November 9, 2016 / 4:47 PM / 2 years ago

¿Retórica o realidad? Los árabes tratan de descodificar los mensajes de Trump

Por William Maclean

DUBAI, 9 nov (Reuters) - El futuro líder del principal aliado extranjero de Oriente Próximo es, en palabras de un príncipe saudí, una “desgracia” de ideas antimusulmanas, abiertamente desdeñoso de las coaliciones árabes en materia de seguridad, que cree que, sin Estados Unidos, Arabia Saudí no tardaría en dejar de existir.

La victoria electoral de Donald Trump quiere decir que es el hombre de Washington con el que los aliados árabes deben tratar a partir de su toma de posesión de enero, en un momento en el que buscan ayuda de Estados Unidos para poner fin a las guerras abiertas de Siria a Mosul, gestionar las crisis humanitarias y proporcionar trabajos a su población en un momento de bajos precios del petróleo.

Las diatribas de Trump durante la campaña contra los inmigrantes musulmanes - objeto de los comentarios del príncipe Alwaleed bin Talal en Twitter - y en contra de los aliados árabes que no “pagan” por el apoyo de EEUU sugieren que la relación podría ser delicada.

No obstante, no está en absoluto clara qué distancia habrá entre el Trump presidente y el Trump candidato presidencial.

El miércoles llegaron rápidamente breves mensajes de felicitación de los aliados árabes, incluyendo una del rey saudí Salman bin Abdulaziz, quien deseó éxito Trump a la hora de “lograr la seguridad y la estabilidad en Oriente Próximo y el resto del mundo”.

Pero, protocolos aparte, para muchos gobernantes y miembros de la realeza de países árabes la victoria de Trump es una fuente de ansiedad. Ahora se enfrentan a un nuevo Estados Unidos dirigido por Trump que, temen, podría trastornar un orden regional que ha prevalecido durante décadas.

A algunos ciudadanos árabes les gusta el estilo directo de Trump y le alaban al considerar que tiene una gran capacidad de liderazgo firme.

“Un líder fuerte... eso es lo que se necesita aquí en Oriente Próximo y en todo el mundo”, dijo Ali al-Muhannadi, de 57 años, propietario qatarí de una compañía eléctrica, mientras llena su coche en una gasolinera en Doha el miércoles.

En opinión de Muhannadi, Trump es un aliado útil para enfrentar la amenaza yihadista, ya que es “muy franco y no como un político. Los islamistas radicales son malos para Occidente y para nosotros también”.

Pero en privado hay preocupación por la falta de claridad en las políticas de Trump para la región más explosiva del mundo, que trata de superar la guerra al tiempo que busca proteger el libre movimiento de sus exportaciones de petróleo.

DESCONTENTO ENTRE LOS JÓVENES

En concreto, existe la preocupación de que la retórica hostil de Trump hacia los inmigrantes musulmanes favorecerá a Estado islámico y Al Qaeda, que están deseosos de reclutar jóvenes árabes descontentos para hacer la guerra contra los gobiernos regionales, a los que desprecian como marionetas de Washington.

Los líderes árabes del Golfo quieren un presidente de EEUU que entienda sus preocupaciones después de lo que, desde su punto de vista, han sido ocho años de políticas timoratas con el presidente Barack Obama, alguien que no les ha proporcionado el tipo de contacto personal que valoran.

En particular, quieren ayuda para hacer retroceder a Irán, su principal rival. Pero temen que el elogio público de Trump a Vladimir Putin animará a Rusia a ampliar su apoyo al presidente sirio, Bashar al-Assad, aliado de Irán y enemigo de la mayoría de los estados del Golfo Pérsico.

Aparte de un compromiso con la seguridad de Israel, una constante en la política exterior de EEUU, y cierto tono aislacionista en sus comentarios, muchos de los mensajes de Trump sobre la región siguen siendo vagos y poco pensados, según diplomáticos y analistas.

