January 28, 2019 / 11:42 AM / 9 months ago

Brasileños pasan de la desesperación a la ira tras el nuevo desastre de la presa de Vale

BRUMADINHO, Brasil, 28 ene (Reuters) - El duelo por los cientos de personas desaparecidas en Brasil tras el colapso de una presa el viernes se convirtió en indignación, con las familias de las víctimas y políticos reclamando que Vale y los reguladores no han aprendido nada de los últimos desastres.

Para la noche del domingo, los bomberos en el estado de Minas Gerais habían confirmado 58 muertos después de que se rompiera una presa de residuos tóxicos, enviando un torrente de lodo a las oficinas de la minera y al pueblo de Brumadinho. Otras 300 personas están desaparecidas, y altos cargos dijeron que las probabilidades de encontrar supervivientes eran mínimas.

El desastre en la mina Corrego do Feijao se produce menos de cuatro años después del derrumbe de una presa en un yacimiento cercano gestionado por Samarco Mineracao SA, empresa conjunta de Vale y BHP Billiton. Murieron 19 personas y un río quedó lleno de lodo tóxico.

Si bien el desastre de Samarco en 2015 arrojó aproximadamente cinco veces más desechos mineros, la ruptura de la presa del viernes provocó un mayor número de muertes, ya que el barro golpeó las oficinas locales de Vale, incluida una cafetería llena de gente, y atravesó un área poblada cuesta abajo.

“La cafetería estaba en un área de riesgo”, acusó Renato Simao de Oliveiras, de 32 años, mientras buscaba a su hermano gemelo, empleado de Vale, en una estación de emergencia. “Solo para ahorrar dinero (...) Esos empresarios sólo piensan en ellos mismos”.

El directorio de Vale, que aumentó sus dividendos en el último año, suspendió los pagos y bonos a sus ejecutivos el domingo debido a que el desastre pone a prueba su estrategia corporativa.

El consejero delegado de Vale, Fabio Schvartsman, dijo que las instalaciones fueron construidas según las leyes y que el equipo había demostrado que la presa era estable dos semanas antes. El auditor alemán TUV SUD dijo el sábado que había inspeccionado la presa en septiembre y que todo estaba en orden.

“No soy un técnico de minas. Seguí los consejos de los técnicos y ustedes ven lo que sucedió. No funcionó”, dijo Schvartsman. “Estamos al 100 por cien dentro de todos los estándares y eso no evitó (la desgracia)”.

Muchos se preguntaron si el estado de Minas Gerais, llamado así por la industria minera que ha configurado su paisaje durante siglos, debería tener estándares más altos.

“Hay formas seguras de practicar la minería”, afirmó Vitor Xavier, jefe de la comisión de minería y energía en la asamblea estatal. “Es solo que disminuye los márgenes de beneficio, por lo que prefieren hacer las cosas de la manera más barata y poner vidas en riesgo”.

El retroceso ante el desastre podría amenazar los planes del presidente Jair Bolsonaro de flexibilizar las restricciones en la industria minera, incluidas propuestas para abrir reservas indígenas y grandes franjas de la selva amazónica para la minería.

El ministro de Minas y Energía de Brasil, Bento Albuquerque, propuso en una entrevista el domingo con el periódico brasileño O Estado de S. Paulo que la ley debería modificarse para asignar responsabilidades, en casos como Brumadinho, a los encargados de certificar la seguridad de las presas mineras.

“La ley actual no evita desastres como el que vimos en Brumadinho”, dijo. “El modelo para verificar el estado de las presas mineras tendrá que ser reconsiderado. El modelo no es bueno”.

Información de Gram Slattery; Editado en español por Janisse Huambachano y Natalia Ramos

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