September 6, 2019 / 1:52 PM / a month ago

El BCE sopesa medidas de estímulo para impulsar la economía

FRÁNCFORT, 6 sep (Reuters) - Es casi seguro que el Banco Central Europeo aprobará nuevas medidas de estímulo el 12 de septiembre para impulsar una economía en apuros, pero en qué consistirán las mismas dista mucho de estar claro con la profunda discrepancia abierta entre los miembros del sur de Europa, partidarios de políticas expansionistas, y los del norte.

A continuación se explican las diversas medidas que se están discutiendo, incidiendo en su justificación, sus costes y sus beneficios.

RECORTAR LA FACILIDAD DE DEPÓSITO

Parece que hay consenso en torno a la necesidad de dar este paso, pero la magnitud del recorte es incierta.

La reducción del tipo que abonan los bancos al BCE por su exceso de efectivo reduce automáticamente el coste de préstamo de toda una gama de productos financieros, lo que permite a las empresas disponer de efectivo de forma más barata. Esto debería inducirlos a pedir más dinero prestado para invertir y dar un estímulo a la economía, con la esperanza de que esto impulse la inflación.

El objetivo principal del BCE es mantener la inflación en la zona euro por debajo del 2%, un objetivo que no ha alcanzado durante años a pesar de los miles de millones de euros en estímulos.

Los mercados apuestan por un recorte de entre el 0,6 y el 0,4 por ciento, pero algunos de los responsables del BCE abogan en privado por un recorte de menor envergadura, reservándose un margen de maniobra en caso de que fuera necesario aplicar otro recorte posteriormente. En territorio negativo, los tipos se están acercando a su nivel más bajo, donde sale más barato para los bancos retener efectivo. Por lo tanto, sólo queda margen para unos pocos recortes más antes de que las nuevas reducciones dejen de tener sentido desde el punto de vista económico.

TRAMOS

Como los bancos tienen más de un billón de euros en exceso de liquidez, un recorte de la facilidad de depósito aumentará la penalización que pagan por mantener este efectivo en el BCE.

Dado que es virtualmente imposible reducir los tipos de interés de los depósitos de los clientes a territorio negativo, un recorte de los tipos de interés tiene un impacto directo en el beneficio neto de la banca, estrechando sus ya de por sí constreñidos márgenes.

Esto es un problema porque, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, el Banco Central Europeo depende de los bancos para que su política monetaria llegue a tener efecto sobre la economía real. Por lo tanto, un golpe a la rentabilidad podría ser contraproducente, obligando a los bancos a reducir los préstamos.

Para limitar el impacto, se espera que el BCE introduzca un tipo de depósito escalonado mediante un sistema de tramos conocido como ‘tiering’, que evitaría a los bancos tener que hacer frente a parte de estos costes.

Pero el BCE no puede evitar por completo esta carga, ya que el tipo negativo genera un efecto “patata caliente”: obliga a los bancos a prestar y a pasar la liquidez.

En cuanto al tiering, se espera que el BCE siga el modelo suizo y establezca las exenciones en proporción a las reservas obligatorias.

Sin embargo, este sistema es complejo y difícil de aplicar, por lo que es probable que, una vez introducido, se mantenga durante un largo período de tiempo. También beneficiará de manera desproporcionada a los bancos de Francia y Alemania. Aunque los beneficios que genere serán tangibles, no hace nada por resolver los problemas de rentabilidad más amplios de los bancos.

EXPANSIÓN CUANTITATIVA

La expansión cuantitativa, que consiste esencialmente en la compra de bonos del Estado, es el arma más poderosa que le queda al BCE, por lo que algunos de sus responsables sostienen que debería reservarse para un escenario de crisis.

El problema con esto es que, tras haberse hecho con 2,6 billones de euros en bonos en anteriores campañas de estímulo, el BCE se está acercando al límite de compra que se ha fijado a sí mismo. Si bien este límite podría ser modificado, esto expone al banco a un nuevo desafío legal.

Otra cuestión es la eficacia. Con Alemania ofreciendo su bono a 10 años a 60 puntos básicos negativos e incluso con el de España cercano a cero puntos básicos, una nueva reducción de la rentabilidad acarrea beneficios limitados. También ofrece pocos incentivos a los Estados para que modifiquen sus presupuestos si saben que sus préstamos serán absorbidos en gran medida por el banco central.

Puede haber un mayor beneficio en la reducción del coste de los préstamos a las empresas, esperándose que el BCE también incluya bonos corporativos en su programa de compra, de forma similar a lo ocurrido en el programa de compra anterior.

NUEVA PREVISIÓN

Se espera que el BCE publique una “previsión reforzada” sobre los tipos de interés, que debería asegurar a los mercados que los tipos se mantendrán bajos durante un período más largo. Se espera que la perspectiva enfatice las condiciones económicas necesarias antes de que los tipos suban y lo reduzca en la fecha prevista para el cambio.

REVISIÓN DE PRECIOS TLTRO

El BCE puede conceder préstamos a los bancos, denominados operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico, o TLTRO por sus siglas en inglés, en condiciones aún más favorables que las previstas inicialmente. Estaba previsto que los bancos sujetos a este programa se endeudaran a 10 puntos básicos por encima del tipo de interés de los depósitos, es decir, a un -0,3%. Esto podría reducirse fácilmente a un -0,4% o, si se reduce el tipo de interés de los depósitos, incluso más.

ACCIONES, BONOS BANCARIOS

El BCE podría considerar añadir nuevos activos sus objetivos de expansión cuantitativa, pero las acciones y los bonos bancarios son polémicos e impopulares.

La compra de las acciones no es generalizada en Europa, por lo que la compra de acciones o la inversión en fondos de inversión cotizados se consideraría como una ayuda a los ricos. Y dado que el BCE supervisa a los bancos, la compra de deuda de las instituciones supervisadas se considera un conflicto de intereses.

NUEVA META DE INFLACIÓN

El BCE podría redefinir su objetivo de inflación, lo que significaría un aumento de facto de la misma. La lógica es que un nuevo objetivo garantizaría a los mercados el compromiso del BCE de mantener una política económica flexible. Pero cambiar el objetivo cuando el BCE ni siquiera puede alcanzar el actual se expondría a las críticas, siendo probable que una revisión de su orden de fijar objetivos de inflación espere hasta que Christine Lagarde, la nueva presidenta del banco, asuma el cargo. (Información de Balazs Koranyi; Editado por Toby Chopra; Traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk)

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