Las opiniones están divididas acerca de si las declaraciones de Trump en la campaña electoral se pondrán en práctica cuando ejerza su cargo. Entre ellas se encuentra su comentario de que se plantearía dejar de comprar crudo saudí si Riad no ofrece tropas para luchar contra Estado islámico.

Faisal Al Yafai, comentarista en el periódico The National, señala que mucha gente pensó que Trump habría utilizado sus comentarios extravagantes para obtener votos y una vez en el cargo moderaría su actitud.

“No estoy convencido. Creo que él realmente cree en su retórica. Es muy preocupante que no parece entender cómo funciona la política global”, dijo. “Por ejemplo, usted no va por ahí diciendo ‘si nuestros aliados fueran amenazados no intervendríamos, ¿por qué no pueden construir sus propias armas nucleares?’”.

“Ese tipo de cosas no ayuda a la confianza. Ese colapso de la confianza entre los EEUU y sus aliados tiene un impacto de reacción en cadena en la economía y en las decisiones que esos países toman a nivel político.”

Yafai, cuyo periódico tiene su sede en los Emiratos Árabes Unidos, señaló que los iraquíes estaban arriesgando sus vidas para recuperar Mosul, bastión principal del Estado islámico en el país. “Esto no es sólo una guerra por la región, es una guerra por el mundo”, dijo.

Otros son más optimistas.

Un funcionario turco de alto nivel predijo que continúen las estrechas relaciones con Estados Unidos y sostuvo que “los comentarios en un período electoral siempre tienen un tono más duro de lo necesario. Pero siguen siendo propios del período de elecciones”.

LOS SAUDÍES, “LISTOS A ASUMIR EL RIESGO”

El príncipe Sultan bin Jaled al Faisal, exoficial de las fuerzas especiales de Arabia Saudí y actualmente miembro del Centro Rey Faisal de Investigación y Estudios Islámicos en Riad, dijo que en las elecciones de Estados Unidos “lo que dicen y lo que hacen son dos cosas totalmente diferentes”.

“La política exterior no está hecha por un hombre”, dijo. “Pero es difícil determinar con precisión cuál es su política en realidad.”

Las declaraciones de Trump han sido combativas y llamativas. Ha dicho que Estados Unidos tiene que cobrar de los países a los que proporciona protección.

Sin Estados Unidos, “Arabia Saudí no existiría por mucho tiempo”, le dijo Trump al New York Times en marzo.

La victoria de Trump recibió una cautelosa bienvenida en Siria, que ha entrado en su quinto año de la guerra entre los rebeldes y las fuerzas de Assad.

En Damasco, Sherif Shehada, miembro del parlamento sirio, dijo que la política de EEUU podría cambiar la actitud de Assad. “Tenemos que ser optimistas, pero cautelosamente optimistas”, dijo Shehada a Reuters por teléfono.

Las declaraciones de Trump sobre Siria, y su postura más abierta hacia Rusia, aliado de Assad, han alimentado la preocupación rebelde sobre la política que pueda adoptar en el conflicto, en el que la fuerza aérea rusa ha estado bombardeando a los insurgentes.

Pero más allá de todas estas cuestiones, muchos altos cargos y observadores ven otra consecuencia nefasta.

La victoria de Trump no sólo ha deleitado a los derechistas occidentales, sino también a los yihadistas, que dijeron a sus partidarios que la elección había revelado la verdadera posición de Estados Unidos hacia los musulmanes.

“Han caído las máscaras” dijo un partidario en sitios web de Estado Islámico. “Las declaraciones idiotas (de Trump) por sí solas nos sirven incluso aunque sus decisiones vayan a estar bajo la supervisión del Senado”, escribió otro. (Información de Hadeel al Sayegh, Noah Browning, Angus McDowall, Nick Tattersall, Aidan Lewis, Sami Aboudi, Tom Finn, Tom Perry, Lisa Barrington, Samia Nakhoul, William Maclean; traducido por Tomás Cobos)

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