13 de enero de 2013 / 19:38 / hace 5 años

ACTUALIZA 1-Protestas de chiíes se propagan por Pakistán tras ataques bomba

(Agrega manifestaciones en Lahore, Peshawar y otras ciudades)

Por Gul Yousufzai

QUETTA, Pakistán, 13 ene (Reuters) - Las protestas por ataques contra musulmanes chiíes se propagaron por Pakistán el domingo, mientras el primer ministro volaba a la ciudad de Quetta para reunirse con familiares de las víctimas que se rehusaron a sepultar a sus muertos hasta que el Gobierno les prometa mejor protección contra militantes suníes.

Las manifestaciones fueron provocadas por dos ataques bomba el jueves contra la etnia chií Hazaras en Quetta, la capital de la provincia de Baluchistán. Los ataques, reinvindicados por el grupo militante Lashkar-e-Jhangvi, acabaron con la vida de al menos 96 personas.

Los asesinatos sectarios han aumentado en Pakistán, pese a que las muertes por otros hechos de violencia militante han bajado.

El grupo Lashkar-e-Jhangvi, cuyas raíces se encuentran en la provincia central de Punjab, quiere expulsar a los chiíes de Pakistán, donde componen alrededor de un 20 por ciento de la población de 180 millones de habitantes. Human Rights Watch afirma que más de 400 chiíes murieron el año pasado.

“Queremos garantías de que los asesinos serán arrestados de modo que nuestros niños más pequeños no mueran también”, dijo Sakina Bibi, de 56 años, quien estaba sentada junto a los féretros de dos de sus hijos.

“Eran todo para mí. Sentarse aquí no los traerá de vuelta, pero es nuestro derecho protestar”, agregó entre lágrimas.

La tradición islámica exige que los muertos sean sepultados lo antes posible. Dejar a los cuerpos de seres queridos sobre la tierra por tanto tiempo es una expresión de pena y dolor tan potente que muchas personas en otras ciudades realizaron protestas y vigilias en solidaridad.

Las protestas tuvieron lugar en cinco áreas de la capital comercial, Karachi, hogar de 18 millones de personas. Los manifestantes bloquearon las líneas del ferrocarril y la carretera que conecta el aeropuerto con la ciudad.

Cientos de personas también se reunieron fuera de la casa privada del presidente.

“Si permanecemos en silencio ahora, la comunidad chií completa va a ser borrada en Pakistán y las agencias de seguridad no dirán nada”, dijo Ali Muhammad, de 55 años.

CRITICAS AL GOBIERNO

En la ciudad oriental de Lahore, miles de personas se reunieron afuera de la mansión del gobernador y prometieron permanecer ahí en solidaridad con los manifestantes de Quetta.

En la capital provincial de Peshawar, cerca de 600 personas psaron la noche afuera de la casa del gobernador. Pequeñas protestas también se registraron en otras 11 ciudades en todo el país, incluyendo la capital, Islamabad.

El primer ministro Raja Pervez Ashraf se reunió con funcionarios locales en Quetta, pero no habló a los manifestantes, quienes se rehusaron a abandonar el sitio de su vigilia.

Una persona presente en las conversaciones dijo que el Gobierno había prometido realizar una operación limitada contra sospechosos y que consideraría posibilidades legales para expulsar el ministro jefe de la provincia de Baluchistán.

Pero no hubo una declaración pública ni señales de que los manifestantes abandonaran su vigilia. Ellos quieren que el Ejército tome acción contra Lashkar-e-Jhangvi para garantizar la seguridad y que el Gobierno provincial sea desbaratado.

“Seguiremos protestando hasta que nuestras demandas sean cumplidas”, aseguró Raja Nasir Abbas, secretario general de Majlis-e-Wahdat-ul-Muslimeen, una organización nacional de grupos y clérigos chiíes.

Dos ministros y otros tres altos funcionarios escribieron al presidente y al primer ministro, recomendando que el ministro jefe para la provincia de Baluchistán sea despedido.

El jefe de la policía y los Cuerpos Fronterizos, de carácter paramilitar y que tienen la principal responsabilidad por la seguridad en la provincia, también deberían ser reemplazados, afirmó el ministro de derechos humanos Mustafa Khokhar.

“El Gobierno ha fallado miserablemente en proteger los derechos de sus ciudadanos”, aseguró. (Reporte adicional de Imtiaz Shah en Karachi, Jibran Ahmad en Peshawar y Mubasher Bukhari y Katharine Houreld en Islamabad; escrito por Katharine Houreld. Editado en español por Patricio Abusleme)

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