15 de junio de 2015 / 18:09 / en 2 años

Grecia y sus acreedores se atrincheran tras el fracaso en las negociaciones

Por Renee Maltezou y Andreas Rinke

ATENAS/BERLÍN, 15 jun (Reuters) - Grecia y sus acreedores se enrocaron en sus posiciones el lunes, después de la ruptura de las negociaciones enfocadas en evitar una suspensión de pagos y una posible salida del euro del país heleno, llevando al representante de Alemania en la Comisión Europea a decir que había llegado el momento de prepararse para un “estado de emergencia”.

El primer ministro izquierdista Alexis Tsipras ignoró las peticiones de los líderes europeos para que actuase rápido. En lugar de eso, culpó a sus acreedores por la ruptura de las negociaciones el domingo, en las que se dilucidaba un acuerdo de dinero a cambio de nuevas reformas, lo que supone el mayor revés en las largas conversaciones para desbloquear la ayuda a Grecia.

Atenas sólo tiene ahora dos semanas para encontrar una forma de salir del apuro antes de afrontar un pago de 1.600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional, que podría dejarle sin dinero, sin capacidad para pedir más en préstamo y al filo de abandonar la moneda única.

Alemania y otras naciones acreedoras exigieron que Atenas entrase en razón y ofreciese nuevas propuestas.

“No funcionará que Grecia ponga los términos y diga ‘todos tienen que bailar al ritmo de nuestra canción’. Grecia tiene que volver a la realidad”, dijo en la televisión ARD Volker Kauder, líder del grupo parlamentario de los conservadores de la canciller alemana Angela Merkel.

El ministro belga de Finanzas, Johan Van Overtveldt, dijo que la credibilidad de la zona euro quedaría dañada y se acentuarían las formaciones radicales en otros países si se cambiaban los acuerdos con Grecia.

La Comisión Europea dijo que sólo retomaría las negociaciones si Grecia ofrecía nuevas propuestas, mientras que un portavoz del gobierno griego dijo que Atenas se ceñiría a su rechazo a nuevos recortes en salarios y pensiones y a aumentar los impuestos a los productos básicos.

“Hemos superado nuestros límites con creces”, dijo el portavoz Gabriel Sakellaridis. La oficina de Tsipras dijo que estaba dispuesta a reanudar las negociaciones en cualquier momento y que esperaba una invitación.

A pesar de la crisis, Tsipras seguirá adelante con sus planes de visitar Rusia a partir del jueves, el día en que los ministros de la zona euro celebrarán una reunión crucial para revisar la situación de las conversaciones con Grecia. Se espera que permanezca allí hasta el sábado, asista a un foro económico en San Petersburgo y se encuentre con el presidente ruso Vladimir Putin.

Las autoridades de la UE dijeron que sin nuevas propuestas más favorables por parte de Grecia para el jueves, se prevé que la sesión del Eurogrupo sea muy dura, y que probablemente se le presente un ultimátum al gobierno heleno.

“No más propuestas nuevas, esta vez es tómalo o déjalo. Creo. O muy cerca”, dijo un empleado de una institución de la zona euro.

Aunque había pocas señales externas de pánico en Atenas, donde los griegos mantienen la esperanza de lograr una solución en el último minuto -un sentimiento que ya es familiar tras cinco años de crisis- la ruptura de las negociaciones provocó una liquidación de acciones europeas y asiáticas y pesó sobre el valor del euro.

Los bancos griegos sufrieron salidas en sus depósitos por valor de unos 400 millones de euros el lunes, y el ritmo de retiradas diarias desde la semana anterior creció, dijeron sus empleados.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo que la institución que preside seguiría aprobando préstamos de emergencia para los bancos griegos mientras siguieran siendo solventes, pero que estudiaría al detalle si disponían de suficientes garantías.

Draghi se dirigió al Parlamento Europeo el lunes, diciendo que correspondía a los políticos electos, no a los directores de los bancos centrales, decidir sobre el destino de Grecia, y que el BCE no permitiría que su liquidez se usara ilegalmente para financiar al gobierno griego.

“Mientras que todas las partes tienen que hacer ahora un esfuerzo adicional, la pelota está totalmente en el tejado del gobierno griego, que tiene que dar los pasos necesarios”, dijo Draghi.

EL PRIMER CONTAGIO

Los mercados financieros globales sufrieron la primera tentativa de contagio de la crisis griega este año.

Las bolsas griegas cayeron un 5,3 por ciento, mientras que las acciones bancarias bajaron más de un 10 por ciento. La rentabilidad de los bonos soberanos a dos años subió más de tres puntos porcentuales al 29,02 por ciento.

Un sondeo de Reuters entre operadores del mercado monetario del euro situaba las posibilidades de que Grecia abandonase la zona euro este año en cerca de uno a tres, más alto de lo previsto hace apenas un mes.

“Deberíamos crear un plan de emergencia, porque Grecia podría caer en un estado de emergencia”, dijo el representante alemán en la Comisión Europea Günther Oettinger. Hay que garantizar “el suministro energético, que los agentes de policía reciban su sueldo, los suministros médicos, productos farmacéuticos y mucho más”.

Tsipras -el líder izquierdista de 40 años que llegó al poder bajo la promesa de acabar con la austeridad -dejó ver pocas señales de alarma, diciendo que estaba contento esperando a que sus prestamistas cambiaran de opinión.

“Esperaremos pacientemente hasta que las instituciones sean realistas”, dijo Tsipras al periódico griego Efimerida ton Syntakton. “No tenemos derecho a enterrar la democracia europea en el lugar donde nació”.

Culpó al “interés político” de sus acreedores de la ruptura de las negociaciones, y a su insistencia en nuevos recortes a las pensiones “después de cinco años de saqueo bajo los rescates”.

Exasperada por lo que ve como una distorsión de las propuestas de los acreedores por parte de Grecia, la Comisión Europea hizo públicos por primera vez detalles exhaustivos del plan, negando que hubieran pedido recortes específicos en pensiones o salarios.

La portavoz Annika Breidhardt dijo que Grecia y las tres instituciones -FMI, BCE y Comisión- se habían puesto de acuerdo en los objetivos de superávit para los próximos años, pero no en las medidas que tenía que tomar Grecia para lograr esas metas.

Los acreedores pidieron un ahorro anual del 1 por ciento del PIB en gasto en pensiones, equivalente a 2.000 millones al año, mientras que Atenas sólo ofrecía el 0,04 por ciento, o 71 millones, dijo Breidhardt.

“Los objetivos ya se han reducido... no es una carretera de un solo sentido”, agregó.

Grecia asegura que los años de austeridad sólo han empeorado la situación hundiendo la economía, haciendo más difícil aún el pago de la deuda. Tsipras insiste en que debe haber una quita en cualquier acuerdo. (Información adicional de Angeliki Koutantou, George; Georgiopoulos y Matthias Williams en Atenas, Jan Strupczewski en Bruselas, John O‘Donnell en Fráncfort; Escrito por Deepa Babington y Paul Taylor; Traducido por Gabriel Sánchez en Madrid)

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