October 3, 2017 / 6:12 PM / a year ago

Independencia o fiasco: el líder catalán, cercado por el inconformismo

* Violencia en el referéndum, otro argumento para la causa

* Entrevistas con políticos catalanes revelan inflexibilidad

* Rajoy abrió la puerta a negociar, defendió a la policía

* UE lo califica de asunto interno

Por Angus Berwick

VIC, España, 3 oct (Reuters) - El líder proindependentista catalán, Carles Puigdemont, ha pedido a la Unión Europea que medie para encontrar una solución con España sobre el futuro de la región, pero, para muchos catalanes, ya puede se demasiado tarde.

Después de que la Policía Nacional y la Guardia Civil irrumpiesen en la celebración del referéndum independentista del pasado domingo, que fue suspendido por la Justicia, utilizando ocasionalmente pelotas de goma y porras contra los votantes, muchos sienten que ya no forman parte de España.

La proindependentista organización Asamblea Nacional Catalana (ANC), que en el pasado ha organizado protestas de cientos de miles de personas, interpreta la petición de Puigdemont de mediación como una llamada para el reconocimiento de la UE de un nuevo estado catalán.

“Será la Unión Europea la que organice algún tipo de mediación para llegar a un acuerdo, insisto, que incluya la independencia de Cataluña”, dijo el portavoz de la ANC Adria Alsina.

Puigdemont, al ser preguntado qué quiere conseguir con la mediación de la UE, ha sido poco claro. El lunes dijo: “Es una mediación en la que tiene que haber un compromiso en restablecer la normalidad institucional”.

En el corazón separatista de Cataluña, la comarca de Osona, sin embargo, los políticos dicen que los ataques del domingo a los votantes dejaron poco espacio para negociar nada que no sea la separación.

“La gente se ha desconectado completamente del Estado español”, dijo Joan Coma, concejal en Vic de la CUP, un pequeño partido anticapitalista con gran influencia en el Gobierno catalán de Puigdemont.

“La independencia será unilateral”, dijo Coma, al que la policía arrestó el año pasado y liberó en junio tras imputarle cargos como desobediencia civil.

Coma dijo que la participación del domingo —mayor que la de la votación que tuvo lugar en 2014, según el Gobierno catalán— convirtió el resultado del referéndum en vinculante y que la CUP ahora estaba movilizando asambleas locales para comenzar el proceso de separación con España.

La CUP es clave para el Gobierno catalán ya que permitió que otros partidos mayores formasen una coalición proindependentista en 2015. Como condición, forzó la salida de Artur Mas como líder, sustituyéndolo por Puigdemont, debido a la falta de progreso hacia la independencia desde la votación de 2014.

Antes de la consulta del domingo, miembros del partido de Puigdemont, el PdeCat, dijeron que estarían dispuestos a aceptar mayor autonomía política y fiscal sin alcanzar la plena independencia de Cataluña, una región con su propio idioma y un poder en los sectores industrial y turístico que representan un quinto de la economía española.

Pero el enfado por las medidas ante el referéndum ha vuelto arriesgada cualquier estrategia, ya que es poco probable mantener el apoyo de los independentistas a la coalición de Puigdemont en el Parlamento catalán.

Entrevistas con cinco políticos independentistas en la comarca de Osona, revelan un ambiente poco flexible tras la esgrimida violencia del domingo, según los altos cargos catalanes, que tuvo como resultado 900 heridos en toda la región.

Desde el partido en el gobierno de Madrid se considera que el argumento de la violencia ha sido utilizado y que la cifra de “atendidos” en la jornada de voto es “una gran farsa”.

“Hemos pasado del España nos roba al España nos pega”, dijo el martes el portavoz del grupo Popular en el Congreso, Rafael Hernando.

Pero el sentimiento en Cataluña parece más arraigado que nunca: “Hemos perdido el miedo”, dijo Jordi Casals, concejal de 39 años de Esquerra Republicana en la localidad de Torello. “Tirar para atrás es imposible”.

“EUROPA, AYÚDANOS”

Casals dijo que cuando empezó en política hace más de una década, las manifestaciones separatistas reunían a tan solo unos pocos miles de personas.

El domingo, 2,25 millones de personas consiguieron votar, un 90 por ciento de los mismos apoyando la independencia, según cifras del Gobierno catalán. Sin embargo, los opositores en su mayor parte se dedicaron a boicotear la consulta al considerarla ilegal.

El movimiento independentista comenzó a tomar fuerza en 2010 tras una sentencia del Tribunal Constitucional tumbando una reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña que había aprobado el Parlamento regional y que reconocía a la región como una nación y daba prioridad al idioma catalán sobre el español.

Una semana después, un millón de catalanes tomaron las calles de Barcelona en la primera manifestación multitudinaria proindependentista para protestar con el lema “Somos una nación. ¡Nosotros decidimos!”

“Siempre, cuando hemos confiado en ellos (el Estado), han incumplido. Todos los acuerdos se han vulnerado”, dijo Jordi Fabrega, alcalde de la localidad Sant Pere de Torello, que simbólicamente declaró su independencia de España en 2012.

Una pancarta con el mensaje “EUROPA, AYÚDANOS” colgaba el martes de un bloque de pisos en Vic, capital de la comarca de Osona. Pero por ahora, a pesar de las críticas internacionales a la respuesta de la policía, la mayoría de los comentarios que han hecho estados miembro de la UE han sido contra la separación.

El presidente Mariano Rajoy habló de la posibilidad de una solución negociada esta semana, aunque descartó la independencia y elogió la actuación de la policía en el referéndum.

Pidió una solución negociada con todos los partidos, abriendo así la puerta a un acuerdo que dé a Cataluña más autonomía.

En cambio, se espera que Puigdemont proceda a proclamar la independencia esta semana en el Parlamento catalán, lo que dejará a Rajoy la opción de aplicar el artículo 155 de la Constitución, que suspendería la autonomía catalana.

El uso del “botón nuclear” podría provocar un revuelo aún mayor en una región en que los secesionistas ya están comparando la estrategia de Rajoy con la de Francisco Franco. Antes de la muerte del dictador en 1975, se suprimió la utilización del catalán.

Las ciudades alrededor de Osona, a una hora en coche al norte de Barcelona y con una población de más de 150.000 personas, deben enviar sus impuestos al Estado español pero las autoridades catalanes se encargan de la sanidad, la educación y la policía.

“Cuando Rajoy sale en la televisión, no lo veo como mi presidente, no me representa”, dijo Elvira Ramisa, de 58 años, en Sant Pere, mientras su radio daba las noticias sobre el resultado del referéndum. (Editado en español por Carlos Ruano; traducido por Alba Asenjo)

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