10 de abril de 2013 / 13:32 / en 5 años

Aire tóxico en Europa: más claro pero no más limpio

* Leyes históricas hacen que el aire parezca limpio, pero sigue siendo mortal

* Los esfuerzos de la UE para reforzar los estándares afrontan oposición

* Los activistas se centran en los costes sanitarios de los problemas pulmonares

* Una concienciación pública cada vez mayor podría ayudar a una normativa futura

Por Nina Chestney y Barbara Lewis

LONDRES/BRUSELAS, 10 abr (Reuters) - Los europeos ya no observan el tipo de contaminación que mató a miles de londinenses en la “Gran niebla” de Londres en 1952, pero el aire que respiran sigue conteniendo amenazas invisibles apenas menos mortales y poco más controladas.

Aunque se ha prestado atención a la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a las que se culpa del calentamiento global, sustancias más directamente dañinas para la salud humana, sobre todo óxidos de nitrógeno, emanan de motores diesel y de las plantas energéticas que queman carbón, que se ha ido abaratando a medida que los estadounidenses explotan nuevas reservas de gas.

El resultado, dicen los que presionan por lograr un cambio, es una calidad del aire cada vez peor que acorta vidas. Aún así, una iniciativa de la Comisión Europea para endurecer las normas de emisiones de los vehículos está siendo desafiada por algunos fabricantes de coches.

Y, dado que los negocios y gobiernos en Europa están desesperadamente faltos de dinero para nuevas regulaciones o tecnologías, se prevé que una nueva ley de calidad del aire más amplia se tope con oposición cuando el Ejecutivo de la UE la proponga a los estados miembros, probablemente este año.

La Comisión ha publicado sus propios datos, que muestran que los enormes costes de la contaminación y el sustancial y creciente apoyo público para acometer una limpieza del aire podría beneficiar a firmas que ofrecen tecnologías más limpias.

Pero los defensores de la salud que tratan de acelerar en la agenda pública un asunto que comparan en gravedad con el tabaco afrontan un problema:

“Una de las mayores dificultades a la hora de comunicar este asunto es que no es visible como lo era la contaminación de Londres en los 50”, dijo Simon Moore en el centro de estudios Policy Exchange en Londres.

“Existe un poco la actitud: ‘no se ve, no se piensa en ello’”.

Durante un fin de semana de diciembre de 1952, el aire frío, la niebla del Támesis y el humo del carbón que procedía de un millón de hogares y fábricas provocaron la “Gran niebla”; en algunos puntos, las personas que caminaban perdían de vista sus pies; se informó de que hubo ganado asfixiado en el mercado de Smithfield y 4.000 personas o más murieron como consecuencia - ese mes murieron casi el doble de personas en Londres que el invierno anterior.

Ese y otra serie de acontecimientos menos dramáticos en Europa desencadenaron la aprobación de leyes de aire limpio en los años 50 que lograron eliminar el humo visible. Pero por todas las conversiones de catalizadores y otros medios para reducir las emisiones de CO2, la contaminación que no se ve, sobre todo procedente del tráfico, ha empeorado.

COSTE DE UN BILLÓN DE EUROS

En total, casi medio millón de los 500 millones de ciudadanos de toda la Unión Europea sufren una muerte prematura anualmente debido al aire que respiran, según la Agencia Europea Ambiental(EEA), una organización oficial de la UE.

Para contrarrestar los temores por el coste de la medida, calcula en alrededor de un billón de euros la factura que paga la UE por atención sanitaria, días de baja por enfermedad y el impacto más amplio del medio ambiente.

Londres, la ciudad más grande del continente, sufre uno de los mayores problemas con el aire. Tiene los niveles más altos de dióxido de nitrógeno (NO2) que cualquier otra capital europea, un gas incoloro e inodoro que se produce por la quema de fuel y puede dañar la respiración de las personas.

Los defensores de un aire limpio se quejan de que los sucesivos gobiernos han hecho poco por combatir el aire tóxico, que dicen que es el mayor responsable de mortalidad en Reino Unido por detrás del tabaco. Causa unas 29.000 muertes prematuras al año en un país de 63 millones, según el Comité de Efectos Médicos de los Contaminantes del Aire, que aconseja al Gobierno.

“La contaminación del aire es una crisis de salud pública olvidada en Reino Unido”, dijo Moore.

No obstante parece probable que el tema gane peso en la agenda política: una encuesta entre más de 25.000 europeos publicada en enero por la Comisión Europa en Bruselas mostró que el 56% piensa que la calidad del aire había empeorado en los últimos 10 años y el 72% cree que las autoridades no hacían lo suficiente para abordarlo.

El año pasado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) predijo que la contaminación aérea urbana se convertiría en la primera causa ambiental de muerte en todo el mundo en 2050.

En todo el mundo, el número de muertes prematura por exposición a contaminantes del aire que provocan insuficiencias respiratoria podría duplicar los actuales niveles a 3,6 millones al año, agregó. (Traducido por Emma Pinedo)

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