11 de noviembre de 2013 / 11:49 / hace 4 años

Muchos evacuados de Fukushima creen que nunca volverán a casa

Por Sophie Knight y Antoni Slodkowski

IWAKI, Japón, 11 nov (Reuters) - Muchos de los refugiados más mayores de Japón sólo quieren volver a sus casas, de las que fueron obligados a marcharse, mientras otros están listos para irse, rompiendo los lazos con los pueblos fantasma que han quedado a la sombra de la accidentada planta nuclear de Fukushima.

Pero entre los miles de evacuados que están en hogares temporales desde hace más de dos años y medio, tras el peor accidente nuclear desde Chernóbil, existe un pensamiento compartido: el Gobierno japonés es incapaz de lograr sus ambiciosas metas originales de limpiar las zonas que se evacuaron tras el terremoto y el tsunami de marzo de 2011.

“No puedes llevar una vida temporal para siempre”, dijo Ichiro Kazawa, de 61 años, cuyo hogar quedó destrozado por el tsunami, que también provocó serios incidentes en la planta de Fukushima.

Kazawa escapó cuatro minutos antes de la primera ola. Espera que el año que viene pueda volver a su casa, desde la que se ve la planta de Fukushima, y llevar de vuelta a su madre de 88 años. Pero quiere que el Ejecutivo admita lo que muchos desplazados ya han aceptado - que para ellos no habrá un retorno a casa tal y como se planeó.

“Creo que será más fácil para quienes no pueden volver que se les diga, para que puedan planificar su futuro”, dijo Kazawa, que no tiene empleo.

Los parlamentarios de la coalición de Gobierno del primer ministro Shinzo Abe recomendaron el lunes reducir los objetivos de limpieza de Fukushima y comenzar a decir a los desplazados que una limpieza que ha costado 30.000 millones de dólares no ha logrado el objetivo a largo plazo de reducir la radiación que estableció la anterior administración.

“El Gobierno y el partido en el poder actuarán como uno y tratarán esto con firmeza”, dijo el secretario jefe del Gabinete Yoshihide Suga, añadiendo que Abe estudiaría la propuesta seriamente.

El Ejecutivo también considera una propuesta que afloró este mes para ofrecer una nueva compensación a los residentes de las zonas de mayor radiación que no tienen ninguna perspectiva de volver a su hogar, dijeron responsables.

FRUSTRACIÓN Y RESIGNACIÓN

Alrededor de 160.000 personas tuvieron que desplazarse cuando el terremoto y el posterior tsunami provocaron una triple fusión en la planta de Fukushima, y desde entonces viven en casas temporales mientras se acerca el plazo máximo de tres años inicialmente prometido.

El personal de asistencia social dice que hay un aumento de las disputas domésticas, alcoholismo y enfermedades, como la trombosis por la falta de ejercicio. En agosto, el número de personas en Fukushima que había muerto desde el accidente por enfermedades ligadas a una evacuación prolongada aumentó a 1.539, cerca de la cuenta de fallecidos de 1.599 en la prefectura por el tsunami.

Entre los que sobreviven hay frustración, resignación y la sensación de que las decisiones más difíciles están por llegar.

“Los políticos prefieren hacer que la gente crea en algo y posponen las decisiones difíciles lo máximo posible”, dijo Hideo Hasegawa, que dirige una organización no gubernamental que ayuda a los desplazados de Fukushima.

La zona de evacuación, - algo mayor que la superficie de Hong Kong - se delineó en 2011 en función de las lecturas de radiación. Se prevé que la zona más contaminada, que sigue fuera de los límites actuales, no podrá habitarse al menos en cinco años.

Sólo un 12 por ciento de los evacuados de Tomioka, uno de los pueblos más contaminados, dice que quiere volver a casa, según un estudio publicado en septiembre.

“No importa cuánto se descontamine, no voy a volver porque tengo hijos y soy responsable de su protección”, dijo Yumi Ide, madre de dos adolescentes de Tomioka.

Los desplazados están preocupados por la falta de empleo, escuelas, servicios médicos e incluso tiendas de verduras en localidades que están abandonadas desde 2011.

“No tiene sentido devolver la gente a sus ciudades sin infraestructuras”, dijo Norio Horiuchi, un ingeniero jubilado de Tomioka de 71 años. (Información adicional de Yoshifumi Takemoto y Takaya Yamaguchi. Traducido por Rodrigo de Miguel en la Redacción de Madrid)

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