en Ciudad de México y Liz Hampton en Houston. Editado por Carlos Aliaga)

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